Hay un dato que el Gobierno de Javier Milei prefiere dejar en segundo plano cuando habla del mercado laboral argentino. Mientras el Presidente destaca que el empleo total creció durante su gestión, los puestos de trabajo privados registrados —los que ofrecen, en general, mayores derechos y estabilidad— siguen desapareciendo.
Y no se trata de una discusión ideológica. Son números oficiales.
Según los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), correspondientes a julio de 2026, el empleo asalariado privado registrado volvió a caer 0,2% mensual y quedó en aproximadamente 6.106.800 millones de trabajadores.
La tendencia viene de lejos. Desde noviembre de 2023, el sector privado formal perdió alrededor de 268.000 puestos, según el relevamiento difundido por el experto Luis A. Campos.
La paradoja es contundente: Argentina puede tener más personas trabajando y, al mismo tiempo, menos empleos privados de calidad.
La trampa del empleo total: trabajar más no significa trabajar mejorEl Gobierno sostiene que durante su gestión se generaron alrededor de 500.000 puestos de trabajo cuando se consideran todas las modalidades laborales.
Ese número puede ser estadísticamente válido. Pero no cuenta toda la historia.
Como ya explicó El Economista al analizar la trampa de los 500.000 empleos, el crecimiento del cuentapropismo, el monotributo y otras formas de ocupación puede compensar estadísticamente la destrucción de empleos asalariados registrados.
El problema es que no todos los trabajos son iguales.
Un empleado privado registrado tiene, en términos generales, aguinaldo, vacaciones pagas, aportes jubilatorios, cobertura frente a accidentes laborales y mayor protección ante un despido.
Un trabajador informal o un cuentapropista no necesariamente cuenta con esas condiciones.
Por eso, que crezca el empleo total no significa automáticamente que mejore el mercado laboral. También puede reflejar que miles de argentinos necesitan recurrir a actividades independientes o informales para conseguir ingresos.
El fenómeno ya había sido advertido por distintos especialistas que detectaron una expansión del empleo informal mientras desaparecían puestos registrados.
El mapa del derrumbe: 22 provincias destruyeron empleo privado registradoUno de los datos más impactantes del último relevamiento de Luis Campos aparece en la distribución geográfica.
Desde noviembre de 2023, el empleo asalariado privado registrado solamente creció en Neuquén y Río Negro.
Entre ambas provincias incorporaron 16.723 trabajadores.
En las otras 22 jurisdicciones, por el contrario, se perdieron casi 285.000 empleos privados formales.
La diferencia arroja una destrucción neta cercana a los 268.000 puestos de trabajo en todo el país.
El contraste es especialmente importante porque Neuquén y Río Negro están vinculadas al desarrollo energético de Vaca Muerta.
Sin embargo, ese dinamismo regional no alcanza para compensar la destrucción de puestos en el resto de la economía.
La conclusión es difícil de esquivar: el modelo económico todavía no consigue generar empleo privado registrado de manera generalizada en el territorio argentino.
Ni siquiera los ganadores del modelo están creando empleoEl deterioro tampoco se limita a las actividades tradicionalmente más golpeadas.
Según Campos, en el último año tanto minería y petróleo como intermediación financiera registraron pérdidas de empleo formal.
Es una señal relevante: incluso sectores que aparecen entre los grandes beneficiarios de la transformación productiva argentina muestran dificultades para ampliar sus plantillas laborales.
El agro y la pesca consiguieron aumentos marginales.
Mientras tanto, la industria y el comercio sufrieron fuertes retrocesos.
La debilidad del mercado laboral coincide con la contracción de la actividad económica registrada en julio, cuando el EMAE del Indec cayó 2,9% mensual.
La economía puede mostrar inversiones importantes, avances tecnológicos y mejoras de productividad en determinados sectores. Pero eso no garantiza una expansión equivalente de la demanda de trabajadores.
De hecho, los problemas de competitividad y la pérdida de empleo formal ya aparecen incluso en análisis favorables al cambio de régimen económico impulsado por Milei.
Los salarios tampoco despegan y agosto no anticipa una recuperaciónEl panorama se completa con otro dato preocupante: el salario real de los trabajadores registrados.
Según el análisis de Campos, el salario relevado por el SIPA perdió algunas décimas frente a la inflación en julio y permanece prácticamente estancado desde marzo, en niveles similares a los de noviembre de 2023.
La situación es consistente con las advertencias sobre el deterioro del poder adquisitivo de los salarios privados.
Tampoco aparecen señales claras de recuperación inmediata.
La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) correspondiente a agosto mostró una variación mensual de 0% en el conjunto de los aglomerados relevados y una caída interanual de 0,9%.
Es decir, la contracción mensual pudo haberse frenado en esa medición, pero todavía no existe evidencia de una recuperación sostenida del empleo formal.
Campos también advierte sobre el papel de las modalidades laborales que funcionan como refugio para quienes pierden un empleo asalariado.
La pregunta es cuánto tiempo podrán seguir absorbiendo trabajadores.
La gran deuda de Milei: crear empleo privado de calidadLa Argentina lleva muchos años sin conseguir una expansión sostenida del empleo asalariado privado registrado. El problema no comenzó en diciembre de 2023.
Pero los últimos datos muestran que el Gobierno de Milei tampoco consiguió revertirlo.
Y existe una diferencia fundamental entre mejorar una estadística de ocupación y transformar de manera duradera el mercado laboral.
La primera puede conseguirse con más cuentapropismo, monotributo y trabajo informal.
La segunda requiere empresas que inviertan, produzcan, crezcan y contraten trabajadores registrados.
No sorprende, en ese contexto, que el desempleo haya desplazado a la inflación entre las principales preocupaciones de los argentinos.
El Gobierno puede exhibir un crecimiento del empleo total. Es un indicador que merece ser considerado.
Pero hay otro número que no debería desaparecer del debate público: casi 270.000 empleos asalariados privados registrados menos desde que Milei llegó a la Casa Rosada.
Y ese es, por ahora, uno de los grandes déficits de su modelo económico.
