Dólar barato y tasas altas: por qué se hunde la maquinaria agrícola

Dólar barato y tasas altas: por qué se hunde la maquinaria agrícola


Luego de la dura sequía de 2023, la producción agrícola se viene recuperando a ritmo sostenido. Impulsada por cosechas record de maíz y trigo, la campaña 2025/2026 alcanzó los 163,2 millones de toneladas de granos, un incremento interanual del 21,2%. Sin embargo, la industria de la maquinaria agrícola está lejos de poder subirse a ese tren. 

En el primer trimestre, la producción de tractores, cosechadoras y sembradoras se derrumbó 31,5% con respecto al mismo período del año pasado y 36,9% frente al promedio de los tres años previos, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario en base a estadísticas del Indec. ¿Qué está impidiendo conectar el alza de la producción de granos con una mayor expansión del sector de la maquinaria agrícola? La menor demanda por falta de financiamiento y caída de la rentabilidad de los pequeños y medianos productores, por un lado, y un fuerte aumento de las importaciones, por el otro. 

Durante 2025 se comercializaron 17.049 unidades de maquinaria agrícola (incluidos los implementos), un 5,9% más que el año anterior. Si bien el número total de unidades comercializadas durante el año pasado fue 11,5% menor al promedio del último quinquenio, la percepción predominante en el sector era que, luego de haber tocado piso en 2024, se había iniciado un ciclo de recuperación sostenida. Sin embargo, el impulso perdió fuerza a poco de empezar a andar. 



El abrupto salto de las tasas de interés registrado en el tercer trimestre del año pasado frenó las decisiones de compra de los productores. Por su alto precio, las compras de máquina agrícola requieren de favorables condiciones de financiamiento. Sin esa opción disponible, buena parte de los productores continúa postergando la renovación de sus equipos: en junio pasado se registraron apenas 480 patentamientos entre tractores, cosechadoras y pulverizadoras –no incluye implementos-, un 32,4% menos que en mayo y 5,1% por debajo de junio de 2025, según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA). 

Con eso, pese al leve repunte evidenciado en Expoagro (mediados de marzo) y Agroactiva (comienzos de junio), los patentamientos del primer semestre totalizaron 3.303 unidades, una caída del 1,9% con respecto al mismo período del año pasado. Las mayores contracciones se observan en tractores (-2,9%) y pulverizadoras (-7,8%), lo que refleja tanto la baja rentabilidad de los productores ante costos fijos en alza y precios estables de los granos como los elevados costos de financiamiento. 

«Luego del pico de abril y de un mayo todavía razonable, junio mostró una corrección fuerte en los tres productos principales, dejando al primer semestre nuevamente por debajo del año anterior. El mercado mantiene actividad, pero la recuperación sigue siendo irregular, dependiente de eventos comerciales, financiación y conversión efectiva de operaciones», señaló el informe de junio de ACARA. 



A la menor demanda de los productores se agrega el abrupto incremento del número de máquinas provenientes del exterior, en buena parte usadas. Las importaciones de maquinaria agrícola pasaron de 1.384 unidades en 2024 a 2.525 el año pasado, un salto del 82%. Esa tendencia al alza continúa este año al punto que ya en el primer trimestre el 16,4% de los tractores, cosechadores e implementos comercializados fue de origen extranjero. Esto implica un incremento de 7 puntos porcentuales en la proporción de maquinarias importadas vendidas respecto al promedio de los últimos cinco años.

La sanción en abril del año pasado del decreto 273/2025 que permitió la simplificación del trámite de compra de maquinaria usada proveniente de otros países, en un contexto de apertura con tipo de cambio bajo, viene impulsando el ingreso de marcas chinas, sobre todo en el segmento de los tractores. Allí se comercializan a precios entre 20% y 40% más baratos que marcas locales de las mismas características. En los otros rubros, la incidencia es menor, aunque las estadísticas esconden parte de la realidad. Por caso, el INDEC no distingue el volumen de importaciones de las sembradoras por aplicación de la normativa del secreto estadístico.

A eso se suman algunas irregularidades. La Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores (AFAT) detectó una fuerte presencia de unidades importadas desde Asia que se comercializan sin registrar, lo que incumple la ley de patentamiento obligatorio vigente desde 1997. 



 

Empresas en crisisEl cóctel conformado por la caída de la demanda y el aumento de las importaciones viene complicando el día a día de buena parte de las empresas del sector. En algunos casos, como el de Metalfor, el panorama se volvió crítico. Esa tradicional empresa de Marcos Juárez, localidad cordobesa ubicada en el corazón productivo de la Pampa Húmeda, es una de las principales fabricantes de pulverizadores y fertilizadoras del país. Sin embargo, se encuentra en una difícil situación financiera: Metalfor, que funciona al 50% de su capacidad por una fuerte caída de las ventas, no viene pagando los salarios de sus trabajadores en tiempo y forma, acumula deudas con 23 entidades bancarias y registra más de 500 cheques rebotados por falta de fondos. Ante eso, a comienzos de julio el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Córdoba abrió un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC). 

Los balances correspondientes al primer trimestre muestran la profundidad del deterioro operativo. En términos de facturación, Metalfor cayó de U$S 29,3 millones en el primer trimestre del año pasado a U$S 12,7 en el mismo lapso de 2026, una caída del 57%. Con eso, la participación de mercado descendió del nivel promedio histórico del 28% al 18% en mayo pasado, según la agencia calificadora Fix. 



«La pérdida de market share de la compañía se debe a factores macroeconómicos estacionales sumado a una débil situación financiera que la compañía venía administrando desde diciembre 2024», dijo a El Economista Cecilia Minguillon, responsable de Finanzas Corporativas de Fix. «El efecto de las tasas de interés en este caso tiene mayor impacto sobre la baja del mercado que las importaciones: Metalfor comercializa maquinarias que requieren financiación de largo plazo por parte del cliente, (por lo que) las ventas pueden verse afectadas ante variaciones de la tasa de interés y restricciones a la financiación bancaria», agregó. 

Esas condiciones también vienen afectando a otras compañías. Vassalli, la empresa de cosechadoras radicada en Firmat, Santa Fe, sufre una larga crisis que derivó en parálisis productiva y salarios atrasados, lo que ha venido impulsando negociaciones de urgencia para transferir sus acciones y evitar la quiebra. En tanto, la firma tucumana Zafra, que en mayo pasado perdió la concesión oficial de John Deere tras más de 20 años, acumula más de 100 cheques rechazados y una deuda total mayor a $ 10.500 millones. La compañía no pudo cumplir el 20 de julio pasado con el vencimiento de una serie de Obligaciones Negociables (ON). 

El sector agropecuario es uno de los claros ganadores dentro del esquema económico diseñado por el gobierno de Javier Milei. Sin embargo, aún en ese rubro favorecido asoman señales de alerta. Por debajo de los números record de la cosecha, los pequeños productores, fundamentalmente aquellos que arriendan sus campos, y la industria metalmecánica vinculada al agro se enfrentan a un cuadro complejo que no anticipa un punto de reversión, al menos, en el corto plazo.