«No nos va a agarrar de sorpresa el año electoral. Hace mucho tiempo que venimos trabajando desde la economía y también desde la política. Se van a ir enterando cuando las tengamos listas». Luis Caputo juega el enigmático en su plan de blindaje 2027. En pasillos oficiales confirman que la campaña ya empezó y todo lo que se haga tendrá que ver con lograr la reelección. «Es lo único que importa», dicen.
Hay mucho optimismo en el team Caputo por lo que será la inexorable corrida cambiaria electoral. Más allá de cancherear en privado, el ministro de Economía está obsesionado con la oferta de dólares del año próximo. Los cálculos oficiales dicen lo siguiente: las exportaciones de agro y minería pegarán un salto desde US$ 12.000 millones en 2025 a US$ 19.000 millones este año. Y el próximo tendrán otro incremento hasta los US$ 24.000 millones.
«Es fundamental que estos sectores tengan un buen comportamiento, porque son los que aseguran el flujo de dólares que nos dará estabilidad en los próximos años», sinceró Caputo ante agentes de Bolsa. Para el 2030 la proyección oficial es que las exportaciones de estos dos sectores lleguen a los US$ 51.000 millones. Para eso falta mucho.
En Economía reiteran que en 2027 «sobrarán dólares» y es por eso que no temen una corrida cambiaria como vaticinó Ricardo Arriazu. Uno de los principales bancos privados que opera en el país, que atiende a las principales 1.500 empresas entre multinacionales y locales y es por donde pasa gran parte del flujo del FX en la Argentina, tiene su cálculo de resistencia cambiaria. Dice que la dolarización este año terminará en alrededor de US$ 30.000 millones. Y proyectan un aumento de la demanda de US$ 10.000 millones adicionales. «Creemos que una demanda de US$ 40.000 millones en 2027 es muy posible. Pero es un número manejable para esta economía», advierte el banquero.
En 2025, con las elecciones legislativas y cuando el 40% del circulante de pesos se fue al dólar, la dolarización de los ahorristas superó los US$ 32.000 millones. Si las estimaciones de esta entidad extranjera y líder en el mercado cambiario son correctas, será un test relevante para la botonera que manejan Caputo y Santiago Bausili desde el Central.
En charlas privadas con los banqueros, Bausili ya dijo que no le temblará el pulso para prender la aspiradora de pesos y que Tesoro saldrá a hacer lo suyo, absorbiendo en las licitaciones de bonos. Algo de esta estrategia ya la mostró en los últimos días: retiró pesos con un roll over superior al 140% y las tasas de cauciones volaron a más del 40%. Ya se estabilizaron en 20%, pero dejó en claro que el Gobierno no le teme a secar la plaza de pesos. «Van a sacrificar actividad por sobre volatilidad, llegado el caso, no hay dudas de eso», ratifican desde el banco privado líder.
Consultores como Miguel Ángel Broda dicen que incluso una corrida en 2027 va a ser menos dañina para el Gobierno porque aprendieron las lecciones del 2025 cuando hubo una expansión monetaria fuerte (dice, del 50%). Ahora serán más cautos, pronostica.
La confianza del elenco oficial, además de prever un boom de oferta de divisas para contrarrestar la demanda, se apalanca en el as debajo de la manga que -dicen- sigue teniendo Javier Milei: su relación con Donald Trump. Una fuente política del Gobierno lo describe así: «Vos pensás que la guerra con Lula no tiene que ver con esto. Milei está asegurando el apoyo de EE.UU. y por eso se sobreactúan las diferencias. Hay que afianzar el posicionamiento político con Trump y este tipo de cosas busca ese efecto».
El Presidente sabe que su relación personal con el republicano le asegura (según él) otro hipotético rescate del Tesoro americano en 2027 en caso de disrupciones cambiarias. «La ficha de Trump está intacta. Y como toda relación, hay que regarla. Eso es lo que se está haciendo». Brasil está en la mira del Departamento de Estado y la exacerbada postura de Milei viene a marcar, sin matices, de qué lado está la Argentina.
Observadores de la política estadounidense advierten que, si a Trump le llega a ir mal en noviembre de este año, puede enfriar su relación con la Argentina. Hay sondeos demoledores para el republicano en los que se muestra que 7 de cada 10 estadounidenses están disconformes con la economía trumpista. Y ese malestar podría trasladarse a las urnas. La visión del equipo económico es que incluso con ese revés, Trump no le soltaría la mano a Milei. «Trump no puede ser reelecto, así que no es tan importante como dicen. Trump va a seguir siendo Trump hasta el último día de su mandato. No va a cambiar nada lo que pase en las elecciones de mitad de término», explican.
El Ejecutivo quiere tratar de blindar lo que puede, si bien no podrá tener control sobre todo. Lo que sigue preocupando es que no repunta la imagen del Gobierno. Según el último AtlasIntel, junto a la agencia Bloomberg, impensado como encuestadora que busca favorecer al peronismo, mostró que en su última medición de julio la aprobación de Javier Milei volvió a caer: 37,1% aprueba (cae 3 puntos), pero un 62,4% desaprueba (sube 4 puntos). El índice de confianza del consumidor de la misma encuestadora muestra que en el caso de la Argentina está por el piso. Y el 70% de los argentinos cree que la situación económica es mala.
No revierte el divorcio entre «Main Street y Wall Street», o en su versión argenta, «El Conurbano y la City». Por ahora los inversores se fijan más en el programa financiero que en las encuestas que le dan mal a Milei. Es obvio: si el riesgo kuka estuviera presente, el riesgo país no estaría en torno a los 400 puntos. Claro: en algún momento el conurbano y la City se tienen que poner de acuerdo.
