Día de la Industria sin Milei: la UIA pidió «un puente» y reveló que se perdieron 90.000 empleos

Día de la Industria sin Milei: la UIA pidió «un puente» y reveló que se perdieron 90.000 empleos


La industria no tiene demasiados motivos para celebrar su día. La contracción del consumo interno, la fuerte suba de costos y el aumento de las importaciones de bienes finales continúan empujando hacia abajo los niveles de actividad, y no surgen indicios de una reversión de esa tendencia, al menos en el corto plazo.

En ese marco, Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), reclamo «un puente» que permita atravesar la transición de la estabilización hacia el crecimiento durante el acto de celebración del Día de la Industria llevado a cabo en la planta de Laboratorios Elea, en el municipio bonaerense de Malvinas Argentinas.

«Si es la industria la que enfrenta la exigencia de la apertura, también es la industria la que necesita las condiciones y las herramientas para atravesar la transformación. El sector industrial pide un puente entre la economía que estamos dejando atrás y la economía competitiva que queremos construir», dijo.



Rappallini reconoció que «la estabilización es necesaria y está impactando profundamente en la economía». Sin embargo, pidió pasar a otra etapa. «La estabilización es fundamental para la Argentina, pero la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación; tenemos que mirar la actividad, hoy hay sectores muy golpeados, empresas trabajando por debajo de su capacidad y por eso necesitamos una mirada sistémica: la microeconomía también construye la macroeconomía», añadió.

Lejos de los tiempos en que una relación mucho más cercana entre el gobierno y los industriales llevó incluso a la participación del presidente Javier Milei en la celebración del Día de la Industria de hace dos años, esta vez la asistencia de funcionarios fue muy acotada. Por el área económica solo asistió el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, declinó su participación horas antes del evento.

En un cuestionamiento implícito a esas ausencias, Rappallini señaló que «esto es la economía real y por eso es importante venir a las plantas productivas del país». «Acá, como en cada fábrica del país, podemos ver todos los días cómo entran materias primas y salen productos terminados; la industria no le quita nada a ningún otro sector para crecer, crea valor nuevo y genera riqueza», agregó.



Día de la Industria sin Milei: la UIA pidió «un puente» y reveló que se perdieron 90.000 empleos – UIA

Actividad en bajaEl acto celebratorio del Día de la Industria estuvo enmarcado en una actividad que no levanta. Los indicadores adelantados de la UIA y el Centro de Estudios UIA (CEU) señalaron que en julio el sector volvió a caer contra el mes anterior (-0,6%). Con eso, en lo que va del año la industria acumula una baja de 2% con respecto al mismo período de 2025.

«En materia de producción estamos 10% por debajo de los niveles de 2022 con sectores que registran caídas de entre el 25% y el 30%. Este mal desempeño también se refleja en el mercado del trabajo: desde agosto de 2023, la industria perdió 90.000 puestos asalariados registrados», dijo Rappallini. «Cuando abrimos la economía -un proceso necesario para integrarnos al mundo-, no ponemos al 100% de la economía a competir internacionalmente. Esa competencia recae fundamentalmente sobre el 25% que produce bienes y servicios que pueden importarse o exportarse, y gran parte de la industria pertenece justamente a ese sector; la industria compite con el mundo, agregó»



Según datos de la consultora I+D (Industria y Desarrollo) que dirige Diego Coatz, ex director ejecutivo y ex economista jefe de la Unión Industrial Argentina (UIA), siete de las 12 principales cadenas industriales se encuentran entre 30% y 40% por debajo de sus máximos de los últimos diez años y operan, en promedio, con cerca de 40% de capacidad ociosa.

El panorama negativo incluye un proceso vertiginoso de cierre de empresas. Desde diciembre de 2023 -mes en que comenzó el gobierno de Milei- hasta abril pasado, se perdieron 3.759 empresas industriales. Solo en los primeros cuatro meses de este año, cerraron otras 1.070 empresas. I+D proyecta que en lo que resta del año van a cerrar otras 2.000 empresas más.

«En estos últimos dos años, mientras los servicios aumentaron un 400% y el nivel general de precios cerca de un 190%, los precios industriales crecieron tan solo 140%. La industria fue uno de los pilares de este proceso de desinflación; la industria le está poniendo el hombro a la estabilización», afirmó Rappallini.



Delicado equilibrioEn la búsqueda de no destruir los pocos puentes que aún resisten en la relación con el gobierno, Rappallini también envió algunos guiños a la Casa Rosada al señalar que «tenemos que entender de dónde venimos».

«Durante las últimas décadas, Argentina construyó un modelo en que el estado pretendió convertirse en el principal motor de la economía y fue ocupando progresivamente el centro de su funcionamiento: creció el gasto público, aumentaron los impuestos, se multiplicaron las regulaciones, aparecieron los derechos de exportación, controles y subsidios, y cuando los recursos ya no alcanzaban para mantener ese esquema, la emisión monetaria fue la última herramienta», afirmó. «Para sostener ese funcionamiento, el estado fue hacia la captura de la renta de todos los sectores productivos; Argentina inició un proceso de cambio… pero cambiar un sistema que funcionó durante décadas lleva tiempo», agregó.

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Esos esfuerzos de los industriales por sostener la relación no parecen encontrar la misma predisposición del otro lado. En marzo pasado, Milei afirmó que quienes defienden la industria nacional son «unos chorros» en el discurso de apertura del evento «Argentina Week» en Nueva York. Más cerca en el tiempo, en agosto el ministro de Economía, Luis Caputo, calificó de «tarados» a quienes aseguran que el avance de los sectores primarios como la energía y el agro resulta perjudicial para la industria.

En ese contexto, el titular de la UIA, representante de un sector que aporta el 18% del PBI, el 20% del empleo, el 22% de la masa salarial, cerca del 30% de la recaudación de impuestos y más de la mitad de los gastos de Investigación y Desarrollo del país, recogió el guante. «Por nuestro peso económico, productivo y federal, la industria tiene que ser reconocida como una de las vías centrales para el progreso», dijo Rappallini. «Debemos dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen; podemos tener diferencias, incluso debatir qué políticas necesita la Argentina, pero el respeto tiene que ser parte fundamental de nuestra convivencia democrática», concluyó.