La crisis de la industria textil argentina volvió a golpear con fuerza en La Plata. Clan Issime, la histórica empresa de indumentaria femenina fundada por la familia Bizet, cerró definitivamente sus puertas después de 53 años de actividad y avanzará con la subasta de su maquinaria y del stock remanente para poder afrontar las indemnizaciones de sus trabajadores.
La firma, creada en septiembre de 1973, llegó a consolidarse como una marca reconocida en distintos puntos del país. En su etapa de mayor expansión, alcanzó una estructura de 129 empleados, 14 locales comerciales propios y más de 100 puntos de venta tercerizados, un crecimiento que hoy contrasta con el final de su recorrido.
De una empresa líder a una estructura mínimaEl deterioro se profundizó en los últimos años hasta reducir de manera drástica la operación de la compañía. Al momento del cierre definitivo, solo quedaban nueve trabajadores en la fábrica, una muestra del fuerte retroceso que atravesó la empresa en su etapa final.
Desde la dirección describieron el escenario como «un cóctel explosivo», producto de una combinación de factores que terminó acelerando la decisión de cerrar:
Caída del consumo, que redujo las ventas y afectó la rentabilidad.Complicaciones tributarias, que incrementaron la presión sobre la actividad.Mayor competencia de productos importados, que impactó en la producción nacional.El retroceso comercial y el cierre de locales emblemáticosLas señales de la crisis ya se habían reflejado en la red comercial de la marca. Durante el último año, la empresa cerró dos sucursales emblemáticas en City Bell y, más recientemente, su histórico local ubicado sobre la calle 49, en el centro de La Plata.
A esa retracción se sumó el cierre progresivo de alrededor de 40 comercios tercerizados en distintos puntos del país, que vendían prendas y calzado de la marca. La caída de la red de ventas terminó de evidenciar la magnitud de la crisis.
Subastarán maquinaria y mercadería para pagar indemnizacionesCon la actividad paralizada, la empresa resolvió subastar el stock remanente y los bienes de la fábrica para reunir fondos destinados a indemnizar a los empleados que permanecían en nómina.
Entre los activos que saldrán a la venta figuran máquinas de coser, equipos para cortar y empaquetar, rollos de tela y colecciones almacenadas. La liquidación marcará el cierre definitivo de una compañía que fue parte de la historia de la industria textil argentina durante más de medio siglo.
