No hay tregua para los bonos argentinos , que encadenan caídas significativas (a contramano de otras emisiones emergentes) y vuelven a tener rendimientos por encima del 10% en dólares. Los Bonares, que son ley local, pagan rendimientos de hasta el 12% (el Bonar 29 o AL29, según el ticker), mientras que los títulos internacionales, como los Globales (ley de Nueva York), pagan hasta el 10,50% (por ejemplo, los Globales 2035, 2038 y 2041). El deterioro de los bonos es consistente con la escalada del riesgo país , que está arriba de los 550 puntos.
Hay varios puntos por los cuales los bonos argentinos están sufriendo. Recientemente, jugó en contra del aumento de las tasas en EEUU con la Reserva Federal subiendo 25 puntos básicos su tasa de referencia, hasta el rango de 3,75%-4%, y anticipando la posibilidad de otro aumento antes de fin de año. Así, el Treasury a 10 años superó el 5% y el riesgo país argentino alcanzó los 550 puntos básicos.
«Para Argentina, el nuevo escenario representa un desafío principalmente para el costo de financiamiento en dólares. Con una tasa libre de riesgo más elevada, el retorno exigido a los activos argentinos aumenta y se vuelve más difícil pensar en una recuperación rápida del acceso al mercado internacional «, dice Criteria.
Otro aspecto que conspira es el escenario electoral y la discusión en torno a las chances electorales de Javier Milei. Está discutido en Wall Street y Londres el «derrame» de la economía mileísta y los conflictos por la micro, que generan malhumor social (algo que se percibe en todas las encuestas de opinión sobre el «bolsillo»).
EMFI Group, un banco de inversión de Londres , lo puntualizó en un informe reciente. «El estado general de la economía suele ser el factor decisivo más importante en las elecciones argentinas y, en este sentido, 2026 ha quedado por debajo de las expectativas», apunta.
Ahora proyecta un crecimiento del PIB del 2,7% para el año, una cifra muy inferior al 4,8% que anticipaban a finales de 2025. «Este ajuste a la baja se explica por los mismos factores ya mencionados: ingresos reales que aún se sitúan por debajo del promedio de 2023, una inflación persistente que erosiona las ganancias en el ingreso disponible con las que contaban los hogares, y un mercado laboral que absorbe más trabajadores en empleos informales y de menor calidad en lugar de incorporarlos al sector formal», enumeran.
La contracción trimestral del 0,6% registrada en el segundo trimestre de 2026 es el dato más revelador que justifica esta revisión, pero -dice EMFI- constituye un síntoma de la presión generalizada que afecta a la economía, más que un hecho aislado.
El banco londinense señala que la estrategia implícita del gobierno ha consistido en aguardar a que una secuencia virtuosa —desinflación, seguida de una recuperación de los ingresos reales y, finalmente, un repunte de la actividad económica— «realizara el trabajo político por sí sola».
«Tras haber transcurrido ya tres trimestres de 2026 y con el ICG (Índice de Confianza en el Gobierno ) todavía un 12% por debajo de su promedio de 2025, dicha secuencia se está demorando más de lo que el calendario electoral permite asimilar cómodamente. Si bien seguimos previendo una recuperación económica para los próximos meses —lo cual favorecería la imagen de Milei—, esta será lenta», afirma. Así y todo, EMFI estima con base en los precios de los bonos argentinos que hay probabilidad aproximada del 70% de reelección de Milei y del 30% de un cambio de gobierno. «A nuestro juicio, este descuento parece razonable», concluyen.
