La economía argentina podría estar creciendo a un ritmo superior al 5% anual, impulsada por una cosecha récord, el avance de Vaca Muerta y las oportunidades de inversión minera. Sin embargo, según el economista Ricardo Arriazu, uno de los especialistas más escuchados por el presidente Javier Milei, el país permanece estancado en una expansión inferior al 2% por una decisión de política monetaria del Banco Central.
«Cosecha récord, producción récord de hidrocarburos, ganancia en minería, menos compra de divisas por parte del sector privado, términos de intercambio favorables. Deberíamos estar creciendo arriba del cinco y estamos estancados creciendo menos del dos», afirmó durante el 31° Simposio Internacional de Economía, organizado por Amigos de la Universidad de Tel Aviv en Argentina.
Ante empresarios y analistas reunidos este martes en el Alvear Palace Hotel de Buenos Aires, Arriazu apuntó directamente contra la estrategia de acumulación de reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA). «¿Cuál es la explicación? Demasiada compra de divisas por parte del Banco Central. Esa es la política monetaria», sentenció durante el encuentro, que también contó con la participación del viceministro de Economía, José Luis Daza.
La advertencia de Arriazu sobre el Banco Central y el crecimiento económicoLas declaraciones del economista llegan en un momento en el que el BCRA, presidido por Santiago Bausili, aceleró sus compras de dólares. Solo durante octubre adquirió más de US$ 1.000 millones y, desde comienzos de 2026, acumula US$ 15.569 millones, por encima de la meta anual de US$ 10.000 millones acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El Gobierno proyecta que las adquisiciones podrían alcanzar los US$ 20.000 millones antes de fin de año, mientras que las reservas internacionales brutas cerraron el lunes en US$ 50.152 millones. Para Arriazu, esa estrategia de absorción de divisas constituye uno de los principales obstáculos para que la economía aproveche las condiciones favorables que ofrecen los sectores productivos.
Su diagnóstico coincide con un escenario de crecimiento más moderado que el previsto inicialmente. En octubre, el Banco Mundial redujo su proyección de expansión del Producto Bruto Interno (PBI) argentino del 3,6% al 2,1% para 2026, mientras que el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ubicó sus estimaciones en niveles similares.
Pero el economista también identificó un problema estructural detrás de la necesidad de acumular reservas: la falta de confianza en la Argentina. «Nuestro nivel de deuda comparado con el resto del mundo es nada. El problema es que nadie nos cree. Somos estafadores seriales», sostuvo, al señalar que la deuda neta del sector público equivale a aproximadamente el 37% del PBI, una proporción relativamente baja frente a otras economías.
Vaca Muerta, minería y cosecha récord: las oportunidades que Argentina no aprovechaArriazu destacó que el país dispone de recursos estratégicos especialmente demandados por la economía internacional. «La Argentina tiene lo que el mundo necesita: energía, litio, cobre, plata. Y la manera de sacarlo», aseguró, al describir las ventajas que podrían permitir un salto significativo en la actividad económica.
Entre los principales motores mencionó a Vaca Muerta, que impulsó la producción petrolera hasta un récord histórico de 939.422 barriles diarios en septiembre, con una participación del 71% en el total nacional. Además, la balanza comercial energética acumuló un superávit de US$ 9.427 millones entre enero y septiembre, un resultado que supera en un 20% el registrado durante todo 2025.
El agro también aparece como uno de los sectores que podrían acelerar la expansión. La campaña agrícola 2025/2026 finalizó con 163,2 millones de toneladas de granos, un máximo histórico que representó un incremento del 21,25% respecto del ciclo anterior. A esto se suma el potencial minero, especialmente el proyecto Vicuña, que integra los yacimientos Filo del Sol y Josemaría, en San Juan, y es considerado uno de los descubrimientos de cobre más importantes de las últimas tres décadas.
«Tenemos una roca parecida a la de Chile y el mundo necesita cobre y no tiene de dónde sacarlo», afirmó Arriazu, quien advirtió sobre los riesgos de desaprovechar esta oportunidad. «Si nos hacemos los locos, la cachetada que vamos a recibir va a ser fenomenal, porque no es por interés nuestro, es por interés de los demás», agregó.
La crisis de deuda mundial y por qué India puede convertirse en la nueva locomotoraEl economista también analizó el escenario internacional y planteó que las principales potencias enfrentan limitaciones estructurales para sostener su crecimiento. Según sus estimaciones, la economía mundial difícilmente pueda expandirse por encima del 3,4% anual, debido principalmente a factores demográficos, que definió como «el principal problema del mundo, excepto India».
En ese contexto, sostuvo que Estados Unidos tiene un potencial de crecimiento del 2,1%, Europa del 1,1% y Japón de apenas el 0,1%. A estas restricciones se suma el aumento del endeudamiento público, que, de acuerdo con las proyecciones del FMI citadas por Arriazu, podría alcanzar el 124% del PBI mundial. «Los intereses ya son más grandes que los gastos de defensa. El problema es estructural: intereses, defensa y envejecimiento», explicó.
Arriazu mencionó especialmente los desafíos fiscales de Francia, donde señaló que el gasto público total equivale al 55% del producto y las erogaciones jubilatorias representan 25 puntos del PBI. Al recordar las protestas contra los cambios previsionales, expresó: «Por subir la edad jubilatoria de 60 a 62, quemó medio país». También cuestionó la situación de China, a la que atribuyó un déficit del 27% del producto y un crecimiento real del 4,5%, inferior a las cifras oficiales. En contraste, identificó a India como «la nueva locomotora del mundo», con una expansión del 7% y una población todavía en crecimiento.
Los US$ 450.000 millones de los argentinos en el exterior y el problema de la confianzaEn el tramo final de su exposición, Arriazu puso el foco en la fortaleza patrimonial de los argentinos y en la contradicción que, a su entender, existe entre la riqueza privada y la fragilidad institucional del país. Según un estudio de su autoría, los argentinos poseen alrededor de US$ 450.000 millones en activos en el exterior, de los cuales aproximadamente US$ 170.000 millones corresponderían a tenencias no declaradas.
«Desde 2003 para acá, los argentinos juntaron US$ 430.000 millones», precisó el economista, quien sostuvo que, si se consideran los activos y pasivos internacionales, la Argentina presenta una posición patrimonial neta acreedora frente al resto del mundo.
Sin embargo, advirtió que esa fortaleza no alcanza para compensar los problemas de credibilidad acumulados durante décadas de crisis, incumplimientos y reestructuraciones de deuda. «Es un país que patrimonialmente está muy sólido y ahora está fiscalmente muy sólido, pero es un país muy complicado», resumió.
El encuentro reunió también a Fabián Calle, Carolina Amoroso, Ana Iparraguirre, Alejandro Catterberg, Lara Goyburu, Martín Redrado, Miguel Kiguel y Luciano Laspina, entre otros especialistas que participaron del debate sobre las perspectivas económicas de Argentina y el escenario internacional.
