Más de 15,8 millones de personas viven en hogares que no cuentan con al menos uno de los tres servicios básicos: agua corriente, gas natural o cloacas. La cifra representa al 52,6% de la población urbana de los 31 principales aglomerados del país, según el último informe de condiciones de vida del Indec, correspondiente al primer semestre de 2026.
El deterioro no solo se mantiene, sino que además se agravó en el último año. En el primer semestre de 2025, el 51,6% de las personas carecía de al menos uno de estos servicios; ahora, la proporción subió a 52,6%. La falta de infraestructura y las dificultades para acceder a las conexiones domiciliarias golpean con más fuerza a los hogares de menores ingresos.
Más de la mitad de la población urbana no accede a todos los servicios básicosDe acuerdo con el relevamiento oficial, 15,8 millones de personas sobre un universo de 30,1 millones no tienen acceso simultáneo a agua corriente, gas natural y cloacas. En términos de hogares, el déficit alcanza al 47%: unas 4,8 millones de viviendas familiares sobre un total de 10,2 millones.
En contrapartida, apenas el 47,4% de las personas y el 53% de los hogares cuentan con los tres servicios. El informe comprende exclusivamente los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), por lo que no incluye localidades más pequeñas ni zonas rurales.
Se trata de una problemática estructural que se mantiene prácticamente sin cambios desde hace varios años. Según la serie histórica del Indec, desde el primer semestre de 2023 la proporción de personas sin acceso a alguno de estos servicios osciló entre el 50,5% y el 52,9%, sin lograr perforar el umbral de la mitad de la población.
El déficit empeoró en 2026 y el gas natural explica el deterioroLa comparación interanual muestra que la proporción de personas sin acceso a alguno de los tres servicios pasó del 51,6% al 52,6%, mientras que entre los hogares el indicador subió del 46,2% al 47%. El principal factor detrás de este deterioro fue la menor cobertura del gas natural por redes.
En efecto, el porcentaje de personas sin conexión al gas de red aumentó del 39,2% al 40,5% entre el primer semestre de 2025 y el mismo período de 2026. Entre los hogares, la proporción pasó del 34,3% al 35,4%.
Los otros dos servicios mostraron variaciones mínimas. La falta de agua corriente se mantuvo en el 10,6% de las personas, mientras que el porcentaje sin conexión a cloacas pasó del 30,6% al 30,7%. Entre los hogares, el déficit cloacal permaneció en el 26,9% y la falta de agua de red bajó del 9,4% al 9,1%.
El Indec aclara que estos indicadores reflejan tanto la disponibilidad de infraestructura como la posibilidad de realizar conexiones domiciliarias. Además, al tratarse de estimaciones basadas en encuestas, las diferencias interanuales deben interpretarse teniendo en cuenta los márgenes de error estadístico.
Cuántas personas carecen de gas, cloacas y agua corrienteGas natural: 12,2 millones de personas, equivalentes al 40,5% de la población relevada, no cuentan con conexión a la red y deben recurrir a garrafas, tubos, leña, carbón, kerosene u otros combustibles.Cloacas: 9,3 millones de personas no tienen acceso, lo que representa el 30,7% de la población. Dentro de ese grupo hay hogares que utilizan cámaras sépticas, pozos ciegos y otras soluciones sanitarias, además de viviendas que directamente carecen de baño.Agua corriente: 3,2 millones de personas, el 10,6% del total, no están conectadas a la red pública. En estos casos, el abastecimiento se obtiene mediante perforaciones, bombas, camiones aguateros, cursos naturales o recolección de lluvia.El gas natural es el servicio con menor cobertura en las ciudades argentinas. Le siguen las cloacas, mientras que el agua corriente presenta la mayor cobertura, aunque todavía deja a millones de personas fuera de la red pública.
La pobreza profundiza la desigualdad en el acceso a los serviciosLas diferencias se vuelven especialmente marcadas cuando se analiza la situación económica de los hogares. Entre las personas que no son pobres, el 58% tiene acceso a los tres servicios básicos. Esa proporción cae al 31,7% entre los pobres no indigentes y se desploma al 19,1% entre quienes viven en la indigencia.
Esto significa que el 80,9% de las personas indigentes carece de al menos uno de los tres servicios esenciales. La mayor desigualdad se observa en el gas natural: mientras el 69,1% de la población no pobre tiene conexión, el porcentaje desciende al 43,4% entre los pobres no indigentes y al 29,5% entre los indigentes.
La brecha también aparece en el acceso a las cloacas, con una cobertura del 76,3% entre los no pobres, del 61,3% entre los pobres no indigentes y del 52,2% entre los indigentes. En el caso del agua corriente, los porcentajes son del 91,8%, 88,5% y 83,2%, respectivamente.
El deterioro de los servicios básicos se produce en un contexto en el que el 32,3% de la población de Argentina se encuentra bajo la línea de pobreza, equivalente a unos 15,56 millones de personas a nivel nacional. De ese universo, 3,61 millones viven en la indigencia, sin ingresos suficientes para cubrir una canasta básica de alimentos.
