Alerta en el agro: 15 de 21 economías regionales caen

Alerta en el agro: 15 de 21 economías regionales caen


En las últimas semanas se conocieron datos de actividad que no muestran un panorama alentador.

El PBI del segundo trimestre cayó 0,6% trimestral desestacionalizado, y el tercero está prácticamente perdido: aun con un rebote en agosto (según nuestro anticipo sería de 1,5%), la economía debería crecer 6% mensual en septiembre para evitar la recesión técnica. Por esta razón, recortamos la proyección de crecimiento para 2026 a 1,3%.

Sin embargo, no todos los sectores se comportan igual. La economía se mueve a dos velocidades: mientras la industria, el comercio y la construcción caen, el sector primario sostiene la actividad, y dentro de él, el agro tuvo un rol central. Tras campañas golpeadas por la sequía, las lluvias dejaron una cosecha récord de trigo en 2025/26 (+46% interanual). El maíz avanzó 35% y la soja se mantuvo estable (+1%), impulsando al sector agropecuario un 11% acumulado anual entre enero y julio.



Las exportaciones reflejan este crecimiento. En los primeros 8 meses del año, las de productos primarios crecieron 15% – impulsadas por mayores cantidades- y las manufacturas de origen agropecuario (MOA), 14%, tras subas de precios internacionales.

No obstante, este impulso ya muestra señales de agotamiento. Tras el pico del primer trimestre, el agro retrocedió en el segundo y, según nuestro anticipo, en agosto habría caído 3% interanual. A este menor dinamismo temporal se suma una marcada asimetría interna: la tracción de los granos pampeanos contrasta con la realidad de la mayoría de las economías regionales.

El panorama de las economías regionalesSe trata de 21 complejos distribuidos en todo el país que, si bien por su escala no mueven el agregado, resultan determinantes para la estructura económica de muchas provincias. En 2025 exportaron US$ 10.045 millones, con una fuerte concentración: carne vacuna y lácteos explican más de la mitad, y las diez principales, el 92%.



Pero su verdadero impacto se percibe en el empleo. Éstas concentran cerca de 175.000 puestos de trabajo registrados, más de la mitad del empleo formal de todo el agro, que se concentran principalmente en la ganadería vacuna, la vitivinicultura, el tabaco, la lechería y la producción de peras y manzanas. Vale destacar que esta cifra no contempla la amplia masa de trabajo asalariado informal, el cual llega al 40% del total del empleo del sector.

Según nuestro relevamiento, la producción cae este año en 15 de las 21 economías regionales, tomando las estimaciones de cosecha 2026 y los datos mensuales disponibles.

 



No se trata solamente de que 2026 sea un mal año en particular. Si se compara con el promedio de la última década (para evitar sequías y cuestiones específicas de cada producto), encontramos que 11 de las 21 economías regionales producen menos, y en 7 la caída supera el 5% (algodón, té, vino, ajo, tomate, papa y manzanas). El retroceso se concentra en regiones específicas, como Cuyo, el NEA y el Alto Valle.

 

¿Por qué se produce menos? Se pueden identificar tres grandes causas.



Rentabilidad. Según el último Semáforo de CONINAGRO, 9 de las 19 actividades que releva están en rojo, en su mayoría porque los precios que cobra el productor crecen por debajo de la inflación mientras suben los costos. Además, con un dólar barato, los costos locales se encarecen medidos en dólares. En cítricos, por ejemplo, los productores de Entre Ríos cobran entre $80 y $85 por kilo de naranja, cuando producirlo les cuesta entre $130 y $135.Clima y sanidad. En peras y manzanas, desde el sector apuntan a las heladas, el granizo y el llamado añerismo (después de un año de mucha fruta, los árboles «descansan» y producen menos). En carne aviar, el brote de influenza aviar obligó a cerrar las exportaciones.Ciclo ganadero. La sequía de 2023 forzó una venta anticipada de hacienda. Ese fenómeno se siente con demora ya que, al quedar menos hembras preñadas, nacieron menos terneros y se achicó la oferta disponible. A su vez, con pasturas recuperadas y mejores precios, los productores hoy retienen vacas para asegurar crías a futuro en lugar de enviarlas a faena.¿Menos para exportar o menos para la mesa?Una menor producción obliga a que el ajuste se traslade a las ventas externas, al consumo interno o a la rentabilidad del productor. Al cruzar los ocho complejos con caída de la producción para los que hay información a agosto, se evidencian cuatro dinámicas.

 

1) Cae la producción, pero las exportaciones en volumen suben por liquidación de stocks. En algodón, maní y yerba mate, los envíos al exterior en toneladas crecieron a pesar de que la producción se contrajo entre 10% y 30%. Esto fue posible gracias a la liquidación de remanentes de la cosecha anterior. Sin embargo, la dinámica de ingresos fue dispar. Mientras en algodón el valor exportado saltó 83,2% por una mejora de precios, en maní y yerba mate los precios implícitos cayeron, limitando el ingreso de divisas (+4,6% en yerba y una caída de 2,5% en maní). Esta tracción podría anticipar un freno exportador para 2027 cuando se agoten las existencias.



2) Mejores precios internacionales amortiguan o compensan la menor producción. En peras, el volumen exportado cayó 6,5%, pero los ingresos crecieron 4,3% gracias a una mejora en la cotización. En carne vacuna y cítricos, si bien las cantidades exportadas tuvieron un avance moderado (+5,9% y +6,2%), en millones de dólares crecieron (+39,8% y +28,0%, respectivamente) impulsadas por subas de más de 20% y 30% en los precios internacionales promedio.

3) Ajuste directo en el frente externo. En carne aviar, las restricciones sanitarias por influenza aviar provocaron una caída del 34,2% en toneladas y del 44,7% en dólares. En manzanas, la menor producción se evidencio en los envíos al exterior, que cayeron 40,6% en volumen y 36,3% en valor.

4) El impacto en el consumo interno. En carne vacuna, el consumo cayó 10,9%, porque una porción mayor de la oferta se destinó a la exportación. En la carne aviar ocurrió lo contrario: al cerrarse los mercados externos, el consumo casi no cayó (-1,7%). En manzanas, el ajuste fue parejo, dado que cayeron tanto las exportaciones como el consumo doméstico (-13,6%). Por último, en yerba mate, el consumo crece (+1,2%) sostenido por stocks, pero la variable de ajuste fue el precio pagado al productor. Desde la desregulación de fines de 2023, el INYM dejó de fijar precios mínimos (con el objetivo de beneficiar a los consumidores), y hoy el precio se define en un mercado con pocos compradores y miles de pequeños productores, que captan apenas el 16% del precio de góndola, el nivel más bajo en cinco años.



¿Qué esperar para los próximos meses?Hacia adelante, las perspectivas no son las mejores. Las intenciones de siembra no anticipan un rebote y, a medida que se agoten los stocks de la cosecha anterior, las exportaciones podrían empezar a reflejar la menor producción.

El agro sostiene la actividad agregada, pero ese desempeño esconde una fuerte heterogeneidad. Mientras los granos crecen, buena parte de las economías regionales retrocede. Y esto importa más allá de su peso en el PBI, porque las economías regionales tienen un rol central en la actividad y el empleo de muchas provincias, y son relevantes para exportar productos con mayor grado de diferenciación que los granos, como vinos, frutas o carnes. Incentivar su producción y sus exportaciones es parte de cualquier estrategia de desarrollo productivo que busque diversificar la canasta exportadora, ganar nuevos mercados y que el crecimiento llegue a todas las regiones del país.