Piso y no techo. El riesgo país, que llegó a cotizar por encima de 650 puntos y luego bajó, volvió a rebotar. El hecho de que repuntara incluso con una caída de los rendimientos de los bonos americanos es, según los operadores, una muestra clara de que cualquier compresión de los spreads puede ser circunstancial y que el riesgo electoral tiene más para hacerlos subir, que bajar. O sea, que los actuales casi 600 puntos de riesgo país son el piso y no el techo.
Esa conclusión es casi compartida por los analistas. Si bien no descartan alguna oportunidad en el medio, no habría margen para una caída prolongada. «A medida que pasa el tiempo, se acerca la incertidumbre electoral, y el mercado observa una actividad que mejora, pero no lo suficiente como para despejar toda duda sobre la continuidad del actual gobierno, en un escenario político muy polarizado. Esa incertidumbre genera volatilidad, esperamos que el riesgo país vuelva a subir», Hyperion, la consultora de Mariano Flores Vidal.
Emiliano Anselmi, de Portfolio Personal Inversiones (PPI), también coincide en que estamos con un riesgo país que es un piso dada la volatilidad que habrá hacia adelante. Las razones son las mismas que las que señala Flores Vidal: a 1 año de las elecciones, va a haber mucha volatilidad en el mercado hasta que se disipe si Javier Milei es reelecto o no.
«El rebote trajo alivio a la plaza local la semana pasada, pero el contexto externo sigue siendo desafiante: las tasas globales permanecen elevadas, con el rendimiento del Treasury a diez años que llegó a superar el 5,3% antes de cerrar el viernes en 5,2%. Así, aunque la mejora de las cotizaciones permitió recortar los rendimientos de los bonos argentinos, el costo de financiamiento soberano continúa alto y el programa de financiamiento para 2027 todavía presenta algunos desafíos», advierte PPI en su weekly.
Desde el exterior también plantean qué puede pasar con los bonos argentinos. Según Morgan Stanley Research, el rendimiento promedio de los bonos soberanos argentinos en dólares subió aproximadamente 300 puntos básicos entre mediados de julio y fines de septiembre. El banco aclara que ese movimiento estuvo impulsado, sobre todo, por un aumento de las primas de riesgo específicas de la Argentina y «no por una debilidad generalizada de los mercados emergentes».
Para revertir esa tendencia, la entidad señala que hacen falta «mejores datos domésticos». En ese punto, MS argumenta que la mejora del consumo y de la actividad, junto con una inflación contenida y salarios reales más fuertes, «es determinante».
El posicionamiento del mercado también aparece como un factor a favor. De acuerdo con el banco de inversión, las posiciones lucen más «limpias» luego de la venta sostenida por parte de los inversores locales, lo que aumenta el potencial de suba «si el sentimiento cambia».
Con ese diagnóstico, Morgan Stanley mantiene su visión favorable sobre los bonos argentinos en moneda dura y ve espacio para que los rendimientos bajen alrededor de 100 puntos básicos en los próximos meses. El banco prefiere el riesgo de mayor duración y elige el bono con vencimiento en 2041 como su preferido. Incluso dice que tiene más upside, en el mundo de los títulos con alto retorno, que este Global 2041 frente al de Ecuador 2035.
