El Vaticano tildó de «inmoral» el actual sistema económico y financiero mundial y no tuvo tapujos para criticar el endeudamiento público, los productos derivados o las hipotecas de alto riesgo.
Propuso además un impuesto mundial sobre las transacciones off-shore para frenar el hambre y las desigualdades.
En un documento oficial, el Vaticano analiza con precisión y conocimientos técnicos el sistema financiero global que considera «injusto» e «inmoral».
El papa argentino, Francisco, quien vivió en carne propia la crisis económica de su país y conoce los efectos de la brecha entre pobres y ricos en América Latina, ha denunciado en varias ocasiones la deuda pública como uno de los grandes males de la economía de numerosos países.
