Scioli obtuvo una amplia ventaja en la Provincia de Buenos Aires. Segundo, a treinta puntos, quedó de Narvaez

La mitad del electorado bonaerense respaldó a Cristina Fernández y a Daniel Scioli e instaló la posibilidad cierta de ambas reelecciones en las generales del 23 de octubre.

En esta primaria, la presidenta superó por casi siete puntos la perfomance de 2007 en la Provincia, cuando obtuvo el 47%, y demostró que puede prescindir de la estructura tradicional del PJ bonaerense para desarrollar sus estrategias electorales. Daniel Scioli convalidó su caudal cercano al 50%. Es el otro actor protagónico del proceso 2011-2014, cuando se resuelva la sucesión presidencial .

Temprano el oficialismo tenía certeza del triunfo contundente: en Junín, uno de los núcleos sojeros de la Provincia, el tandem Cristina- Scioli superaba el 40%. En Tres Arroyos, donde hace tres años la protesta agraria mantuvo cortada dos meses la ruta 3, también hubo victoria oficialista. Una prueba de que el voto chacarero no se comportó como un bloque. Cuando desde Ensenada, en la poderosa tercera sección electoral, los parciales revelaban que el intendente Marió Secco (FPV) superaba el 60% de aceptación, el festejo tomó forma definitiva. A las 18 horas se produjo el primer llamado del gobernador a Cristina Fernández . Un rato después, el candidato Mario Ishii se comunicó con la residencia oficial de Scioli para felicitarlo. Ishii compitió con una lista kirchnerista y obtuvo casi el 5% de sufragios. Fue un tapón que la presidencia incorporó en Buenos Aires. Y Martín Sabatella (Nuevo Encuentro) también obturó algo de la cosecha de Scioli. Resultado: Cristina arrastró los votos de tres listas de gobernador y se llevó casi el 55% de los votos. Scioli tuvo 48% de votos netos. Esa diferencia fue un objetivo buscado por la Casa Rosada. En teatro se define por cartel. En política existen otras sutilezas. Como el festejo exclusivo de Cristina, sola en la tarima.