Milei recibió una economía donde los precios aumentan a razón de 1% todos los días, con una inflación anualizada de 3678%

El Gobierno prepara un ajuste equivalente al 0,7% del PBI sobre el peso de los subsidios económicos, buscando priorizar la protección social para los que menos tienen. Caputo explicó que cambiará el enfoque de las asignaciones para comenzar a subsidiar a la demanda y no a la oferta como hasta ahora.

El ministro de Economía Luis Caputo anunció un paquete de ajuste fiscal por el equivalente al 3,2% del PBI, y dentro del cual se incluye a los subsidios económicos sobre las tarifas públicas. El Gobierno comenzará a corregir el desbalance de precios relativos que dejaron los cuatro años de kirchnerismo, pero de manera gradual y con la prioridad en proteger a los segmentos más humildes de la sociedad.

Caputo confirmó que los cuadros tarifarios comenzarán a aumentar a partir del 1° de enero de 2024. El programa contempla una quita inicial equivalente al 35% de los subsidios que el Estado paga sobre las tarifas de transporte y energía (electricidad y gas), y se llegará gradualmente al 100% de quita en un lapso de 2 años.

Los subsidios al transporte y a la energía alcanzan a representar el 2% del PBI, es decir, cerca del 40% del déficit fiscal total que mantiene el Gobierno nacional, y más del 65% del déficit primario antes de intereses de deuda.

El recorte inicial que propone el Gobierno pretende alcanzar el 0,7% del producto, con lo cual el sector privado aún no tendrá que costear el valor real de los servicios públicos por este período de emergencia económica y social.

El Gobierno propone, además, implementar un nuevo sistema por medio del cual el Estado comience a subsidiar a la demanda en lugar de la oferta. Hasta ahora, el Gobierno fijó discrecionalmente las tarifas y a cambio inyectó recursos (también de manera discrecional) a las empresas proveedoras de servicios, generando muchas inconsistencias y falencias.

Este sistema de subsidio a la oferta no diferencia entre una persona adinerada y otra pobre, porque se canaliza a través de rebajar el precio que todo el mundo paga. Por otra parte, el envío de subsidios no siempre estuvo alineado con las necesidades de las empresas en relación al atraso tarifario, y por esta razón fue muy común observar colectivos en CABA y la región del AMBA con carteles alertando por el deterioro progresivo de sus servicios.

Para cambiar este sistema, se propone que el subsidio lo reciba cada persona a través de su tarjeta sube o su factura mensual de electricidad o gas, seleccionando como beneficiarios únicamente a las personas que sí lo necesitan porque de otro modo no podrían afrontar el pago de los servicios. 

Las empresas cobrarían una tarifa realista por los servicios que prestan, y los segmentos sociales más expuestos a la crisis continuarían blindados por la cobertura del Gobierno. Aún así, no se han dado detalles sobre cuándo podrá comenzar a funcionar el sistema con agilidad, y es posible que exista un período de transición para implementarlo.

Las medidas de emergencia dictadas por el ministro Caputo tienen por objetivo llegar al déficit financiero cero, e incluso al superávit de ser posible, para el año fiscal 2024. Esto es imprescindible para terminar con la asistencia monetaria al Tesoro, que representa más de un tercio de la emisión monetaria total con la que debe lidiar el Banco Central.