Merkel y Sarkozy reclamaron más ajuste y propusieron crear un nuevo impuesto a las transacciones financieras

La cumbre franco–alemana del presidente Nicolás Sarkozy y la canciller Angela Merkel ayer en París no produjo ningún milagro que se llame “eurobonos”. Un “gobierno económico europeo” y una política fiscal y económica rigurosa, con una propuesta de impuesto a las transacciones financieras, fueron las ideas lanzadas por ambos líderes en su conferencia de prensa.

Los mercados europeos habían cerrado en baja antes de los anuncios, con la excepción de Londres. En Nueva York, cayeron porque los inversores esperaban novedades diferentes, en especial la proposición de la emisión de “eurobonos” –es decir, bonos soberanos de la eurozona– que desde Alemania los funcionarios de Merkel habían descartado el día anterior.

Tostados por el sol de las vacaciones y distendidos, Merkel y Sarkozy hablaron en el palacio adyacente al Eliseo, ante periodistas curiosos e inquisitivos sobre cómo las medidas tributarias propuestas pueden afectar la soberanía fiscal de los países europeos. A pesar de las presiones internacionales y las opiniones de financistas como George Soros, Merkel descartó la aplicación de los “eurobonos”, que permitirían “mutualizar” las deudas europeas y conseguir créditos a los países en dificultades bajo tasas más beneficiosas. “En la hora actual, no consideramos los ‘eurobonos’ como la mejor solución”, declaró ayer, cuando se informó oficialmente que la economía alemana no había crecido con las expectativas esperadas en el último trimestre: el alza fue de apenas un 0,1% entre abril y junio.

Sarkozy apoya la idea de los “eurobonos” pero no puede incidir sobre Merkel y Alemania, que deberán ser sus garantes al ser la economía más sólida de la Union Europea. “Los ‘eurobonos’ podrían ser imaginados al fin de un proceso de integración europea, no al inicio”, dijo el francés.

Alemania y Francia van a proponer a sus aliados en el bloque de 17 países un “gobierno económico de la zona euro”.

Se reuniría dos veces por año, estaría constituido por un consejo de jefes de Estado y de gobierno y a su cabeza se elegiría un presidente por dos años y medio. Ellos han pensado en Herman Van Rompuy, el conciliador presidente del Consejo Europeo.

Otra de las propuestas franco alemanas es un impuesto a las transacciones financieras desde el mes de septiembre. Ni Merkel ni Sarkozy dieron detalles sobre su aplicación ni sobre su monto. Algunos piensan que sería una resurrección de la famosa “tasa Tobin”, que consiste en cobrar un gravamen moderado a los movimientos internacionales de capitales.

La “regla de oro” fue otra de las sugerencias. Sarkozy y Merkel van a proponer a sus 17 pares europeos de la zona euro una regla de equilibrio presupuestario inscripta en su Constitución y que significa reducir los déficit fiscales. El premier francés Francois Fillon establecerá contactos con los legisladores franceses y las fuerzas políticas para saber si existe un consenso.

“Con esto vamos a recuperar la confianza perdida”, aseguró Merkel. “Esto es porque nosotros vamos a una nueva fase con una nueva calidad de cooperación dentro de la ‘eurozona’”, aclaró.

Merkel también propuso armonizar los impuestos corporativos dentro del bloque, pero a ello se opondrá Irlanda, que tiene un tributo muy bajo para cooptar las corporaciones en su territorio.

La presión sobre Berlín para que cambie de idea sobre los “eurobonos” es enorme. El diario alemán conservador Die Welt afirmó el domingo pasado que “Berlín no excluye, como último recurso, una transferencia de medios financieros con créditos públicos en común”. Para Alemania, mantener la zona euro unida “es una prioridad”.

El financista George Soros advirtió en un reciente artículo en la revista Der Spiegel que Grecia y Alemania deben retirarse de la “zona euro” si quieren salvar la moneda. Soros estimó que “las tergiversaciones alemanas” son en parte responsables del agravamiento de la crisis en la zona. “Alemania y otros países con ‘triple A’ deben, de una manera u otra, crear un sistema de ‘euroobligaciones’. De lo contrario, el euro se va a derrumbar”, dijo Soros.

Para los alemanes, la emisión de eurobonos disuadiría a los países con baja nota crediticia de iniciar las reformas necesarias y permitirían a la Unión Europea un derecho a observar los presupuestos nacionales, que Francia y Alemania no están dispuestos a aceptar. Los franceses buscan la armonización monetaria y fiscal antes de la emisión de “eurobonos”.

La cumbre fue considerada crucial para los mercados en su cometido de tratar de frenar el desafío de la especulación bursátil sobre la zona euro. En una encuesta en Francia, los franceses tienen más confianza en Merkel que en Sarkozy para solucionar el problema de la deuda europea.