El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se convirtió este lunes en el primer gobernante en respaldar abiertamente un boicot contra productos franceses que se extiende por parte del mundo musulmán luego de que su par francés, Emmanuel Macron, defendiera la publicación en su país de polémicas caricaturas de Mahoma, el profeta del islam.
En un discurso en Ankara, reiterando conceptos que ya expresó en el pasado, Erdogan comparó el trato que reciben los musulmanes en Europa con el de los judíos antes de la Segunda Guerra Mundial, y acusó a algunos dirigentes europeos de «fascismo» y «nazismo».
«Se está llevando a cabo una campaña de linchamiento contra los musulmanes parecida a la de los judíos de Europa antes de la Segunda Guerra Mundial», declaró.
«Así como en Francia algunos dice ‘no compren las marcas turcas’, me dirijo desde aquí a mi nación: ‘Sobre todo no presten atención a las marcas francesas, no las compren», agregó.
Las palabras de Erdogan reflejan la indignación con Macron que cunde en parte del mundo islámico, desde donde se llama a un boicot a los productos franceses.
«No vamos a ceder al chantaje», dijo hoy Geoffroy Roux de Bézieux, presidente de la principal organización patronal de Francia, Medef, que pidió a las empresas francesas que antepongan sus «principios» a los negocios.
La tensión escaló a tal nivel que la canciller alemana, Angela Merkel, salió en defensa de su par francés y criticó abiertamente al mandatario turco.
«Son comentarios difamatorios que son completamente inaceptables, particularmente en el contexto del horrible asesinato del profesor francés Samuel Paty por parte de un islamista fanático», aseguró su vocero Steffen Seibert, citado por la agencia de noticias AFP.
