En Chubut ya se incendiaron más de 1.000 hectáreas del Parque Nacional Los Alerces. Todo apunta a Cruz Cárdenas, un ex brigadier devenido en terrorista autodenominado mapuche, que es el principal sospechoso.
La situación en Chubut es estremecedora. En los últimos días se desató un incendio feroz que las autoridades provinciales no están pudiendo controlar. El fuego se esparce y se está poniendo en juego la sobrevivencia de una gran cantidad de hectáreas del Parque Nacional Los Alerces y del resto de la provincia de Chubut.
Sin embargo, a pesar de que los medios intentaron instalar que el incendio fue culpa del cambio climático, el gobernador de la provincia, Ignacio Torres, aseguró que según investigaciones preliminares, el responsable del estallido forestal fue la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), un grupo terrorista de personas que se autoidentifican como mapuches, a pesar de que muchas veces no lo son.
El mandatario chubutense dijo: «Son delincuentes que tienen negocios inmobiliarios y hacen estas cosas para quedarse con la tierra”. De esta manera, las acusaciones del gobernador reavivan la polémica sobre los autodenominados “mapuches”.
En este sentido el mandatario fue muy claro en que no se trata de un ataque contra los pueblos originarios, sino contra grupos que podrían haber perpetuado este acto de corte terrorista: “La RAM son unos chantas, tienen de mapuche lo que yo puedo tener de sirio libanés. El problema no son los pueblos originarios, el problema son estos delincuentes que bajo falsas banderas toman tierras”.
El principal sospechoso
Torres apuntó a la toma de El Maitenal, dentro del Parque Nacional, que comenzó en 2020 y es liderada por Cruz Cárdenas, un ex empleado de Parques Nacionales, que fue brigadista y tiene conocimientos de manejo del fuego.
“Esto es una réplica de lo que pasa en Villa Mascardi. Si no lo paran, puede terminar igual o peor ”, dijeron desde el Sindicato de Guardaparques Nacionales cuando comenzó la toma en Los Alerces y que terminó con este incendio. Cárdenas y los suyos acababan de tomar tierras y una propiedad destinada a vivienda de guardaparques; habían quemado tranqueras y derribado alambrados adjudicándose “el derecho ancestral de esas tierras”. Como corolario, habían difundido por redes sociales un duro comunicado que finalizaba con la frase: “No pasarán”.
Desde que Cárdenas y su clan, la Lof Pailako, se mantienen en la zona, se contabilizaron varios focos de incendios intencionales en zonas de difícil acceso. La gran mayoría fueron denunciados con elementos contundentes. Mientras el Parque Nacional Los Alerces estuvo gestionado por funcionarios afines al kirchnerismo, cada vez que se exigió el desalojo de la agrupación, la medida no prosperó.
En Chubut espera que el fin del Gobierno de Alberto Fernández hiciera caer la esfera de protección política, y que pronto la Policía provincial va a reprimir la toma ilegal, y frenar los incendios. De nada sirve apagar fuegos cada dos o tres meses, si no se combate directamente la raíz del problema.
Cárdenas ya acumula varias imputaciones por incendios y este lunes, el gobernador se hizo presente con pruebas en el Juzgado federal de Guido Otranto para pedirle que lo vuelvan a imputar, ahora por las llamas que crecen en el Sur. La provincia, entonces, se constituyó como querellante. «No se puede hacer más al boludo», dijeron desde el gobierno local en referencia al magistrado.
La RAM
Es importante recordar todo lo que hay alrededor del grupo. En primer lugar, su supuesto líder histórico es Jones Huala, un ciudadano argentino que estuvo prófugo de la justicia tanto nacional como de Chile, y fue condenado a 9 años de cárcel efectiva por cometer incendios y portar armas de forma ilegal. Se lo considera una especie de “líder guerrero” que se jacta de luchar por los autodenominados mapuches. Fue él mismo quien confirmó su pertenencia a la RAM, ya que en un juicio en el 2013, casualmente, admitió haber cometido unos incendios como líder de este grupo.
La RAM es un grupo subversivo que desafía la Constitución Nacional argentina. Son considerados un grupo de choque, de corte paramilitar, que hace uso de los atentados para sus reivindicaciones políticas. En la práctica, causan actos de vandalismo, atacando la propiedad privada y cortando la libre circulación de los ciudadanos, aunque en los peores casos, asaltan propietarios de tierras, amenazan a sus familias con armas y los torturan, y en otros, como este, incendian parques nacionales.
Quedará pendiente que la justicia determine si efectivamente la RAM está detrás de lo sucedido. De ser así, resulta una barbarie e injusticia absoluta que grupos denigren el legado de los pueblos originarios en pos de un beneficio económico y político. De ser cierto, es inadmisible que se ponga en jaque el territorio nacional ante un grupo de vándalos inescrupulosos.
Por Lucas Bello, para la Derecha Diario.
