El Banco Central se recupera a paso firme: Se cosechó la racha de compras de divisas más importante de los últimos 20 años, incluso antes de la cosecha gruesa

El gobierno de derecha en Italia lanzó un masivo ajuste del gasto público en los primeros meses de su segundo año de gestión, luego de que las sucesivas rebajas tributarias para ciudadanos y empresas no afectaran severamente la recaudación.

El Gobierno de Giorgia Meloni avanza decididamente hacia el saneamiento fiscal de Italia, tras años de despilfarro e irresponsabilidad de las sucesivas administraciones de izquierda. La respuesta fiscal a la pandemia, impulsada por los ex primeros ministros Giuseppe Conte y Mario Draghi quebró completamente al Estado italiano.

Bajo la dirección de Meloni y la llamada “Coalición de Centroderecha”, que actualmente controla las dos cámaras legislativas, el Gobierno italiano lanzó el mayor ajuste fiscal de los últimos 26 años, en los primeros meses de su segundo año de gestión.

Las erogaciones del Estado consolidado disminuyeron 56% del PBI en el cuarto trimestre de 2022 al 54,3% del producto al término del tercer trimestre, y las estimaciones del Fondo Monetario Internacional sugieren que habrían cerrado el 2023 en torno al 53,7% del PBI.

La recaudación impositiva del Gobierno consolidado disminuyó ligeramente del 48% del PBI al 47,56% desde que Meloni asumió la presidencia del Consejo de Ministros, una performance más que aceptable considerando que se ejecutó una amplia reforma que rebajó y simplificó el impuesto a la renta para personas físicas.

Italia partió de un impuesto a los ingresos considerablemente distorsivo, y en particular porque desalienta la oferta de trabajo (algo que para un país envejecido como Italia resulta fundamental incentivar). Las reformas de Meloni avanzan hacia un “flax tax”, un impuesto de tarifa única sin importar los ingresos, y conforme pasa el tiempo las alícuotas se fueron achatando. Nada de esto implicó una pérdida significativa de recaudación para el Estado, ni tampoco se vieron comprometidas las metas fiscales.

El déficit primario consolidado del Gobierno italiano se redujo del 3,78% del PBI al 2,73% desde que Meloni llegó al poder, y estas cifras representan la evolución del indicador hasta el tercer trimestre del año pasado. El FMI estima que Italia podrá llegar al déficit primario cero a lo largo de este año. 

Asimismo, el déficit financiero total del Gobierno se redujo del 8% del PBI al 6,82% hasta el tercer trimestre de 2023, la cifra más baja desde mediados de 2020. El Gobierno avanza en desarticular los remanentes fiscales que aún quedan de la pandemia, así como en la racionalización de los programas sociales (y en particular, la Renta Ciudadana).

Estas medidas de consolidación fiscal permitieron estabilizar el ratio de la deuda pública con respecto al PBI, el cual se encontraba fuera de control hasta la llegada del Gobierno de la derecha.

El stock bruto de deuda pública se mantuvo relativamente estable en torno al 140% del PBI desde el último trimestre de 2022, y la administración actual apunta a volver a los niveles previos a la pandemia. Se debe tener en cuenta que Italia está muy lejos de poder cumplir las reglas fiscales de la Unión Europea, y de hecho jamás se adaptó exitosamente a los criterios de Maastricht.