Luego de la salida de Prat-Gay, los nuevos ministros de Hacienda y Finanzas expusieron los ejes de la política económica del Gobierno. Dujovne anticipó que quiere que el déficit sea menor al 4,2 que el Gobierno presupuestó para 2017.
Los nuevos ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, y de Finanzas, Luis Caputo, exponen sobre los planes de la gestión económica del Gobierno, tras la salida de Alfonso Prat-Gay.
«Vamos a empezar a mirar muy finito cómo estamos gastando», anticipó Dujovne. En su opinión, el blanqueo de capitales dejó una masa de recursos adicionales a los presupuestados para 2017. «Me gustaría que si tenemos un exceso de recursos por sobre los preupuestados, los dediquemos a disminuir en parte el déficit de 4,2 que teníamos pautado», anticipó.
«Como vamos a tener más recursos de los presupuestados, yo, como ministro de Hacienda, pretendo intentar mejorar la meta fiscal del año 2017. Es una decisión que hemos acordado con todo el equipo», insistió, en conferencia de prensa.
Dujovne planteó que su gestión será de continuidad. «Mi objetivo es continuar el programa económico del presidente Mauricio Macri», dijo.
En ese sentido, interpretó que su antecesor, Prat-Gay, tuvo como objetivo «empezar a normalizar la situación económica», por lo que encaró la salida del cepo cambiario y la quita de retenciones a las exportaciones y la eliminación de trabas al comercio exterior, entre otras cuestiones. «Ahora podemos enfocarnos, con mucha tranquilidad, empezar a mirar muy finito cómo estamos gastando», afirmó.
La meta del Gobierno, dijo, es «bajar el déficit, aumentar el gasto en infraestructura y reducir los impuestos» distorsivos. Si a priori parecen anhelos contradictorios (la suba del gasto necesita de mayores ingresos para que el déficit no se profundice), afirmó que acelerarán el trabajo en una reforma impositiva integral, que involucre también a las provincias.
Las provincias, evaluó incorporaron a la gran mayoría del millón de empleados públicos que se incorporaron a las plantas estatales en la última década. «En las provincias, producto de una muy mala política económica, en la que dejaron que con impuetos distorisvos (las retenciones) la Nación se apropiase de la renta de los productores, no se generó empleo. Eso lo reemplazaron los sectores públicos provinciales. Y para financiar la incorporación masiva (de empleo) en las provincias, subieron impuestos muy distorsivos, especialmente Ingresos Brutos», evaluó el ministro de Hacienda.
En su opinión, la economía comenzó a arrancar en el último tramo del año. «La economía se contrajo en el tercer trimestre 0,4% respecto del segundo trimestre. Es el menor ritmo de caída en un año. Pensamos que la economía se ha estabilizado y estamos en un cuarto trimestre en el que va a haber una expansión», aseveró. Sin embargo, los últimos indicadores del Indec sobre industria y construcción e informes privados sobre consumo masivo dan cuenta de que las caídas en la actividad persisten.
«Hemos pasado de tasas de crecimiento de la inflación cercanas al 4% (en el primer semestre) al 1, 5%» de promedio mensual en la segunda mitad del año, describió. «Queremos que la inflación sea del 5% anual, como en la mayor parte de los países emergentes, los países exitosos a los que nos queremos parecer».
A su turno, el hasta hoy secretario de Finanzas Caputo anticipó que el Gobierno comenzará a emitir deuda externa en enero para financiar sus gastos del primer trimestre. «Las necesidades financieras son de 22.000 millones de dólares, más refinanciamientos por otros u$s 22.000 millones. La recomendación de los bancos es ir a los mercados en enero. Estamos analizando las alternativas», aseveró.
Según Caputo, el contexto externo más duro no cambiará el eje trazado. «Estamos con las tasas más bajas de nuestra historia. Lo más importante para el país es que se mantenga el nivel de financiamiento, que no haya una megacrisis en el mundo como en 2008 y 2009. En tanto los mercados estén abiertos, vamos a seguir tratando de bajar la tasa lo más posible», dijo.
