Desastre kirchnerista: El Gobierno de Alberto Fernández terminó su gestión con una tasa de inflación acumulada del 1.140% en cuatro años

Más del 45% de los empleados riojanos trabajan para la administración pública, y el proyecto del gobernador Ricardo Quintela permitiría que sus sueldos puedan pagarse empleado una nueva moneda sin valor alguno.

La situación económica y financiera de la Provincia de La Rioja es cada vez más preocupante, y el legado del expresidente y exgobernador Carlos Menem se torna cada vez más lejano mientras Ricardo Quintela avanza en la dirección de la destrucción total de las cuentas públicas.

La provincia que alguna vez supo ser un ejemplo nacional de tener un presupuesto balanceado y una economía pujante, hoy se encuentra completamente quebrada. Quintela recibió millones de pesos adicionales en concepto de recursos discrecionales durante el mandato de Alberto Fernández, pero ni siquiera eso fue suficiente.

El gobierno del Presidente Javier Milei mostró una fuerte dosis de pragmatismo a la hora para revertir la devolución del IVA y poder devolverle a las provincias recursos indispensables para su funcionamiento, pero al cortar el curro de las transferencias discrecionales, el Gobierno kirchnerista riojano quedó contra las cuerdas.

Si bien otros gobernadores, como incluso Gerardo Zamora en Santiago del Estero o Gildo Insfrán en Formosa, anunciaron recortes del gasto público para adecuarse a las nuevas magnitudes de coparticipación, Quintela pisó el acelerador y anunció que en su provincia no habría ningún ajuste.

En la misma línea, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, había anunciado que aumentaría en vez de ajustar el gasto público, y si bien coqueteó originalmente con la idea de lanzar una moneda propia para solventar estos gastos con emisión, finalmente se decidió por impulsar un masivo impuestazo que fue aprobado en la Legislatura con la ayuda de Juntos por el Cambio.

Pero en una provincia empobrecida como La Rioja, no hay impuestazo que te salve, y Quintela decidió hacer lo que incluso para Kicillof era demasiado: este viernes envió a la legislatura local un proyecto para crear formalmente una cuasimoneda digital de dudosa fiabilidad. Valiéndose de la mayoría legislativa del aparato kirchnerista en La Rioja, es muy posible que el proyecto sea respaldado.

La mayor parte del gasto público provincial de las autoridades riojanas se canaliza a través del pago de salarios, ya que cerca del 48% del empleo total de esta jurisdicción se explica por el Estado. La Rioja se perfila como una de las provincias con mayor proporción de empleados públicos por habitante, y más aún en comparación a la escasa participación del sector privado registrado (que solo representa solo un 15% del empleo local).

Esto implica que, en caso de lanzarse exitosamente una cuasimoneda, la mayor parte de su emisión será utilizada para pagar salarios de trabajadores en el Estado, los cuales serán sin lugar a dudas los principales damnificados de la política económica de Ricardo Quintela.

Así como sucedió entre 2001 y 2002, las cuasimonedas de dudosa fiabilidad podrían ser ampliamente rechazadas en comercios de cercanía, supermercados o por cualquier tipo de local comercial que prefiera pesos o dólares. Las cuasimonedas dejaron un recuerdo profundamente negativo en la sociedad precisamente por la dificultad de intercambiarlas, aún a pesar de que se facilite su uso para poder cancelar impuestos u obligaciones con el Gobierno.

Las medidas impopulares del Gobernador Quintela afectarían negativamente a los salarios de prácticamente la mitad de la Provincia, y al mismo tiempo los comerciantes también se verían afectados por un menor nivel de ventas en caso de tener que rechazar operaciones por falta de pesos en circulación y sobrante de cuasimonedas.