El senador radical va a suceder al gobernador jujeño, Gerardo Morales, quien le dio el visto bueno para que se haga cargo de la UCR durante los próximos años de presidencia de Milei.
Tras una intensa negociación en el Comité Nacional, el radicalismo definió su conducción por los próximos años, durante lo que será la presidencia de Javier Milei. El “oficialismo” de la Unión Cívica Radical (UCR) consiguió reelegir y Martín Lousteau quedó como presidente del partido, sucediendo a su aliado, Gerardo Morales.
El gobernador correntino, Gustavo Valdés, había intentado dirigir la oposición contra Lousteau, abarcando el sector de los gobernadores provinciales y de Luis Petri, quien es parte del gobierno de Milei, pero ante la imposibilidad de conseguir suficientes apoyos, se retiró de la contienda.
La elaboración del acuerdo se llevó a cabo al discutir los 15 puestos de la Mesa de Conducción y la orientación del discurso partidario para el futuro. El acuerdo, que incluyó una posición de “oposición constructiva” con el gobierno de Milei, evitó la necesidad de una votación.
El Comité cuenta con 106 delegados: cuatro por cada provincia, dos de la Juventud Radical, dos de Franja Morada, dos de los trabajadores, dos de “diversidades” y otros dos del foro de intendentes. De todos estos cargos, la dupla Morales-Lousteau afirmó contar con el respaldo de más del 70 % de esos delegados. A partir de esa posición, negociaron espacios estratégicos.
Después de una serie de reuniones, Lousteau llegó casi una hora antes que Valdés al comité, siendo recibido por sus seguidores con cánticos de “Lousteau presidente“. Valdés y el gobernador electo por Mendoza, Alfredo Cornejo, arribaron justo a tiempo, cuando ya se había alcanzado el quórum.
El sector de Valdés quiso dejar en claro que tienen una mayor afinidad con el pensamiento del presidente libertario. Ya en el balotaje, Valdés había expresado su apoyo a Milei: “Seguimos proponiendo el cambio. Argentina tiene que cambiar“, había afirmado. Los gobernadores de Juntos por el Cambio, la gran mayoría de éstos radicales, habían formado un polo propio desde donde plantearon brindar gobernabilidad.
Restará por verse qué tan opositor al gobierno de Milei quiere ser este nuevo Comité Radical, y si Lousteau, que recientemente se sumó a un masivo bloque “anti-kirchnerista” en el Senado para marginalizar a Unión por la Patria en la Cámara Alta, boicoteará o no las reformas liberales.
El radicalismo tiene por delante la tarea de reconstruirse. En las últimas elecciones no presentó un candidato propio a la presidencia. Morales acompañó a Horacio Rodríguez Larreta y Luis Petri fue segundo de Patricia Bullrich. Lousteau, por su parte, fue candidato a jefe de gobierno porteño y también perdió la interna contra Jorge Macri.
En el resto del país, en cambio, la UCR avanzó al conquistar la conducción de otras dos provincias: Maximiliano Pullaro ganó en Santa Fe y Leandro Zdero en Chaco. Ya gobernaban en Mendoza, Jujuy y Corrientes. En total, los radicales lideran 5 provincias, pero de ellas, solo en Jujuy reina el “anti-mileismo”.
La posición respecto a Milei tambióen llevó a que la UCR estuviera también al borde de la fractura en Diputados. De hecho, llegaron a anunciarse dos bloques separados, pero tras negociaciones de último momento prevaleció la unificación, y el cordobés Rodrigo de Loredo quedó al frente de la bancada de 35 miembros. En el Senado, el correntino Eduardo Vischi, con el respaldo de Valdés, se impuso como jefe de bloque del grupo de 13.
