Wimbledon endurece las reglas a los influencers para proteger su histórica tradición

Wimbledon endurece las reglas a los influencers para proteger su histórica tradición

Wimbledon mantendrá su histórica política de no otorgar acreditaciones especiales a influencers o creadores de contenido en su próxima edición. La postura del torneo británico tomó mayor relevancia después de las polémicas que marcaron al actual US Open, donde la presencia de casi un centenar de perfiles digitales reavivó el debate sobre los límites entre la difusión en redes sociales y el respeto por el juego.

A diferencia de lo ocurrido en Nueva York, el All England Lawn Tennis Club no tiene previsto crear una categoría de credenciales destinada a influencers. Esto no les impedirá comprar entradas y asistir como espectadores, pero no contarán con los accesos ni los permisos especiales que reciben periodistas, fotógrafos y responsables de las transmisiones oficiales.

La decisión se ajusta a la identidad de Wimbledon, el tercer Grand Slam de la temporada, el único que se disputa sobre césped y el torneo más antiguo del circuito. Desde su primera edición, celebrada en 1877, el certamen londinense sostiene un estricto protocolo que abarca desde la vestimenta blanca de los jugadores hasta el comportamiento del público dentro de las canchas.



El personal acreditado también debe respetar importantes restricciones. La grabación de videos está prohibida en gran parte de las instalaciones y especialmente durante los partidos, ya que esos derechos están reservados para las señales oficiales y determinados equipos de prensa de la organización, la ATP y la WTA.

Además, no se permite ingresar con palos para selfis ni utilizar flashes, aros de luz u otros elementos que puedan distraer a los jugadores. Los dispositivos electrónicos solo pueden emplearse si no molestan a quienes se encuentran alrededor ni interfieren con el desarrollo de los encuentros, mientras que cualquier uso comercial de imágenes necesita autorización previa.



La posición de Wimbledon contrasta con la estrategia adoptada por la Asociación de Tenis de Estados Unidos (USTA), que creó una categoría específica para creadores digitales con el objetivo de llegar a nuevas audiencias. El US Open pasó de acreditar a 54 influencers en 2025 a cerca de 100 en la edición 2026, prácticamente el doble en apenas un año.

Sin embargo, la apuesta quedó envuelta en controversias durante la primera semana del torneo. El episodio más comentado ocurrió en el partido de primera ronda entre Naomi Osaka y Anastasia Zakharova, disputado en el estadio Arthur Ashe, cuando un grupo ubicado en una suite utilizó un aro de luz y grabó contenido mientras las tenistas se preparaban para continuar el juego.

El juez de silla Kader Nouni tuvo que demorar la reanudación y pedirles a los integrantes del grupo que se sentaran y dejaran de provocar distracciones. La USTA aclaró posteriormente que las personas involucradas en ese incidente no pertenecían al grupo de creadores acreditados oficialmente por la organización.



Osaka consideró positivo que los influencers ayuden a popularizar el tenis, pero reclamó una mejor gestión de su presencia. «Quien asiste a un evento deportivo debe respetar el deporte. Me parece una cuestión de cortesía básica informarse sobre la disciplina, especialmente en lo que respecta a la etiqueta», sostuvo la ex número uno del mundo.

Coco Gauff y Jessica Pegula también respaldaron la incorporación de nuevas audiencias, aunque advirtieron que la generación de contenido no puede interferir con la competencia. La estadounidense pidió evitar fotografías con flash, conversaciones durante los puntos y grabaciones de videos para TikTok mientras los jugadores se encuentran en acción.

El francés Adrian Mannarino fue todavía más crítico con el ambiente del torneo neoyorquino. El experimentado tenista cuestionó los movimientos constantes en las tribunas, el ruido durante los puntos y la falta de controles: «Hay olor a marihuana en la cancha y ruidos en todos lados. La verdad es que se está convirtiendo de a poco en un zoológico», expresó.



Después de los reclamos, la organización del US Open colocó carteles para recordar la prohibición de utilizar flashes y otras fuentes de iluminación, además de enviar avisos a los titulares de entradas y palcos. Wimbledon, en cambio, conservará su modelo tradicional: los creadores de contenido podrán asistir como público, pero no dispondrán de una acreditación especial ni podrán apartarse de las estrictas normas del All England Club.

Influencers have gone viral at the U.S.Open in recent days – and not in a good way. In two separate incidents, influencers have distracted fellow spectators or disrupted matches. More and more people are attending the Open each year, and that means more influencers, which are… pic.twitter.com/U6lOolWm9i— CBS News (@CBSNews) September 4, 2026