"Por qué Messi dejó de correr a los 24 años": el análisis que explica cómo aprendió a decidir partidos caminando

"Por qué Messi dejó de correr a los 24 años": el análisis que explica cómo aprendió a decidir partidos caminando

Lionel Messi sigue en la élite del fútbol mundial, aunque hoy decide los partidos de una manera muy distinta a la de sus primeros años en Barcelona. A lo largo de su carrera, sus entrenadores lo ubicaron en distintos sectores de la cancha y le dieron funciones que cambiaron su manera de intervenir en el juego. El analista español Pedro Sáez, creador del canal Pedro el Ingeniero, reconstruyó esa transformación a partir de una pregunta provocadora: ¿por qué Messi dejó de correr a los 24 años?

El video recorre cinco etapas en casi dos décadas, desde el Barcelona de Frank Rijkaard hasta la Selección Argentina de Lionel Scaloni. A medida que cambiaba su posición en la cancha, también cambiaba el reparto de tareas a su alrededor. Con menos recorrido defensivo, Messi podía reservar más energía para desequilibrar cerca del área.

En sus primeros años en el primer equipo del Barcelona, Messi empezó a hacerse un lugar en un ataque que tenía a Ronaldinho y Samuel Eto’o como referentes. Rijkaard lo ubicó sobre la derecha, desde donde podía recibir de frente y encarar al lateral. Ahí encontró el espacio para explotar una de sus mayores virtudes de entonces: acelerar con la pelota pegada al pie y desequilibrar en el uno contra uno.



Messi y Ronaldinho forjaron una conexión letal en los tres años y cuatro meses que compartieron en el Barcelona.

Guardiola le cambió el punto de partida en 2009 al ubicarlo como falso nueve. Messi arrancaba por el centro y retrocedía para recibir entre los mediocampistas y los defensores rivales. Si un central salía a seguirlo, dejaba un hueco a su espalda para el desmarque de un compañero. Si se quedaba en la última línea, el rosarino podía recibir con espacio para girar. Con Xavi e Iniesta a cargo de la circulación, Messi podía moverse a un ritmo más bajo mientras buscaba un lugar para recibir entre líneas. El cambio también le acortó el camino al arco. En vez de arrancar abierto y recorrer varios metros con la pelota, podía recibir por dentro, girar y acelerar con los centrales a pocos pasos.

El 6-2 ante Real Madrid en el Santiago Bernabéu mostró cómo funcionaba el cambio. En la jugada del primer gol del Barcelona, Messi retrocedió y arrastró a Fabio Cannavaro. Thierry Henry picó al espacio que dejó el central, recibió el pase del argentino y definió ante Iker Casillas. El rosarino había empezado la jugada alejándose del arco.



Messi sahte 9 oynayacağını maçtan bir gün önce öğrenmiş.

Maç sonucu

real madrid 2- Barcelona 6 https://t.co/NPXwVyXwZn

— Lionel Messi Türkiye (@LionelMessiTR_) June 18, 2025

Pep Guardiola se fijaba en lo que hacía Messi cuando la pelota estaba lejos. En «Pep Guardiola. La metamorfosis», publicado en 2016, el periodista Martí Perarnau recogió una observación del técnico sobre esos pasajes en los que el argentino parecía al margen de la jugada. «Se pasa el partido caminando, radiografiando la situación en cada instante», explicó. Según el español, mientras caminaba, el rosarino registraba quién lo marcaba, dónde estaban sus compañeros y qué espacio podía atacar. Cuando le llegaba la pelota, ya tenía buena parte de esa información.

Con Luis Enrique, desde 2014, Messi volvió a partir desde la derecha, pero en un ataque con un reparto de funciones diferente. Luis Suárez ocupaba el centro y fijaba a los defensores, mientras Neymar desequilibraba por izquierda. El argentino podía cerrarse para combinar, bajar a organizar el juego o llegar al área. Cuando el rosarino se cerraba y Dani Alves subía por la banda, Iván Rakitić se desplazaba hacia la derecha. Si el Barcelona perdía la pelota, el croata cubría la espalda del lateral y el astro podía quedarse por dentro. Ese reparto de funciones fue parte del funcionamiento del equipo que ganó la Champions League de 2015.



Tras la salida de Neymar en 2017, Ernesto Valverde recurrió con frecuencia al 4-4-2. La línea de cuatro mediocampistas le daba al equipo una estructura para defender y Messi tenía libertad para moverse por dentro y asociarse con Suárez. Desde ahí ganó peso en la elaboración. Podía bajar a recibir, atraer a un rival y esperar a que el uruguayo atacara el espacio para habilitarlo.

Una de sus sociedades más reconocibles en esa etapa fue con Jordi Alba. Desde el centro o la derecha, Messi lanzaba el pase cruzado a la carrera del lateral izquierdo. El español llegaba al fondo y tocaba atrás para el propio Messi, que ya se había movido para recibir la devolución.

La etapa en la que Messi cambió más veces de posición fue también la más goleadora de su carrera. En Barcelona marcó 672 tantos en 778 partidos, un promedio de 0,86 por encuentro, y se fue como el máximo goleador de la historia del club.



Messi y Guardiola en el Barcelona. (EFE) 

Cómo aprovechó Scaloni esa versión de MessiEn la Selección Argentina, Scaloni combinó esa libertad con un equipo capaz de presionar y recuperar la pelota. En Qatar 2022, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister se repartieron la circulación, la recuperación y las coberturas en el mediocampo. Julián Álvarez aportó presión sobre la salida rival y desmarques a espaldas de los centrales. Cuando Messi recibía entre líneas, tenía compañeros cerca para asociarse y opciones de pase en profundidad.

El pase a Nahuel Molina contra Países Bajos y la asistencia a Julián Álvarez frente a Croacia mostraron dos formas de aprovechar esa libertad. En la primera jugada, Messi detectó el desmarque del lateral y filtró la pelota entre los defensores. En la segunda, aceleró por derecha, superó a Josko Gvardiol y llegó hasta el fondo antes de tocar atrás. A los 35 años, fue campeón del mundo con siete goles, tres asistencias y el premio al mejor jugador del torneo.



Messi frente a Gvardiol, una jugada que quedó en la historia. (Reuters)

El dato del Mundial 2026 que muestra cuánto cambió su juegoSegún el análisis de Sáez, basado en datos de seguimiento de la FIFA, Messi recorrió a paso lento el 64% de la distancia que cubrió en el Mundial 2026. A los 39 años, marcó ocho goles y dio cuatro asistencias en el torneo. La Selección Argentina llegó a su segunda final consecutiva y perdió 1-0 ante España en el alargue, en la última actuación del rosarino en una Copa del Mundo.

Sus dos Mundiales más goleadores llegaron cuando más elegía cuándo acelerar y en qué zonas intervenir. De sus 21 goles en seis Copas del Mundo, seis llegaron en sus primeras cuatro participaciones y 15 entre Qatar 2022 y el Mundial 2026.



Para Sáez, el mano a mano con Gvardiol en Qatar 2022 mostró cuánto quedaba del extremo de Rijkaard en el Messi de Scaloni. A los 35 años todavía podía desbordar por derecha como en sus comienzos en Barcelona. Con los años había aprendido a elegir cuándo hacerlo.

El análisis completo sobre la evolución de Messi