Los rivales de menor jerarquía que exponen la cuestionada planificación de la Selección Argentina

Los rivales de menor jerarquía que exponen la cuestionada planificación de la Selección Argentina

La Selección Argentina confirmó que enfrentará a Bolivia, Burkina Faso y Benín durante la primera fecha FIFA posterior al Mundial 2026. La elección de los adversarios volvió a poner bajo discusión la planificación de la AFA, especialmente por la enorme distancia que existe entre la «Albiceleste» y sus próximos rivales dentro del ranking mundial y por la ausencia de selecciones de primer nivel en el comienzo de la reconstrucción.

Argentina ocupa el segundo puesto de la clasificación elaborada por la FIFA, solamente por detrás de España. En cambio, Burkina Faso aparece 62°, Bolivia se encuentra 77° y Benín ocupa la 93° posición. Por lo tanto, el equipo dirigido por Lionel Scaloni disputará sus tres primeros encuentros después del subcampeonato mundial sin medirse con ninguna selección ubicada entre las 60 mejores del planeta.

El calendario comenzará el miércoles 30 de septiembre ante Bolivia en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba. Posteriormente, el seleccionado regresará a Buenos Aires para recibir a Burkina Faso el sábado 3 de octubre y a Benín el martes 6, ambos encuentros en el Monumental.



Aunque Burkina Faso fue subcampeón de la Copa Africana de Naciones en 2013 y Benín quedó cerca de clasificarse al Mundial 2026, ninguno de los dos adversarios pertenece actualmente al primer escalón internacional. Bolivia, por su parte, es un rival habitual para la Argentina debido a su participación en las Eliminatorias sudamericanas.

La Selección de Benín será uno de los rivales de Argentina en los amistosos de la próxima fecha FIFA.

La diferencia adquiere mayor dimensión porque los compromisos marcarán el regreso de la Selección Argentina a la actividad después de perder por 1-0 ante España en la final del Mundial. También representarán el comienzo de una nueva etapa tras el retiro de Lionel Messi del conjunto nacional.



Sin embargo, la elección de oponentes de menor jerarquía no comenzó con esta ventana internacional. Los últimos 18 amistosos programados por la Argentina fueron ante Estonia, Jamaica, Emiratos Árabes Unidos, Panamá, Curazao, Australia, Indonesia, El Salvador, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Venezuela, Puerto Rico, Angola, Mauritania, Zambia, Honduras e Islandia.

La nómina refleja un calendario con escasas pruebas frente a las principales potencias. De esos 18 adversarios, ninguno pertenece actualmente al top 10 del ranking FIFA y apenas Ecuador se ubica dentro de los 30 primeros puestos. Australia y Costa Rica cuentan con una presencia frecuente en los Mundiales, mientras que el resto aparece lejos del grupo de selecciones que dominan el fútbol internacional.

Entre los casos más notorios se encuentran Nicaragua, Estonia, Curazao, Indonesia, Puerto Rico, Mauritania y Zambia. Según la clasificación vigente, Nicaragua ocupa el puesto 131°, Estonia se encuentra 127°, Indonesia marcha 118°, Mauritania aparece 113°, Zambia está 90° y Curazao ocupa el lugar 82°.



La superioridad argentina también quedó reflejada en los resultados. El equipo nacional derrotó 5-1 a Nicaragua, 5-0 a Estonia, 7-0 a Curazao, 2-0 a Indonesia, 6-0 a Puerto Rico y 5-0 a Zambia. El encuentro más equilibrado de esa serie fue la victoria por 2-1 ante Mauritania, disputada antes del último Mundial.

Lionel Messi durante el amistoso de la Selección Argentina ante Mauritania en la Bombonera. (@Argentina)

Durante el ciclo de Scaloni también hubo amistosos frente a Irak, Guatemala, Honduras, Jamaica, Emiratos Árabes Unidos, Panamá, El Salvador y Angola. Si bien cada partido respondió a un contexto deportivo, económico o comercial diferente, la repetición de cruces ante selecciones alejadas de los primeros lugares profundizó los cuestionamientos sobre el grado de exigencia de la preparación argentina.



Los números confirman el amplio dominio. Hasta el partido contra Zambia, la «Albiceleste» había disputado 32 amistosos desde la llegada de Scaloni en 2018. Después de caer por 3-1 ante Venezuela en marzo de 2019, acumuló 25 presentaciones de preparación sin perder y encadenó 17 victorias consecutivas.

Durante los primeros años del proceso sí existieron pruebas de mayor jerarquía. Argentina se midió con Brasil, Alemania, Uruguay, México, Marruecos, Chile y Colombia, pero la mayoría de esos cruces se concentró antes de la consagración en Qatar. Desde que se convirtió en campeona mundial en 2022, el nivel medio de sus adversarios disminuyó y los enfrentamientos contra las selecciones más poderosas prácticamente desaparecieron.

El último amistoso de la Argentina contra una potencia europea fue el empate 2-2 frente a Alemania, disputado en octubre de 2019. Posteriormente enfrentó a Italia en la Finalissima de 2022, pero aquel encuentro correspondió a una competencia oficial organizada conjuntamente por la Conmebol y la UEFA.



La comparación con el resto de Sudamérica también alimentó las críticas. Durante la próxima ventana, Brasil jugará dos veces contra Australia y luego enfrentará a India, mientras que Chile se medirá con Canadá, Estados Unidos y México. Colombia tendrá compromisos ante México, Paraguay y Perú; Uruguay visitará a Japón, Corea del Sur e India; y Ecuador jugará contra Corea del Sur, Japón y Panamá o Nueva Zelanda.

Si bien varios de esos adversarios tampoco forman parte del grupo de las principales potencias, otras selecciones de la Conmebol consiguieron cruces frente a equipos con mayor recorrido internacional o participaciones frecuentes en los Mundiales. Argentina, pese a contar con uno de los planteles más valiosos del planeta, continúa sin programar partidos contra los principales seleccionados europeos.

Una de las explicaciones está relacionada con el calendario de la UEFA. La Nations League y las Eliminatorias ocupan gran parte de las fechas disponibles y reducen las posibilidades de organizar amistosos contra países europeos. La AFA también contempla factores comerciales, costos de organización, disponibilidad de adversarios, traslados y acuerdos vinculados con las sedes.



Desde 2026, la FIFA unificó las ventanas que anteriormente se disputaban por separado durante septiembre y octubre. El nuevo formato establece un período de 16 días y permite que cada seleccionado juegue hasta cuatro encuentros, con el objetivo de reducir la cantidad de viajes internacionales realizados por los futbolistas durante la temporada.

Lucas Alario celebra su gol ante Alemania en el último amistoso de la Argentina frente a una potencia europea. (AP)

La discusión sobre la calidad de los oponentes tampoco es nueva en la historia de la Selección Argentina. Antes del Mundial de México 1986, el equipo conducido por Carlos Bilardo llegó a disputar ensayos contra clubes como Grasshopper de Suiza y Deportivo Neza de México. Frente al conjunto suizo ganó apenas 1-0 con un gol de Sergio Almirón, mientras que ante el equipo mexicano se impuso 3-1 en una práctica de 80 minutos que tuvo al propio Bilardo como árbitro.



Otro episodio particular ocurrió en mayo de 1989, cuando Argentina se encontraba en Italia como parte de su preparación para el Mundial de 1990. Ante la imposibilidad de enfrentar al seleccionado local con sus principales figuras, el rival terminó siendo Ternana, un club que militaba en la cuarta categoría del fútbol italiano.

Argentina ganó aquel encuentro por 7-2 y Diego Maradona compartió el equipo con sus hermanos Lalo y el Turco. El plantel utilizó camisetas azules prestadas y completó uno de los amistosos más atípicos de su historia, en una época en la que los ensayos contra clubes o combinados regionales eran mucho más habituales.

A diferencia de aquellos partidos informales, los próximos compromisos contra Bolivia, Burkina Faso y Benín serán internacionales oficiales y podrán tener incidencia en el ranking si reciben la categoría Clase A. También le permitirán a Scaloni incorporar jóvenes, probar variantes y comenzar la reconstrucción del equipo después de la salida de Messi.



No obstante, la extensa lista de adversarios de menor jerarquía vuelve a instalar una pregunta alrededor de la planificación: cuánto puede crecer una de las mejores selecciones del mundo si rara vez se enfrenta con rivales de su mismo nivel.

Uno de los registros históricos de El Gráfico durante la preparación de la Selección Argentina para el Mundial de 1986.