LIV Golf atraviesa el momento más delicado desde su creación y enfrenta una reestructuración que puede transformar por completo su modelo deportivo y comercial. El circuito se declaró en bancarrota después de gastar más de US$ 5.000 millones durante sus primeras temporadas, perder su principal respaldo financiero y acumular importantes deudas con jugadores, proveedores y otros acreedores, en medio de una creciente incertidumbre sobre su continuidad en 2027.
La organización presentó voluntariamente la solicitud ante el Tribunal de Quiebras del Distrito de Nueva Jersey y se acogió al Capítulo 11 de la legislación estadounidense, un mecanismo que le permitirá reorganizar sus deudas y mantener parte de sus operaciones mientras busca nuevos inversores. Sus pasivos podrían alcanzar los US$ 1.000 millones.
La documentación judicial refleja activos estimados entre US$ 100 millones y US$ 500 millones, frente a obligaciones que oscilan entre US$ 500 millones y US$ 1.000 millones. El procedimiento no implica la desaparición inmediata de LIV Golf: la organización pretende completar la reestructuración a comienzos de 2027 y regresar con una versión más austera de la competencia.
El proyecto surgió en 2022 con el respaldo del Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudita, que destinó aproximadamente US$ 5.000 millones para contratar estrellas, ofrecer premios extraordinarios y construir una alternativa al PGA Tour. Jon Rahm, Bryson DeChambeau, Dustin Johnson, Cameron Smith, Joaquín Niemann y Phil Mickelson fueron algunas de las figuras atraídas mediante contratos millonarios.
Sin embargo, el circuito no consiguió generar ingresos comerciales, televisivos y de patrocinio suficientes para sostener semejante nivel de gastos. Su funcionamiento dependió de las constantes inyecciones del fondo soberano saudí, que finalmente resolvió dejar de financiar el proyecto a largo plazo. La decisión aceleró los recortes, provocó el despido de la mayoría de los empleados y obligó a buscar nuevos socios.
Los expedientes también revelaron las deudas acumuladas con sus principales figuras. Rahm encabeza la lista con US$ 7.472.527, seguido por DeChambeau con US$ 5.769.231, Johnson con US$ 5.489.011, Smith con US$ 4.835.165, Adrian Meronk con US$ 4.436.813, Tyrrell Hatton con US$ 3.373.626, Bubba Watson con US$ 3.324.389. En total, 14 golfistas aparecen entre los 30 mayores acreedores sin garantía de la organización. En conjunto, las reclamaciones de estos jugadores superan los US$ 45 millones.
Jon Rahm encabeza la lista de acreedores de LIV Golf
La incertidumbre alcanza además a sus contratos. LIV Golf solicitó autorización judicial para rechazar los acuerdos vigentes porque sus condiciones económicas no serían compatibles con la estructura que pretende adoptar. Los jugadores podrían renegociar sus vínculos, recibir una participación en la nueva compañía o buscar oportunidades en otros circuitos.
Para mantener la actividad durante el proceso, el PIF acordó aportar US$ 49,6 millones mediante un financiamiento especial para empresas en concurso de acreedores. El tribunal ya autorizó inicialmente el acceso a US$ 14 millones, que podrán utilizarse para pagar salarios, beneficios laborales y determinados compromisos con proveedores.
La posible salida estará vinculada a BC Partners Credit, que firmó un acuerdo para respaldar la reestructuración y aparece como potencial inversor del nuevo proyecto. La propuesta contempla un financiamiento de hasta US$ 300 millones y que los jugadores pasen a controlar la mayoría de la compañía reorganizada, aunque la operación todavía necesita la aprobación del tribunal y de las partes involucradas.
La denominada «LIV 2.0» proyecta una estructura más pequeña, premios inferiores y modificaciones en el formato deportivo. El plan incluye hasta 75 participantes, torneos de 72 hoyos, un corte clasificatorio y equipos con identidades nacionales más marcadas. Todavía no existe una confirmación definitiva sobre el calendario ni las figuras que competirán en 2027: el circuito que pretendía revolucionar el golf mundial ahora enfrenta el desafío de sobrevivir y convertirse en un negocio sostenible.
A letter to LIV Golf fans from Scott O’NeilThe next phase of LIV Golf will be built around a sustainable business model and deeper alignment between players and the League, with team golf at its core. Players will have the opportunity to share directly in the value they help… pic.twitter.com/On4YfdMgRg— LIV Golf (@livgolf_league) September 8, 2026
