La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) aprobó una profunda reforma reglamentaria que modificará de manera gradual la composición de los planteles de las dos principales categorías del país. A partir de 2027, los clubes podrán incluir cada vez menos jugadores extranjeros en las planillas de los partidos del Brasileirao, una medida que apunta a recuperar espacio para los futbolistas jóvenes y fortalecer la formación de talentos locales.
El límite actual, fijado en nueve extranjeros por encuentro, bajará a ocho en 2027, siete en 2028, seis en 2029 y cinco en 2030. De esta manera, el fútbol brasileño regresará al tope que estuvo vigente hasta 2022, antes de que la cantidad permitida aumentara primero a siete y luego a nueve.
La modificación alcanzará a las Series A y B del Campeonato Brasileño, pero no tendrá efecto sobre la Copa Libertadores, la Copa Sudamericana ni las demás competencias internacionales organizadas por la Conmebol. Tampoco establece un límite general para la contratación de futbolistas extranjeros: la restricción se aplicará exclusivamente a los jugadores incluidos en la planilla de cada partido.
La propuesta fue presentada durante una reunión realizada en Río de Janeiro con representantes de los 40 clubes de las dos principales divisiones y de las federaciones estaduales. La iniciativa recibió solamente dos votos en contra, correspondientes a Flamengo y Bahía, y contó con un amplio respaldo del resto de las instituciones.
Flamengo y Bahía fueron los únicos clubes que votaron en contra de reducir el cupo de extranjeros. (Foto: AFP)
El cambio representa un giro importante para una liga que se convirtió en el principal destino de los futbolistas sudamericanos. Su poder económico, los premios, la exposición internacional y la capacidad de inversión de sus clubes transformaron a Brasil en un mercado especialmente atractivo para jugadores argentinos, uruguayos, colombianos, paraguayos y ecuatorianos, además de figuras que regresan después de competir en Europa.
Según los registros de Transfermarkt, la Primera División brasileña reúne alrededor de 168 futbolistas extranjeros, equivalentes al 25% de los jugadores inscritos. Como referencia, el fútbol argentino cuenta con aproximadamente 145 extranjeros en sus 30 equipos de la máxima categoría, cerca del 16% del total.
El crecimiento fue acelerado. En 2013 podían firmar planilla solamente tres extranjeros por club y en 2014 el límite subió a cinco. La cifra se elevó a siete en 2023 y alcanzó los nueve desde 2024. Sin embargo, un análisis sobre 219 partidos de la actual temporada determinó que los equipos utilizaron un promedio de 5,4 futbolistas foráneos por encuentro.
La CBF detectó, además, que la presencia efectiva de extranjeros aumentó considerablemente durante los últimos años. En 2022 participaron 95 jugadores nacidos fuera de Brasil, mientras que en 2025 la cantidad se elevó a 162. Al momento del relevamiento de 2026, ya habían jugado 146 y otros 13 se encontraban inscritos y habilitados para debutar.
«Hemos constatado que los jugadores brasileños menores de 23 años juegan cada vez menos, mientras que el número de futbolistas extranjeros aumentó considerablemente, lo que se traduce en menos oportunidades para los jóvenes brasileños», explicó Helder Melillo, director ejecutivo de la CBF.
El dirigente aseguró que la reforma conservará una cantidad significativa de extranjeros, pero buscará «dar mayor protagonismo a los más chicos» y mejorar la calidad técnica de los equipos brasileños a mediano y largo plazo. La decisión fue respaldada por un estudio de la CBF Academy y por un planteo presentado previamente por el Movimiento de Clubes Formadores del Fútbol Brasileño.
El informe expuso uno de los datos que más preocupan a la dirigencia: durante 2026, los jugadores brasileños menores de 23 años acumularon apenas el 11,5% de los minutos de la Serie A. El porcentaje alcanza el 13,8% al incorporar a los extranjeros de esa franja etaria, todavía muy por debajo de Francia (38%), Inglaterra (32%), España (31%), Alemania (28%) e Italia (28%).
En paralelo, la participación de los extranjeros mayores de 23 años pasó del 7,8% de los minutos en 2020 al 25% en 2026. Para la CBF, ambos movimientos están relacionados con la pérdida de protagonismo de los jóvenes formados en las divisiones inferiores, aunque especialistas brasileños advierten que reducir el cupo no garantizará por sí solo una mayor presencia de juveniles.
La edad promedio también encendió las alarmas. El Brasileirao alcanzó los 28,5 años y se convirtió en la liga más envejecida entre las seis analizadas por la entidad, por encima de España, Inglaterra, Francia, Alemania e Italia. La conducción del fútbol brasileño considera que esa tendencia afecta la intensidad de la competencia, la renovación de los planteles y la capacidad de los clubes para desarrollar activos propios.
Por ese motivo, la reforma no se limitará a los extranjeros. Los planteles mantendrán un máximo de 50 jugadores inscritos, pero quedarán divididos entre una Lista A para mayores de 23 años y una Lista B reservada para futbolistas Sub-23, sin que estos últimos deban haber sido formados necesariamente en la institución.
Arthur Dias, de 19 años, fue una de las grandes sorpresas de la primera convocatoria de Ancelotti después del Mundial y ya despertó el interés del Barcelona. (Foto: Alamy)
En 2027 habrá 30 lugares en la Lista A y 20 en la Lista B. La distribución pasará a 29 y 21 en 2028, a 27 y 23 en 2029 y llegará a 25 plazas para cada grupo en 2030. Según la CBF, 33 de los 40 clubes de las Series A y B ya cuentan con un máximo de 30 mayores de 23 años, por lo que el impacto inicial de la modificación sería limitado.
La protección de los juveniles también responde a una necesidad económica. Entre 2016 y 2025, los futbolistas de hasta 20 años generaron el 50,1% de los ingresos obtenidos por los clubes brasileños mediante transferencias al exterior. Para las instituciones, formar y vender talentos continúa siendo una fuente central de financiamiento, incluso en una liga que incrementó considerablemente sus recursos comerciales y deportivos.
La reforma fue aprobada en medio de un fuerte contraste. Mientras los clubes brasileños construyeron una marcada superioridad en los torneos sudamericanos y ampliaron la brecha económica con el resto del continente, la selección nacional no consigue trasladar ese dominio al escenario internacional. Brasil no gana un título desde la Copa América 2019 y en 2030 cumplirá 28 años sin conquistar un Mundial.
La última frustración llegó en la Copa del Mundo de 2026, en la que el equipo de Carlo Ancelotti fue eliminado por Noruega en los octavos de final. La derrota representó una de las grandes sorpresas del torneo y profundizó una sequía durante la cual la «Canarinha» disputó solamente una semifinal mundialista desde su consagración en 2002. El italiano, que renovó su contrato hasta 2030, comenzó ahora una renovación generacional.
Para los amistosos frente a Australia e India, Ancelotti convocó solamente a nueve de los 26 futbolistas que disputaron el último Mundial, incluyó ocho debutantes y redujo la edad promedio del plantel de 28,8 a 24,4 años. «No miro la edad de los jugadores, pero ahora es el momento de priorizar a los jóvenes con potencial», sostuvo el entrenador.
El debate se había intensificado semanas antes con una contundente declaración de Paulo Silas, ex mediocampista de San Lorenzo y de la selección brasileña. «Creo que Brasil no va a salir campeón del mundo nunca más. Gremio tiene 13 extranjeros, ninguno juega como titular en su selección y les están tapando el espacio a los chicos que pueden subir a Primera. Los jóvenes no tienen lugar», cuestionó.
De cara al nuevo ciclo, Ancelotti dio la primera señal de renovación al convocar a solo nueve de los 26 futbolistas que disputaron el Mundial para los amistosos frente a Australia e India. (Foto: EFE)
La medida tendrá una consecuencia directa sobre los argentinos. Las estimaciones actuales ubican en 49 la cantidad de futbolistas nacidos en la Argentina o con doble nacionalidad que integran planteles del Brasileirao, la mayor representación extranjera dentro del torneo. Entre los principales nombres aparecen José Manuel «Flaco» López y Agustín Giay en Palmeiras; Agustín Rossi en Flamengo; Rodrigo Garro y Fabrizio Angileri en Corinthians; Santiago Sosa, Facundo Colidio, Alan Lescano y Claudio Spinelli en Vasco da Gama; Cristian Medina y Álvaro Montoro en Botafogo; Juan Nardoni, Cristian Pavón y Walter Kannemann en Gremio; y Jonathan Calleri y Enzo Díaz en San Pablo.
También compiten Lucas Romero, Gabriel Rojas y Lucas Villalba en Cruzeiro; Luciano Acosta, Germán Cano, Rodrigo Castillo y Juan Pablo Freytes en Fluminense; Benjamín Rollheiser y Gonzalo Escobar en Santos; Gabriel Mercado, Alexandro Bernabei, Braian Aguirre y Rodrigo Villagra en Inter de Porto Alegre; Bruno Zapelli, Lucas Esquivel y Gastón Benavídez en Athletico Paranaense; y Tomás Cuello y Tomás Pérez en Atlético Mineiro, entre otros.
El avance de los clubes brasileños sobre el mercado argentino quedó reflejado en operaciones como la venta de Nardoni desde Racing a Gremio y en la consolidación de figuras como el «Flaco» López en Palmeiras. Con menos plazas disponibles por partido, los equipos podrían concentrar sus inversiones en extranjeros de mayor jerarquía, desprenderse de jugadores secundarios o acelerar procesos de nacionalización.
La transición gradual busca evitar una ruptura inmediata de contratos y permitir que las instituciones reorganicen sus planteles durante las próximas cuatro temporadas. Sin embargo, la reforma ya abrió una discusión en Brasil: mientras la CBF sostiene que ayudará a recuperar a los juveniles y alimentar a la selección, sus críticos advierten que reducir la competencia extranjera podría bajar el nivel del torneo, encarecer a los jugadores brasileños y no garantizar minutos para los Sub-23.
Con el Mundial 2030 como horizonte, la dirigencia brasileña decidió intervenir sobre el modelo que convirtió al Brasileirao en la liga más poderosa de Sudamérica. El desafío será encontrar un equilibrio entre la formación de nuevos talentos y la apertura internacional que elevó la competitividad y el valor comercial del campeonato durante los últimos años.
El argentino Walter Kannemann es uno de los capitanes y principales referentes de Gremio. (Foto: Reuteurs)
Los futbolistas argentinos que juegan en el Brasileirao 2026Alexander Barboza (Palmeiras)Agustín Giay (Palmeiras)Ramón Sosa, de doble nacionalidad (Palmeiras)José Manuel López (Palmeiras)Agustín Rossi (Flamengo)Nicolás de la Cruz, de doble nacionalidad (Flamengo)Joaquín Freitas (Flamengo)Lucas Villalba (Cruzeiro)Gabriel Rojas (Cruzeiro)Lucas Romero (Cruzeiro)Fabrizio Angileri (Corinthians)Rodrigo Garro (Corinthians)Santiago Sosa (Vasco da Gama)Alan Lescano (Vasco da Gama)Facundo Colidio (Vasco da Gama)Claudio Spinelli (Vasco da Gama)Cristian Medina (Botafogo)Álvaro Montoro (Botafogo)Juan Pablo Freytes (Fluminense)Luciano Acosta (Fluminense)Rodrigo Castillo (Fluminense)Germán Cano (Fluminense)Guido Herrera (Bahía)Román Gómez (Bahía)Lautaro López (Bahía)Mateo Sanabria (Bahía)Alejo Veliz (Bahía)Gonzalo Escobar (Santos)Benjamín Rollheiser (Santos)José Herrera (RB Bragantino)Tomás Pérez (Atlético Mineiro)Tomás Cuello (Atlético Mineiro)Enzo Díaz (Sao Paulo)Jonathan Calleri (Sao Paulo)Walter Kannemann, de doble nacionalidad (Gremio)Juan Nardoni (Gremio)Cristian Pavón (Gremio)Gabriel Mercado (Inter de Porto Alegre)Alexandro Bernabei (Inter de Porto Alegre)Braian Aguirre (Inter de Porto Alegre)Rodrigo Villagra (Inter de Porto Alegre)Lucas Esquivel (Athletico Paranaense)Gastón Benavídez (Athletico Paranaense)Bruno Zapelli (Athletico Paranaense)Fabricio Bustos (Coritiba)Tomás Pochettino (Vitória)Emmanuel Martínez (Vitória)Diego Tarzia (Vitória)Leonel Picco (Remo)
