Ezequiel «Pocho» Lavezzi habló públicamente sobre el delicado momento personal que atravesó después de retirarse del fútbol profesional. El ex delantero de la Selección Argentina reveló que sufrió depresión, debió ser internado y todavía continúa bajo tratamiento médico, luego de que se difundieran imágenes en las que se lo veía con fuertes temblores en una de sus piernas.
El ex futbolista, de 41 años, describió las dificultades que encontró al abandonar la competencia. «El posfútbol es muy difícil. Te queda un vacío enorme que nada logra llenar», expresó durante una entrevista con Luca Toni para el programa Fenomeni.
«Tuve problemas de depresión, estuve internado en una clínica, estoy tomando medicamentos y haciendo un tratamiento. De a poco me estoy recuperando», relató Lavezzi, quien puso en palabras una problemática que afecta a numerosos deportistas cuando desaparecen la rutina del alto rendimiento, los entrenamientos y la competencia.
El «Pocho» se retiró en diciembre de 2019, después de disputar sus últimas temporadas en el Hebei China Fortune. El final de su carrera lo obligó a comenzar una etapa completamente diferente tras haber dedicado casi toda su vida al fútbol. «Cuando dejé de jugar llegó un vacío y no había nada para llenarlo», explicó.
En ese proceso, el nacimiento de su hijo Vittorio, en 2024, se convirtió en uno de los principales motores de su recuperación. «La llegada de mi hijo me cambió la vida, me da mucha alegría y me hace sentir vivo. Me dio la fuerza para seguir adelante», aseguró.
Lavezzi también destacó el acompañamiento de su familia y de varios amigos que construyó durante su carrera. Entre ellos mencionó a Lionel Messi, Sergio «Kun» Agüero y Paolo Cannavaro, quienes permanecieron cerca durante los momentos más difíciles. También había resaltado el apoyo de Javier Mascherano, con quien compartió la Selección Argentina y posteriormente coincidió en el fútbol chino.
«Con Messi tengo una amistad especial, hablamos de muchas cosas y es una persona fantástica», contó sobre el ex capitán de la Selección Argentina. Ambos disputaron juntos los Mundiales de Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, además de las Copas América de 2011, 2015 y 2016.
El exdelantero decidió exponer su experiencia con la intención de transmitirles un mensaje a quienes atraviesan situaciones similares. «A quien sufre le digo que con humildad y ganas se puede salir», afirmó. Ahora, uno de sus principales objetivos es disfrutar de sus hijos: «Quiero compartir buenos momentos con ellos y estar en forma ante sus ojos».
Lavezzi junto a Messi, Gago y Mascherano en un entrenamiento de la Selección Argentina. (Foto: DYN).
Durante la entrevista, Lavezzi también recordó su estrecha relación con Diego Maradona, a quien primero admiró como ídolo y luego tuvo como entrenador en la Selección. El «Pocho» lo definió como «un hombre especial» y rememoró las charlas que mantenían durante las concentraciones.
«De noche venía a la habitación a hablar con los jugadores. Con él podíamos hablar de todo», relató. Uno de aquellos encuentros quedó especialmente grabado en su memoria: durante las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010, Maradona advirtió que Lavezzi estaba angustiado por un problema personal y le aconsejó que regresara inmediatamente a su casa para no perder a su familia.
El «Pocho» también repasó las decisiones que marcaron su extensa carrera profesional. En 2007, después de destacarse con San Lorenzo, contó con la posibilidad de incorporarse a la Juventus mediante una operación en la que el club de Turín compartiría su pase con Udinese. Sin embargo, decidió aceptar la propuesta del Napoli «para seguir las huellas de Maradona».
Su llegada a la ciudad italiana superó todas sus expectativas. «El impacto con Napoli fue una locura, no esperaba tanta gente ni tanto calor», recordó. El fervor quedó reflejado durante una de sus primeras salidas, cuando ingresó a un negocio para comprar zapatillas y el local debió cerrar sus puertas y llamar a la Policía ante la cantidad de hinchas que se acercaron.
«Ahí entendí que Napoli era algo distinto», afirmó Lavezzi, quien rápidamente se convirtió en uno de los futbolistas más queridos por los simpatizantes. «Me recibieron como si fuera un hijo de ellos, como uno más», agregó sobre el vínculo que construyó durante sus cinco temporadas en el club.
Luego de conquistar la Copa Italia de 2012, fue transferido al Paris Saint-Germain (PSG). El Inter de Milán también pretendía contratarlo, pero el delantero descartó continuar en el fútbol italiano para no dañar su relación con los hinchas napolitanos. «Irme de Napoli fue muy difícil, hoy lo extraño mucho. Cuando me fui podría haber ido al Inter, pero elegí un club extranjero porque no quería traicionar a la gente ni jugar en otro equipo italiano», explicó.
Su siguiente destino fue China, pese a que también contaba con la posibilidad de incorporarse al Chelsea. «La oferta de China le solucionaba la vida económicamente a toda mi familia por generaciones. Fui por dos años y terminé quedándome cuatro. La pasé muy bien allá con Mascherano y Gervinho», señaló.
Sin embargo, su deseo original era regresar a la Argentina y cerrar su trayectoria en Rosario Central, el club del que es hincha. «Mi idea era terminar en Central, pero no me llamaron a tiempo. Además, tuve problemas personales graves con mi ex representante que me quitaron las ganas y el entusiasmo por el fútbol», reveló.
El «Pocho» Lavezzi estuvo jugando en China casi cuatro años. (Getty Images)
Lavezzi comenzó profesionalmente en Estudiantes de Buenos Aires, brilló en San Lorenzo y posteriormente construyó una carrera internacional que movilizó cifras millonarias. Napoli pagó cerca de US$ 8,2 millones por su pase en 2007, mientras que cinco años más tarde fue transferido al PSG mediante una operación valuada en hasta US$ 38 millones. Finalmente, el Hebei China Fortune desembolsó alrededor de US$ 6,1 millones para contratarlo en 2016. En total, sus principales transferencias movieron más de US$ 52 millones.
Además de ganar el Torneo Clausura 2007 con San Lorenzo y la Copa Italia con Napoli, conquistó numerosos títulos con el PSG y obtuvo la medalla dorada con la Selección Argentina en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
En China firmó el contrato más lucrativo de su carrera: llegó a percibir cerca de US$ 29,6 millones por temporada y se convirtió en el futbolista mejor pago del mundo, por encima de Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y Carlos Tevez. Según las cifras difundidas en aquel momento, su acuerdo con el Hebei China Fortune alcanzaba aproximadamente US$ 56,7 millones netos por 23 meses.
Ahora, lejos de la competencia profesional, el Pocho concentra sus esfuerzos en continuar con el tratamiento, disfrutar de su familia y completar su recuperación. Su testimonio buscó llevar tranquilidad sobre su estado y visibilizar las dificultades que pueden atravesar los deportistas cuando llega el momento de abandonar la actividad.
