Cómo resolvió Scaloni la ausencia de Messi y qué mostró la Selección Argentina en los amistosos ante Bolivia y Burkina Faso

Cómo resolvió Scaloni la ausencia de Messi y qué mostró la Selección Argentina en los amistosos ante Bolivia y Burkina Faso

La ausencia de Lionel Messi en la Selección Argentina obliga a Lionel Scaloni a resolver mucho más que un lugar en la formación. Sin el capitán, cambian las referencias para construir los ataques, los espacios que ocupan sus compañeros y la manera de encontrar respuestas cuando el juego se cierra. Para el entrenador, el desafío pasa por distribuir entre varias piezas las funciones que durante años concentró el futbolista alrededor del cual se construyó el equipo. Los primeros movimientos de esta nueva etapa permiten reconocer una búsqueda por conservar la identidad colectiva mientras cambia su principal referencia.

Las victorias por 4-0 ante Bolivia en Córdoba y 7-0 frente a Burkina Faso en el Monumental ofrecieron un primer ensayo de esa reorganización. La diferencia de nivel obliga a poner los resultados en perspectiva, pero hubo decisiones que se repitieron: dos delanteros, mediocampistas con capacidad para asociarse, laterales que participaron del ataque y jóvenes con libertad para desequilibrar.

La respuesta táctica que empieza a aparecer es un reparto de responsabilidades en el que la creación, la conducción y la llegada al área ya no dependen de un mismo jugador.



Scaloni utilizó un 4-4-2 como estructura inicial en los dos encuentros. Contra Bolivia, Exequiel Palacios y Alexis Mac Allister compartieron el centro del campo, con Nicolás Paz y Gianluca Prestianni por los costados y Lautaro Martínez y Julián Álvarez adelante. Frente a Burkina Faso mantuvo esa base y realizó dos modificaciones entre los titulares: Enzo Fernández ingresó por Palacios y Facundo Medina reemplazó a Román Vega. La continuidad del esquema permitió observar las mismas sociedades con distintos intérpretes.

Sin embargo, la disposición en el campo cambiaba cuando Argentina tenía la pelota. Los laterales avanzaban, Paz se acercaba al centro para intervenir en la elaboración y los delanteros alternaban movimientos hacia el mediocampo con desmarques a la espalda de los defensores. La intención era ofrecer varias opciones de pase a diferentes alturas, para que el poseedor de la pelota pudiera elegir entre asociarse en corto, cambiar de frente o acelerar hacia el área.

Romero asumió la capitanía de la Selección Argentina con el desafío de mantener la vara que dejó Messi. (@Argentina)



Ante Bolivia, esa movilidad permitió ocupar los cinco carriles del ataque: las dos bandas, los dos espacios interiores y el sector central. Giay y Vega podían dar amplitud, mientras Paz y Prestianni encontraban posiciones por dentro o intercambiaban espacios con ellos. Lautaro y Julián, a su vez, evitaban permanecer juntos sobre la misma línea. Cuando un delantero retrocedía para participar del juego, otro futbolista podía aprovechar el espacio que se abría detrás de la defensa.

La amplitud tenía un propósito concreto: separar a los defensores rivales para encontrar pases interiores. Abrir la cancha ayudaba a preparar la siguiente acción, especialmente cuando el cambio de orientación encontraba a un jugador con tiempo para avanzar. En ese funcionamiento, la ubicación de los futbolistas importó tanto como el momento elegido para acelerar. La circulación paciente servía para mover al rival; el pase vertical aparecía cuando se abría una ventaja.

Mac Allister tuvo un papel importante en esa conexión. Compartió el eje con Palacios, pero por momentos se adelantó para recibir entre líneas y acercarse a los atacantes. El primer gol ante Bolivia nació de un pase suyo para Lautaro, mientras que el segundo combinó una recuperación alta de Vega, una asistencia filtrada de Palacios y la diagonal de Paz, que definió por encima del arquero. La elaboración y la resolución quedaron repartidas entre jugadores que ocuparon funciones complementarias.



La presión también formó parte de la propuesta. Argentina buscó recuperar cerca del arco contrario y volver a atacar antes de que Bolivia pudiera reorganizarse. Tener a varios jugadores próximos a la pelota facilitó esa reacción, además de las asociaciones ofensivas. La presión tras pérdida fue el mecanismo para sostener al equipo arriba, aunque la limitada capacidad del rival para salir de ese encierro dejó pendiente una evaluación más exigente.

¡ARGENTINA ABRIÓ EL MARCADOR FRENTE A BOLIVIA!

A los 19′, Lautaro Martínez puso el 1 a 0 en el amistoso que se disputa en el Estadio Kempes. https://t.co/YGm7vjLaEr

— TyC Sports (@TyCSports) October 1, 2026
Contra Burkina Faso, Enzo Fernández le dio otro ritmo a la conducción desde el centro del campo. Se ofreció como salida, orientó los ataques y utilizó los cambios de frente para encontrar a sus compañeros abiertos. El penal que derivó en el primer gol comenzó con un pase suyo hacia Giay, que avanzó por la derecha y fue derribado dentro del área. El mediocampista del Manchester City asumió buena parte de la distribución, mientras Mac Allister y Paz aportaron conexiones en posiciones más adelantadas.



Por la derecha se asociaron Giay, Paz y Mac Allister, con la participación de alguno de los delanteros. Del otro lado, Medina, Enzo y Prestianni encontraron sus propias combinaciones. Esas sociedades ofrecieron apoyos cercanos y facilitaron que un jugador pudiera avanzar mientras otro ocupaba el espacio que dejaba. Los laterales tuvieron incidencia tanto al recibir como al arrastrar marcas, con movimientos que ampliaron las posibilidades de quienes conducían la pelota.

Scaloni destacó esas conexiones al evaluar a los jóvenes que empiezan a ganar protagonismo. Señaló que Paz y Prestianni aprovecharon sus oportunidades y dejó un reconocimiento concreto sobre el funcionamiento del costado derecho: «La dupla Paz y Agustín Giay por derecha es fiable». Su valoración refuerza la importancia de construir sociedades que puedan sostenerse más allá de estos primeros ensayos.

En ese entramado, Paz fue uno de los futbolistas que más protagonismo asumió. Partió desde la derecha, pero tuvo libertad para acercarse al centro, recibir entre líneas y atacar el área. Su aporte combinó manejo, último pase y llegada, además de participación en la pelota parada. El gol ante Bolivia mostró su capacidad para romper al espacio; frente a Burkina Faso volvió a aparecer en una posición de definición después de un pase de Mac Allister.



Por su ubicación y su zurda, la comparación con Messi resulta inevitable, aunque todavía sea prematura. Paz ofrece recursos para ocupar una parte de las funciones del capitán, especialmente en la asociación y la creación cerca del área. El funcionamiento de estos amistosos, de todos modos, muestra que Scaloni también busca respuestas en Enzo, Mac Allister, los extremos y los delanteros. La responsabilidad de organizar el ataque empieza a circular entre varios futbolistas.

Nico Paz manejó los hilos del ataque de la Selección Argentina. (Getty Images)

Prestianni aportó una herramienta diferente por la izquierda: amplitud, gambeta y capacidad para acelerar. Pudo mantenerse abierto para recibir con espacio o acercarse a sus compañeros para combinar. Su gol frente a Burkina Faso llegó después de una asociación con Lautaro, y más tarde desbordó para asistir a Julián. Su desequilibrio individual complementó la circulación del mediocampo, porque permitió transformar una posesión controlada en una llegada al área.



Lautaro también tuvo un papel que excedió la definición. Retrocedió para jugar de espaldas, ofreció apoyos y eligió habilitar a compañeros que llegaban de frente. Las asistencias a Prestianni y Franco Mastantuono reflejaron esa participación. El delantero aportó goles, pero también continuidad a los ataques, una función relevante para un equipo que necesita construir nuevas conexiones alrededor del área.

La convivencia de Lautaro y Julián forma parte de esa búsqueda. Scaloni explicó que está probando la posibilidad de que jueguen juntos y destacó la posibilidad de que el delantero del Atlético de Madrid juegue unos metros más atrás. El objetivo es potenciar su asociación, aunque también recordó que José Manuel «Flaco» López compite por un lugar en el ataque. La presencia de dos centrodelanteros exige coordinar sus movimientos para que puedan complementarse y abrir espacios para los demás.

Los ingresos ampliaron las opciones del entrenador. Valentín Barco ofreció profundidad por la izquierda, Mastantuono sumó manejo y llegada, y Leonel Flores volvió a mostrar iniciativa para avanzar con la pelota. A los cinco estrenos ante Bolivia (Vega, Ezequiel «Equi» Fernández, Valentín Gómez, Santiago Simón y Flores) se sumaron Tomás Palacios, Matías Soulé y Santiago Castro frente a Burkina Faso. La convivencia entre los referentes y los recién llegados permitió ensayar asociaciones que necesitarán tiempo y partidos para consolidarse.



El entrenador también pidió acompañar el crecimiento de los jóvenes sin apresurar las exigencias. Al referirse a Flores, valoró la frescura que aportan los recién llegados y remarcó que necesitan una incorporación gradual. «No tiene por qué cargarse de responsabilidad», sostuvo sobre el juvenil, una consideración relevante en un equipo que empieza a repartir las funciones que asumía Messi.

Ese recambio convive con una base experimentada que sigue siendo fundamental. Emiliano «Dibu» Martínez, Romero, Lisandro Martínez, Enzo, Mac Allister, Lautaro y Julián ofrecen continuidad para incorporar a los jóvenes sin exigirles que resuelvan de inmediato toda la transición. A la reorganización del juego se suma la del liderazgo, con el «Cuti» como nuevo capitán principal. La herencia de Messi también implica sostener una manera de competir y una exigencia interna.

Leonel Flores cautivó con sus actuaciones en la Selección Argentina. (Gonzalo Colini)



El contexto de los amistosos, sin embargo, limita las conclusiones. Bolivia ofreció poca resistencia y Burkina Faso afrontó el encuentro con un plantel profundamente modificado y una preparación alterada por los problemas de traslado. Las goleadas permiten identificar lo que Argentina intentó hacer, pero todavía dicen poco sobre su capacidad para ejecutarlo bajo presión, frente a defensas más organizadas o adversarios que le disputen la posesión.

La principal pregunta aparece cuando el equipo pierde la pelota. Con los laterales adelantados, varios mediocampistas por delante del balón y los centrales instalados lejos de su arco, una salida rival que supere la primera presión puede encontrar espacios. El equilibrio entre la cantidad de jugadores que atacan y la protección de quienes quedan detrás será una de las pruebas decisivas para esta estructura. También habrá que observar cómo responde cuando se cierran los pases interiores y las ventajas requieren más paciencia para aparecer.

La despedida de Messi ante Benín, prevista para el martes 6 de octubre en el Monumental, concentrará la atención en el cierre de una historia irrepetible. Mientras tanto, Scaloni ya empezó a trabajar sobre lo que viene. Estos dos amistosos dejaron una primera orientación basada en repartir la creación, multiplicar las sociedades y mantener la movilidad para que el equipo encuentre respuestas colectivas. La próxima exigencia será comprobar cuánto de esa propuesta puede sostener Argentina cuando el rival le quite el tiempo y los espacios que tuvo hasta ahora.



Argentina empieza a construir su futuro sin Messi, con su legado como guía. (Julio Martin Mancini)