Chelsea cambió de dueño: quiénes tomaron el control total y cuánto dinero pagaron

Chelsea cambió de dueño: quiénes tomaron el control total y cuánto dinero pagaron

Chelsea, uno de los equipos más importantes del mundo, puso fin a una disputa interna que se había extendido durante los últimos años y modificó definitivamente su estructura accionaria. Clearlake Capital adquirió las participaciones de Todd Boehly y Mark Walter, una decisión que le permitirá asumir el control total del club londinense y abrir una nueva etapa en Stamford Bridge.

Según informó el Financial Times, Boehly y Walter recibirán alrededor de US$ 1.300 millones por el paquete accionario que poseían en conjunto. La operación valora al Chelsea en aproximadamente US$ 6.700 millones, incluida su deuda, y representa el cierre de la etapa de Boehly en la institución después de cuatro años como presidente y principal figura pública de la propiedad.

Antes del acuerdo, Clearlake controlaba el 61,5% del Chelsea, mientras que Boehly, Walter y el empresario suizo Hansjorg Wyss poseían un 12,83% cada uno. Wyss continuará como accionista minoritario y socio del grupo, por lo que Clearlake no será el único propietario, aunque sí concentrará el poder sobre las principales decisiones empresariales y deportivas.



Club Statement: Chelsea Football Club announces ownership transition.— Chelsea FC (@ChelseaFC) September 16, 2026

Boehly, Walter, Wyss y Clearlake habían unido fuerzas en 2022 para comprar el Chelsea después de que el Gobierno británico sancionara a Roman Abramovich por sus vínculos con el presidente ruso Vladimir Putin, tras la invasión de Ucrania. El consorcio desembolsó aproximadamente US$ 3.300 millones por las acciones y asumió el compromiso de invertir otros US$ 2.300 millones en el club, su estadio, las inferiores, el equipo femenino y otras áreas de infraestructura.

En ese momento, Boehly quedó al frente de la presidencia y se convirtió en la cara visible de la nueva propiedad. Sin embargo, Clearlake siempre tuvo la participación mayoritaria y, con el paso del tiempo, Behdad Eghbali, cofundador del fondo junto con José E. Feliciano, aumentó su influencia sobre la política de incorporaciones, la estructura deportiva y la planificación institucional.



La relación entre Clearlake y Boehly comenzó a deteriorarse por diferencias relacionadas con el mercado de pases, los resultados del equipo y el futuro de Stamford Bridge. La tensión se hizo pública en 2024, cuando ambas partes comenzaron a evaluar alternativas para adquirir la participación de la otra y terminar con una convivencia cada vez más complicada dentro de la conducción.

Clearlake sostuvo desde el comienzo de las negociaciones que no tenía intención de vender su paquete mayoritario y que, por el contrario, estaba dispuesto a incrementar su presencia. La compra de las acciones de Boehly y Walter confirmó esa postura y eliminó uno de los principales focos de conflicto dentro de la institución.

El acuerdo también obliga a Boehly a abandonar la presidencia. «Ha sido un honor presidir el Chelsea Football Club. Me gustaría agradecer a todos los que ayudaron a garantizar un futuro brillante para el club, incluidos la Premier League, los entrenadores, los jugadores, el equipo directivo, el personal y las legiones de aficionados», expresó el empresario estadounidense.



«Valoro mucho mi colaboración con Clearlake y con el grupo propietario en general, así como las decisiones e inversiones conjuntas que realizamos para apoyar el éxito inmediato y a largo plazo del club», agregó. Además, aseguró que el Chelsea se encuentra bien posicionado para continuar creciendo bajo el liderazgo del fondo estadounidense.

La institución también reconoció la participación de Boehly en la compra concretada en 2022 y destacó su «compromiso inquebrantable» con la idea de colocar a los hinchas en el centro del proyecto. Clearlake, por su parte, manifestó que continuará desarrollando la estrategia actual y persiguiendo los objetivos establecidos conjuntamente por el grupo propietario.

Behdad Eghbali y José E. Feliciano, cofundadores de Clearlake Capital, concentrarán el control del Chelsea.



El movimiento también marca la salida de Walter, socio de Boehly en Los Angeles Dodgers de la Major League Baseball (MLB). El empresario había vendido recientemente su participación mayoritaria en Los Angeles Lakers a un grupo encabezado por Joshua Kushner y el exdirector ejecutivo de Disney Bob Iger, en una transacción que valoró a la franquicia de la NBA en US$ 12.500 millones.

Walter había adquirido el control de los Lakers apenas 14 meses antes. Su salida de la franquicia y la posterior venta de su participación en el Chelsea se produjeron mientras sus negocios quedaron bajo el escrutinio de las autoridades estadounidenses por operaciones vinculadas con compañías aseguradoras de su propiedad. A pesar de esas desinversiones, continuará como dueño de Los Angeles Dodgers.

Con la salida de los dos empresarios, Clearlake refuerza su dominio sobre el Chelsea y sobre BlueCo, la sociedad que también controla al Racing de Estrasburgo, dentro de un modelo de propiedad multiclub cada vez más extendido en el fútbol europeo.



Desde el desembarco del consorcio, el Chelsea protagonizó una de las reconstrucciones más costosas de la historia del fútbol inglés. La institución destinó más de US$ 1.340 millones a la contratación de jugadores, apostó por jóvenes con contratos extensos y modificó en reiteradas oportunidades su conducción deportiva. La estrategia estuvo acompañada por resultados irregulares, numerosos cambios de entrenadores y cuestionamientos de los hinchas, aunque también produjo conquistas internacionales.

Todd Boehly y Mark Walter posan con el trofeo del Mundial de Clubes antes de vender sus participaciones minoritarias en el Chelsea

El Chelsea, dirigido actualmente por el español Xabi Alonso, ocupa el sexto puesto de la Premier League y cuenta en su plantel con los argentinos Emiliano «Dibu» Martínez, Valentín Barco y Aarón Anselmino. Pese a la magnitud de la operación, el club londinense aseguró que no habrá cambios inmediatos en el funcionamiento diario, el liderazgo ni la estrategia deportiva. Clearlake ya ejercía una influencia decisiva a través de Eghbali, por lo que la transacción representa principalmente una concentración formal del poder y el final de las disputas internas.



El fondo pretende mantener el modelo basado en la captación y el desarrollo de futbolistas jóvenes, fortalecer la cantera e incrementar el valor de sus activos. Al mismo tiempo, deberá resolver uno de los asuntos más importantes para el futuro económico de la institución: la ampliación de Stamford Bridge o la construcción de un nuevo estadio, un proyecto condicionado por las limitaciones del terreno actual y los elevados costos inmobiliarios de Londres.

La salida de Boehly concentra toda la responsabilidad sobre Clearlake. Sin otro accionista con una exposición pública comparable, los éxitos o fracasos deportivos, financieros y comerciales del Chelsea quedarán directamente asociados con las decisiones de Eghbali y Feliciano. El poder permanece en manos de quienes ya manejaban los principales movimientos del club, pero ahora sin una disputa interna que divida su conducción.

A message from Chelsea Football Club’s ownership.— Chelsea FC (@ChelseaFC) September 17, 2026