La Fórmula 1 desembarca por primera vez en Madring, el nuevo circuito que combina las calles de Madrid con sectores construidos especialmente para recibir al Gran Premio de España. Curvas ciegas, cambios de altura, muros cercanos, un asfalto con poco agarre y una imponente sección peraltada convierten al trazado en uno de los desafíos más imprevisibles de la temporada.
Ubicado alrededor del recinto ferial de IFEMA Madrid y el barrio de Valdebebas, el escenario tiene 5,414 kilómetros de extensión y 22 curvas. Los pilotos deberán completar 57 vueltas para recorrer 307,8 kilómetros y podrían alcanzar velocidades cercanas a los 340 kilómetros por hora.
La competencia, correspondiente a la decimocuarta fecha del campeonato, marcará el regreso de la máxima categoría a la capital española después de 45 años. El circuito del Jarama organizó nueve pruebas del Mundial entre 1968 y 1981, mientras que MADRING comenzará una nueva etapa respaldada por un contrato de diez temporadas y se convertirá en la 78ª sede utilizada por la categoría desde 1950.
Madring no es un callejero convencional. Su diseño híbrido combina vías públicas con sectores permanentes construidos específicamente para la competencia, una característica que le permite alternar zonas estrechas y delimitadas por muros con curvas amplias, rápidas y fluidas. El trazado pasa frente a la ciudad deportiva del Real Madrid y se encuentra a pocos minutos del aeropuerto de Barajas.
Uno de sus primeros secretos aparece en la largada: apenas 200 metros separan la línea de salida de la frenada para la curva 1. La corta distancia reducirá el tiempo disponible para aprovechar la succión y obligará a los pilotos a reaccionar con precisión antes de ingresar en el primer sector, uno de los más veloces de la vuelta.
Después de las primeras curvas, los monoplazas recorrerán la recta más extensa del circuito y llegarán a una fuerte frenada antes de afrontar uno de los principales cambios de elevación. La subida hacia la curva 8 alcanza una pendiente del 8% y desemboca en un vértice ciego, por lo que los pilotos deberán orientar el auto sin observar completamente la salida.
La altimetría será otro factor determinante. El punto más elevado se encuentra cerca de la curva 7, a unos 700 metros sobre el nivel del mar, luego de un ascenso con aproximadamente diez metros de desnivel. En el extremo opuesto, la curva 2 se ubica 26 metros por debajo, una diferencia que aportará subidas, bajadas y frenadas con el auto todavía en movimiento lateral.
Sin embargo, la gran protagonista será la curva 12, bautizada como «La Monumental». Se trata de una sección de alrededor de 550 metros y 270 grados, con un peralte de hasta el 24%, que se recorrerá durante cerca de seis segundos y ofrecerá diferentes trayectorias. Su extensión la convierte en la curva peraltada más larga de todo el calendario.
La salida de ese sector conduce hacia un cambio de rasante que limitará la visibilidad del asfalto. Durante algunos instantes, los pilotos observarán las tribunas y el cielo antes de volver a encontrar la pista. Cerca de 45.000 espectadores podrán ubicarse alrededor de «La Monumental», que funcionará como una suerte de estadio dentro del propio circuito.
El peralte también tendrá consecuencias sobre los neumáticos. Según el análisis de Pirelli, Madring se encuentra entre los cinco escenarios más exigentes del campeonato en términos energéticos, con fuerzas laterales comparables a las registradas en Silverstone y Barcelona. La Monumental, por su longitud e inclinación, generará la mayor carga vertical de toda la temporada.
Para el estreno fueron seleccionados los compuestos C2 como duro, C3 como medio y C4 como blando. Pirelli comenzó a estudiar el circuito tres años antes de su inauguración mediante simulaciones de las trayectorias y las cargas que soportarían los neumáticos. Una vez terminadas las obras, sus ingenieros midieron la macro y microrrugosidad del pavimento para ajustar los cálculos entregados a las escuderías.
El estado de la superficie constituye otra de las grandes incógnitas. El asfalto es nuevo, muy liso y ofrecerá inicialmente un nivel de adherencia relativamente bajo. Para retirar el polvo y los residuos aceitosos propios de una pavimentación reciente, fue tratado con chorros de agua a alta presión, un procedimiento que también se utiliza en circuitos como Singapur.
La evolución de la pista entre las primeras prácticas y la clasificación será muy elevada. Con cada vuelta, los autos depositarán goma sobre el asfalto y mejorarán progresivamente el agarre, lo que obligará a los equipos a adaptar constantemente la puesta a punto. Los tiempos obtenidos al comienzo de una sesión podrían quedar rápidamente desactualizados, especialmente durante la clasificación.
A diferencia de temporadas anteriores, Madring no contará con zonas de DRS bajo esa denominación. El nuevo reglamento técnico incorporó el «Straight Mode», una configuración que modifica simultáneamente los alerones delantero y trasero para reducir la resistencia aerodinámica. Podrá emplearse en dos sectores: la recta principal y el tramo comprendido entre las curvas 3 y 4.
El circuito también tendrá un único punto de detección para el «Overtake Mode», el sistema que permite utilizar energía eléctrica adicional cuando un piloto se encuentra a menos de un segundo del auto que lo precede. La diferencia se medirá antes de la curva 22 y la potencia extra quedará disponible desde la salida de ese giro hacia la recta principal.
El último sector recuperará el carácter más urbano del recorrido. Los muros se acercarán y aparecerán varias curvas de 90 grados similares a las de Bakú, antes de un giro cerrado que devolverá a los competidores a la recta de boxes. La limitada cantidad de lugares claros para adelantar podría aumentar la importancia de la clasificación.
El trazado de Madring detalla sus tres sectores, las curvas numeradas y las zonas de velocidad. (Foto: Fórmula 1)
La mayoría de los pilotos solo conoció Madring mediante el simulador. Lewis Hamilton y Charles Leclerc giraron durante una jornada promocional de Ferrari cuando las obras todavía no estaban terminadas, mientras que Carlos Sainz recorrió una versión incompleta con un auto de calle. Por ese motivo, las prácticas del viernes serán fundamentales para descubrir el nivel real de agarre, las referencias de frenada y el comportamiento de los neumáticos.
Franco Colapinto anticipó que completar una vuelta sin errores será una de las principales dificultades. «Es un circuito muy difícil, creo que de los más difíciles de la temporada. En el simulador, cerrar una vuelta perfecta era casi imposible», explicó el argentino, quien remarcó que presenta curvas ciegas, entradas en bajada y sectores en los que será necesario frenar mientras el auto continúa doblando.
El piloto de Alpine consideró que la concentración resultará decisiva durante las 57 vueltas. «El que pueda juntar una vuelta excelente y se sienta bien con el auto para ir al límite va a marcar la diferencia. Esa es la clave para llegar a la Q3», sostuvo. Colapinto también bromeó con la denominación de «La Monumental» y propuso rebautizarla como «El Bombonero».
Su compañero Pierre Gasly fue todavía más contundente al analizar los riesgos del circuito. «Apostaría mi dinero a que habrá bandera roja», afirmó el francés, quien comparó algunos sectores con Mónaco por la proximidad de las barreras y advirtió que un pequeño error puede provocar consecuencias inmediatas.
Las pruebas realizadas previamente por la Fórmula 3 reforzaron esas advertencias. Según reveló James Vowles, jefe de Williams, durante dos jornadas se produjeron 19 interrupciones con bandera roja y varios monoplazas sufrieron daños en sus chasis y suspensiones. Fernando Alonso y Esteban Ocon también señalaron que la combinación de bordillos agresivos, curvas ciegas y muros cercanos dejará un margen mínimo para las equivocaciones.
Colapinto llegará a Madrid después de finalizar noveno en el Gran Premio de Italia. El argentino había largado séptimo y alcanzado la cuarta posición, pero un despiste en la sexta vuelta lo relegó hasta el decimosexto lugar. El rendimiento del Alpine le permitió remontar y sumar dos puntos, aunque el piloto reconoció posteriormente que había desaprovechado una oportunidad importante.
La actividad comenzará el viernes con las primeras prácticas libres a las 8.30 y 12 de la Argentina. El sábado se disputarán el último entrenamiento desde las 7.30 y la clasificación a partir de las 11, mientras que la carrera principal se largará el domingo 13 de septiembre a las 10.
La incertidumbre, los desniveles, el poco agarre inicial y la cercanía de las barreras colocarán a pilotos e ingenieros ante un escenario completamente desconocido. Madring promete recompensar a quienes se adapten con mayor rapidez, pero también castigar cualquier exceso desde la primera vuelta.
