River quedó eliminado en los octavos de final de la Copa Sudamericana 2026 después de perder por penales ante Independiente Santa Fe y profundizó una crisis deportiva que lo dejó sin grandes objetivos cuando todavía no terminó agosto. El «Millonario» igualó 1-1 en el Monumental, tras el 0-0 de la ida en Colombia, y cayó por 8-7 en una extensa definición que también marcó el final del ciclo de Eduardo Coudet y multiplicó el enojo de los hinchas.
El club de Núñez había conseguido un valioso empate en Bogotá y tenía la posibilidad de resolver la serie como local ante un rival con un plantel más modesto y menos recursos económicos. Incluso disputó uno de sus mejores partidos desde la llegada de Coudet: dominó durante largos pasajes, generó las situaciones más claras y mostró una actitud diferente a la de sus presentaciones anteriores. Pero volvió a desperdiciar una ventaja y terminó pagando caro su falta de eficacia y solidez.
River asumió el protagonismo desde el comienzo. Sebastián Driussi tuvo dos oportunidades durante los primeros cinco minutos, Ángel Correa amenazó desde la derecha y Thiago Almada condujo buena parte de los ataques. La posesión llegó a ser abrumadora, aunque al equipo le faltó precisión para transformar ese control en una diferencia concreta.
La ocasión más clara del primer tiempo nació de una gran acción de Almada. Correa recibió dentro del área y quedó en posición de convertir, pero un defensor colombiano salvó su remate sobre la línea. Independiente Santa Fe se replegó, resistió y consiguió llegar al descanso sin recibir goles.
River encontró la ventaja a los 52 minutos. Gonzalo Montiel avanzó por la derecha y envió un centro pasado que Driussi empujó por el segundo palo para marcar el 1-0 en su regreso a la titularidad. Marcos Acuña estuvo cerca de ampliar la diferencia con una potente volea, pero el arquero Weimar Asprilla evitó el segundo tanto.
Coudet decidió reemplazar rápidamente a Driussi por Rafael Santos Borré y también movió otras piezas del equipo. Las modificaciones no consiguieron sostener el dominio ni resolver la serie. La salida temprana del máximo goleador de River en el año, con ocho tantos, volvió a colocar bajo la lupa las decisiones del entrenador, cuyos cambios habían tenido escaso impacto favorable durante las últimas semanas.
En sus partidos más recientes, Coudet realizó 44 modificaciones y en 28 de ellas River perdió una ventaja, pasó de empatar a perder o continuó en desventaja hasta el final. Si también se incluyen las variantes efectuadas cuando el equipo igualaba y el marcador no volvió a modificarse, 35 de los 44 cambios, el 79,5%, no tuvieron una incidencia positiva en el resultado. La estadística no demuestra que las sustituciones hayan provocado cada desenlace, pero refleja la dificultad del entrenador para encontrar respuestas desde el banco.
La noche cambió definitivamente a los 80 minutos. Después de un córner, un remate impactó en la mano de Lucas Martínez Quarta dentro del área y el árbitro uruguayo Esteban Ostojich sancionó penal. Dos minutos más tarde, Franco Fagúndez ejecutó con potencia y estableció el 1-1. River sintió el golpe, perdió precisión y volvió a mostrar la fragilidad que lo acompañó durante todo el semestre.
La definición desde los 12 pasos tuvo numerosos giros. River llegó a estar 4-2 arriba, pero Borré estrelló su ejecución en el palo y Martínez Quarta envió la suya por encima del travesaño. Santiago Beltrán sostuvo al equipo con tres atajadas, mientras que Asprilla detuvo el remate de Facundo González.
Con la serie igualada 7-7, llegó el turno de los arqueros. Beltrán se resbaló y mandó su penal por arriba; Asprilla convirtió inmediatamente después y selló el 8-7 para la clasificación de Independiente Santa Fe, que enfrentará a Vasco da Gama en los cuartos de final. River se quedó afuera pese a haber dominado gran parte del encuentro y dilapidó la última competencia de peso que conservaba en el segundo semestre.
Después del partido, Beltrán pidió «disculpas a la gente» y lamentó el desenlace. «No era algo que podía esperar, veníamos trabajando mucho en la semana. Nos faltó acelerar en el último tramo del partido. Se termina definiendo de la peor manera», expresó. Sobre su penal, agregó: «A uno le toca estar en estos momentos. Después me tocó ejecutar y me voy con esa bronca».
El arquero, de apenas 21 años, también realizó un diagnóstico contundente sobre el presente del equipo. «El segundo semestre arrancó de la peor manera que nos podíamos imaginar. No hay más para perder. El grupo está muy unido», sostuvo tras una eliminación que terminó de desgastar el ciclo de Coudet.
El «Chacho» había asumido en marzo como reemplazante de Marcelo Gallardo y cerró su etapa después de apenas 27 partidos oficiales. Su balance fue de 13 victorias, cinco empates y nueve derrotas, sin títulos y con varios golpes deportivos: perdió el Superclásico ante Boca, cayó en la final del Torneo Apertura frente a Belgrano, fue eliminado por Aldosivi en los dieciseisavos de final de la Copa Argentina y quedó afuera de la Sudamericana ante Independiente Santa Fe.
Con 27 encuentros, Coudet igualó la cantidad que dirigieron Juan José López en 2011 y Carlos Babington en 1995. Además, River se encamina a tener tres entrenadores diferentes durante un mismo año por primera vez desde 2010, cuando el cargo fue ocupado sucesivamente por Leonardo Astrada, Ángel Cappa y López.
Coudet había sido muy bien recibido por los hinchas por su pasado como futbolista, pero consumió rápidamente ese crédito. El equipo nunca consiguió consolidar un estilo reconocible, sostener una presión intensa ni desarrollar el poder ofensivo que había prometido el entrenador. Incluso antes de los penales quedó una imagen elocuente: Nicolás Otamendi asumió la conducción de la arenga mientras el técnico permanecía en un segundo plano.
Coudet intenta dar indicaciones durante la pausa de hidratación, aunque nadie parece escucharlo. (Foto: EFE)
El plantel fue citado para las 15.30 de este jueves en el Monumental y Coudet anunciará su salida junto con Enzo Francescoli y Di Carlo. Marcelo Escudero, entrenador de la Reserva, dirigirá interinamente al equipo el domingo frente a Banfield, mientras la dirigencia comienza a definir al sucesor. Ramón Díaz cuenta con un amplio respaldo entre los hinchas, aunque por el momento no aparece como una alternativa para la conducción. Entre los nombres que habían sido considerados por la dirigencia tras la salida de Gallardo aparecen Pablo Aimar, Santiago Solari, Hernán Crespo, Eduardo Domínguez y Gabriel Milito.
La eliminación también provocó una fuerte reacción del público. Una vez finalizada la tanda, numerosos simpatizantes se concentraron en el hall del Monumental y cantaron «que se vayan todos», «la camiseta de River se tiene que transpirar» y «cantemos todos para que vuelva Ramón». El reclamo ya no estuvo dirigido solamente al cuerpo técnico y a los futbolistas, sino también a una dirigencia cuestionada por varias de las decisiones tomadas durante la renovación.
Entre esos cuestionamientos aparece el denominado «container». River apartó inicialmente a 13 jugadores y los mandó a entrenarse al predio de Cantilo, donde todavía no existen vestuarios definitivos y los futbolistas deben cambiarse en módulos ubicados junto a las canchas. El club consiguió reducir el grupo a cinco integrantes, pero Fabricio Bustos, Matías Viña, Giuliano Galoppo, Matías Galarza Fonda y Kendry Páez todavía se entrenan separados y buscan una salida.
La medida generó un fuerte desgaste interno y afectó la autoridad del entrenador, que pretendía conservar a algunos de los relegados, entre ellos Germán Pezzella y Bustos. Di Carlo reconoció posteriormente que las formas y la comunicación habían sido equivocadas, aunque defendió la necesidad de reconfigurar el plantel. La rescisión del campeón del mundo, anunciada pocas horas antes del partido decisivo frente a Santa Fe, volvió a dejar expuesta una conducción que tampoco consiguió aislar al equipo de los conflictos externos.
El golpe adquiere una dimensión todavía mayor por el contexto. River invirtió cerca de US$ 67 millones para renovar el plantel, reunió a cinco campeones del mundo y encaró una renovación que su presidente, Stefano Di Carlo, definió como «tres mercados en uno». Sin embargo, ya quedó afuera de tres competencias durante 2026.
Durante la última ventana incorporó nueve refuerzos: Otamendi, Mauro Arambarri, Giovanni González, Francisco Ortega, Lucas Beltrán, Santos Borré, Tobías Andrada, Correa y Almada. La operación más importante fue la compra de Almada por 20 millones de euros (alrededor de US$ 23 millones), la más cara en la historia del fútbol argentino, mientras que por Correa desembolsó cerca de US$ 15 millones y por Andrada pagó US$ 6 millones por el 70% de su ficha.
A pesar de semejante inversión, River consiguió apenas un triunfo en sus últimos nueve partidos entre el Torneo Clausura, la Copa Argentina y la Sudamericana. La salida de futbolistas como Paulo Díaz, Facundo Colidio, Franco Armani, Juan Fernando Quintero, Kevin Castaño y Maximiliano Salas tampoco resolvió los problemas. Las derrotas continuaron con un plantel completamente renovado y ahora los principales cuestionamientos recaen sobre Martínez Quarta, Borré y varios de los nuevos referentes.
Imágenes de la eliminación de River. (Foto: Reuters)
El panorama para 2027 también resulta preocupante. River quedó eliminado de las dos copas que podían entregarle una clasificación directa a la Copa Libertadores y ahora dispone solamente de dos caminos: ganar el Torneo Clausura o conseguir un boleto mediante la Tabla Anual. El equipo tiene 33 puntos y permanece fuera de los puestos de clasificación a las competencias internacionales, aunque se encuentra a una unidad de Instituto, que actualmente ocupa el último lugar disponible para la Sudamericana.
Para llegar a la Libertadores mediante la tabla, River necesita encadenar varias victorias y esperar que pierdan puntos Independiente Rivadavia, Argentinos Juniors y Vélez, actualmente ubicados en los primeros lugares. La otra posibilidad es ingresar en los playoffs del Clausura y conquistar el título, una vía que todavía conserva gracias al formato del campeonato: se encuentra anteúltimo en su zona, pero está a cinco puntos del octavo y último clasificado cuando restan diez fechas.
La mala campaña también puede comprometer su presencia en el Mundial de Clubes 2029, ya que cada eliminación temprana reduce sus posibilidades de sumar puntos en el ranking de la Conmebol. Después de haberse quedado sin títulos internacionales desde 2019, River no solo puso en riesgo la temporada 2026, sino que también condicionó buena parte de su futuro inmediato.
Coudet se irá sin haber conseguido mostrar una identidad ni transformar la jerarquía individual en funcionamiento colectivo. Sin embargo, su salida no alcanza para explicar una crisis atravesada por errores deportivos, decisiones dirigenciales discutidas y una inversión extraordinaria que todavía no encontró respuestas dentro de la cancha. La culpa no es solamente del «Chacho»: River gastó como nunca, modificó casi todo y volvió a fracasar.
Así quedó el cuadro de cuartos de final de la Copa Sudamericana 2026 tras la eliminación de River. (@Sudamericana)
Los números que dejó la eliminación de River ante Independiente Santa Fe
