Dólar 2027: Fix alertó hasta dónde puede trepar antes de las elecciones

Dólar 2027: Fix alertó hasta dónde puede trepar antes de las elecciones


Cómo termine 2026 va a definir con qué economía llega el Gobierno a las elecciones de 2027. 

Esa es, en el fondo, la pregunta que atraviesa al mercado financiero y que desvela a la calificadora Fix (la filial de Fitch Ratings en Argentina, Uruguay y Paraguay). 

Traza dos caminos posibles para el año electoral: uno más optimista, en el que el dólar mayorista cerraría 2027 en $2.047, y otro más pesimista, en el que treparía hasta $2.246. La diferencia entre ambos valores no es un simple ejercicio numérico: depende de cómo se consolide —o no— el proceso de desinflación y reactivación que hoy muestra señales mixtas, y de cómo se lea políticamente el resultado de las urnas.



La proyección de crecimiento para 2026 en su escenario base habla de una suba del 2,8% anual, impulsada principalmente por las exportaciones netas, que compensarían «el menor impulso del consumo privado». La propia calificadora reconoce que en los primeros cinco meses del año la economía mostró señales de debilidad, con salarios reales formales alicaídos, caída de asalariados formales y una morosidad que acumula «17 meses consecutivos en alza», llegando al 15,9% de cartera irregular en el segmento de familias.

 

En materia de precios, FixScr destaca que la inflación de junio (+1,9% mensual) marcó «el tercer mes en desaceleración desde el pico de 3,4% de marzo». Bajo este escenario, la calificadora proyecta que la tendencia continúe y que 2026 cierre con una inflación interanual de 28,7%.



El tipo de cambio se proyecta en $1.625 hacia fines de 2026, lo que «definiría una apreciación real del tipo de cambio». Pero el capítulo dedicado a 2027 es el que marca el mayor punto de inflexión del informe. FixScr anticipa «un año con mayor incertidumbre reflejada en un aumento de la volatilidad, principalmente en el mercado de cambios», producto de una previsible dolarización de carteras en la previa a las elecciones.Bajo el escenario base, la calificadora asume que «el oficialismo es reelecto sin demasiados sobresaltos», con un «ruido» cambiario similar al de 2025 que derivaría en un alza moderada de la inflación por bajo traspaso a precios (pass-through). En ese marco, el dólar mayorista treparía hasta $2.047 hacia diciembre de 2027, una suba del 26% interanual, mientras la inflación se ubicaría en 18% anual, con un promedio mensual de 1,4% y una volatilidad acotada de entre 1,1% y 2%.

 

La tasa TAMAR, referencia del mercado de pesos, seguiría un camino de baja gradual hasta ubicarse en 17,9% TNA al cierre de 2027, en sintonía con la expectativa de devaluación y con la absorción de liquidez por mayor crecimiento. El superávit primario, sostiene el informe, «se sostendría en 2027, alcanzando el 1,4%», explicado por una mejora de los ingresos fiscales con gasto contenido en términos reales. La actividad, por su parte, crecería 2,5% impulsada por «las inversiones cerradas del RIGI, principalmente en el sector hidrocarburífero», con una buena evolución del agro pese a la cautela por el fenómeno de «El Niño». 



 

El escenario más pesimista que traza la calificafora habla de un 2026 con «una mayor erosión en los factores que traccionan el consumo privado» —caída del salario real, más morosidad y elevados costos financieros— que redundaría en un menor nivel de actividad, con un PIB que crecería apenas 2,1% frente al 2,8% del escenario base. En este cuadro, «se define una mayor dificultad para continuar con el proceso de desinflación», con una inflación mensual promedio de 2,3% que llevaría al índice interanual a 30,7% en diciembre de 2026 (contra 28,7% del escenario base), acompañada por un dólar en $1.671 (+15,4% anual).El golpe más fuerte llegaría en 2027. Bajo un «escenario político más pesimista para el oficialismo», que implicaría mayor volatilidad y «mayor uso de las herramientas financieras disponibles para el gobierno» —más demanda de divisas, presión sobre reservas, suba de tasas—, la inflación treparía a 26,3% anual (con una tasa mensual promedio del 2%) y el tipo de cambio saltaría a $2.246, una suba interanual del 34,4%, muy por encima del +26% del escenario base.La TAMAR, en este contexto, no bajaría sino que subiría hasta 27,5% TNA hacia fines de 2027 —diez puntos por encima del escenario base—, ya que «el BCRA y el Tesoro recurrirán a la tasa de interés y deuda de corto plazo para robustecer la demanda de dinero, restringir la liquidez y reducir la demanda de divisas». 

El crecimiento económico se resentiría hasta apenas 1,6% anual, con «el estrés financiero de las familias» agudizándose porque el incremento real de los salarios sería insuficiente para compensar el mayor costo de refinanciación. El superávit primario, aun sosteniéndose como premisa, caería a 1,2% del PIB por menor recaudación.La comparación entre los dos escenarios deja en evidencia hasta qué punto el resultado electoral —y la forma en que se transite ese proceso— condiciona las principales variables. Mientras el escenario base imagina una devaluación administrada, una desinflación sostenida y tasas a la baja, el alternativo describe un círculo más clásico de la macroeconomía argentina: menor actividad, mayor inflación, dólar más alto y tasas más elevadas para contener la demanda de divisas.