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Durante la ceremonia oficial, transmitida en directo en la televisión estatal argelina, se ve a Bouteflika, de 81 años, que levanta el brazo en alto a modo de saludo pero apenas se ve ningún otro gesto. Sentado en una silla de ruedas, como ya es habitual, fue subido a la línea de metro de la Plaza de los Mártires hasta Ain Naâdja, tras el acto de apertura durante la cuál descorrió sin levantarse la cortina que ocultaba la placa conmemorativa.
La última participación de Bouteflika en un evento como este, fue en diciembre de 2016, cuando inauguró la línea de tren que une Argel con la localidad de Zeralda, una vía de 28 kilómetros.
El mandatario, que lleva 19 años en el cargo, sufrió en 2013 un accidente cardiovascular y desde entonces sus apariciones públicas son poco frecuentes, reducidas a las imágenes retransmitidas por la cadena estatal con motivo de un consejo de ministros o de visitas de altos responsables extranjeros.
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