Rinaldi y Piro, el "Reencuentro" de dos grandes del tango

Rinaldi y Piro, el "Reencuentro" de dos grandes del tango

Foto: Victoria Gesualdi.

La cantante y actriz Susana Rinaldi y el bandoneonista, compositor y arreglador Osvaldo Piro, dos emblemas del tango, volverán a unirse en un escenario para presentar Reencuentro, el primer disco grabado juntos, el 30 de noviembre en el Teatro Coliseo, una experiencia que ambos viven entre la emoción y el agradecimiento.

«Actuar con Osvaldo es una felicidad, mi voz se manifiesta de una manera muy especial cuando está tocando, porque él tiene detrás una historia, que es la nuestra, y eso lleva todo lo que llevemos adelante los dos, como si fuera la primera vez», destacó Susana «La Tana» Rinaldi en una entrevista con Télam realizada en el living de su departamento, ubicado en el barrio de Belgrano.

Si bien transitaron su camino musical por separado, ambos llevan 60 años de historia en la música popular argentina, fueron pareja y tienen dos hijos juntos: Ligia y Alfredo, los dos músicos y cantantes, ella inclinada al jazz y él lleva una propuesta atravesada por el tango y el rock.

«Si yo no estuviera convencida de que lo que Osvaldo va a tocar va ser lo que a mí me va a emocionar muchísimo, ya no habría nada», afirmó la intérprete que conoció a Piro en 1969, y con quien mantiene una complicidad que va más allá del tiempo y la distancia -él vive desde hace años en la ciudad cordobesa de La Falda-.

Foto: Victoria Gesualdi.

En relación al disco Reencuentro, recientemente nominado al Grammy Latino como Mejor Álbum Latino, Osvaldo dijo que para él significa «todo».

«Creo que no va a haber un segundo intento, este es un documento; ya está, quedó ahí. Algunos van a decir que es histórico también», planteó el músico que escribió los arreglos de este trabajo integrado por los tangos más emblemáticos que alguna vez los unieron tanto en su vida artística como personal, como «Tinta roja», «El último café» y «Yuyo verde», y tres piezas inéditas de Piro.

Durante la conversación, estas leyendas de la música porteña, de la que son dos de sus más grandes referentes, hablaron del tango como identidad, de la importancia que tuvieron en su historia los amigos y figuras como Cátulo Castillo, y particularmente de este concierto que contará con una orquesta de 12 músicos dirigidos por Piro y que tal vez sea el inicio de la despedida de los escenarios de la cantante.

– ¿Cómo viven esta oportunidad de volver a reunirse en un escenario unidos por el tango y su historia?
– Susana Rinaldi: Me encanta. Osvaldo vive allá y yo vivo por acá, entonces tenemos que coincidir los dos. Gracias a Dios está acá, y podemos adelantar qué decir, qué hacer. Son muchos años, son los hijos, es todo lo vivido, para nosotros es una maravilla que pase. Ligia está que se cae de placer y Alfredo llora por todo lo que esto representa en su vida, en la vida de sus padres también. Osvaldo es un maestro de primera por lo que es, lo que da, es un tipo que además fue respetado de una manera muy especial por todos los artistas de la historia del tango. Acá sale una cosa muy grata y la gente que viene a vernos son muy jóvenes y espléndidos.

– Osvaldo Piro: Después de muchos años nos vamos a encontrar de otra manera. Vivir de la profesión que a uno le gusta es importantísimo. Estamos agradecidos a Dios y a la vida de poder ejercer la profesión que amamos.

– ¿Ligia va a ser la anfitriona del concierto?
– OP: A nosotros nos gustaría. Se le ocurrió a ella la idea de presentarnos. Nosotros hemos tenido cada uno una salida musical, y eso es importantísimo para los hijos. Los hijos tienen que pasar ciertas edades como para largar tranquilamente qué le pasa con los padres y hoy nos miran como si fuera la primera vez. Dejamos de estar juntos hace muchos años.

– SR: Lo hermoso es que nosotros dos hemos tenido la suerte de que nos han querido enormemente a los dos, separados o juntos; juntos querían vernos siempre.

– ¿Cómo fue la grabación de Reencuentro?
– OP: Son obras que conocemos de memoria, Cómo la conoceré a Susana… sé muy bien como canta La Rinaldi. Yo hice los arreglos en Córdoba, y ella me dijo «yo le pongo la voz». Es una gran profesional. No le hace falta nada. Es una chispa, eso le facilita al músico muchas cosas. Nosotros soñamos, volamos. El músico cuando escribe para todos los instrumentos, a veces se zafa también, pone contramelodías, pero la profesionalidad de Susana es tan grande que nada le extrañó, entró en todos los tiempos, justo. Sabe las esperas, sabe decir como nadie. Es única en lo que hace. Siempre tuvimos una carrera independiente. Y este es el primero que grabamos juntos.

– Entre los tangos elegidos hay algunos, como «Tinta roja», que llevan letra de Cátulo Castillo. ¿Cómo fue su vínculo con él?
– OP: Cátulo es padrino de Alfredo (hijo), era como un papá para nosotros. El papá que perdió Susana de jovencita ella lo vio en Cátulo de alguna manera, y él era un padrazo, era un ser muy especial.

Foto Victoria Gesualdi
Foto: Victoria Gesualdi.

– Susana, vos abriste paso en el rol de la mujer en el tango.
– SR: El respeto que se le tiene a Osvaldo es muy fuerte, en la historia de la música. Yo tuve que pasar un tiempo muy grande para que la gente maravillosa del tango me diera pelota.

– OP: Porque era distinta, eras otra cosa.

– SR: Yo era como una niña bien, pretenciosa y elegida. Era una época… los varones fueron otra cosa para conmigo, yo al único varón que conocía era a mi papá. Fue muy duro pero este señor (Piro), tuvo mucho que ver en mi vida y además tiene, naturalmente, la importancia como artista como para que uno se pliegue. Siempre me acuerdo de un amigo de Osvaldo, que venía y me decía: «Vos no le hagas caso a lo que te dice, porque él te quiere decir otra cosa pero le sale eso». Era un amigo del barrio, de los que pesan de verdad, son muy poquitos, pero tienen una fuerza muy grande en nuestra vida. En la época de la que hablo, una mujer no era muy bienvenida. Yo les debo mucho a toda esa gente. Cuando esos muchachos le daban motivo de afecto a una piba como yo, algo tenía que haber dentro tuyo en agradecimiento. Yo nunca tuve gente a favor dentro de la historia del tango; al único que le tengo que agradecer fue a Piazzolla. Era un tipo difícil, pero decía «si lo hace Rinaldi lo hago». ¿Sabés lo que es que una mujer joven, bacana, le caiga bien a un varón que adora el tango? Lo que yo conseguí de todos y cada uno realmente fue rarísimo.