"No es seguro que Macri, eventualmente, pueda gobernar en las sombras de Milei"

"No es seguro que Macri, eventualmente, pueda gobernar en las sombras de Milei"

La incógnita de la presencia de Macri en la coalición opositora.

El futuro político del expresidente Mauricio Macri tras la alianza que conformó con el candidato presidencial de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, para afrontar el balotaje del próximo 19 de noviembre resulta aún una incógnita porque, inclusive con un eventual triunfo del postulante de ultraderecha, “no es seguro” que pueda desempeñar un rol de “gobernante en las sombras”, evaluó la socióloga Mariana Gené.

“Macri, con su estrategia de apoyo a Milei, dio por sentado que tras un eventual triunfo del libertario podrá gobernar en las sombras y armarle el gobierno. Sin embargo, esa posibilidad no es segura y a mediano o largo plazo, el futuro del expresidente en esa coalición es una incógnita”, dijo a Télam Gené, doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Escuela de altos Estudios en Ciencias Sociales de (EHESS) de París.

Gené también es investigadora adjunta del Conicet y docente en el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Además, es autora de los libros “La rosca política” y “El sueño intacto de la centroderecha”, este último en coautoría con Gabriel Vommaro; ambos fueron publicados por Siglo XXI Editores.

-Télam: ¿En qué aspectos de la campaña de Javier Milei observa la influencia de Macri tras la alianza política que ambos conformaron semanas atrás?

-Mariana Gené: En sus últimas apariciones tomó parte de un discurso más moderado al que le conocíamos. Inclusive eso se trasladó a su compañera de fórmula, Victoria Villarruel, que en el debate de candidatos a vicepresidentes con Agustín Rossi, utilizó un discurso más parecido al de Macri en el cierre de campaña de 2015, prometiendo que no va a terminar con la salud y la educación pública, entre otros derechos. Milei y Villarruel le están hablando a los votantes que están asustados por alguna de las propuestas más radicales y disruptivas. Allí se nota parte de la influencia de esa unión con una parte de Juntos por el Cambio. Y también en esa idea de “es continuidad o cambio”, que es exactamente la propuesta que expuso Patricia Bullrich en su campaña como candidata. Está muy claro que es parte de una decisión estratégica de Milei de buscar a todos los votantes de JxC porque eso lo dejaría a las puertas de un triunfo. El otro cambio es que la alianza con Macri le reportó a Milei una imagen de gobernabilidad de la que carecía por completo. Hasta ese momento podía ganar una elección, pero por momentos sus presentaciones eran de un nivel muy poco profesional. La alianza con Macri también le permitió tener vasos comunicantes con actores de poder.

-T: ¿Considera que este cambio de estrategia le alcanzará a Milei para convencer al votante de JxC?

-MG: Milei intenta seducir al votante más duro de Juntos por el Cambio, al más antikirchnerista. Por ejemplo, al que vive en Córdoba, donde también busca atraer a quienes votaron por Juan Schiaretti. Pero el voto de JxC es heterogéneo y Milei hizo durante su campaña electoral muchos gestos ofensivos al radicalismo como partido, lo que le valió el rechazo de la conducción nacional. Habrá que ver si prima algo que dijo Macri en su momento: que el votante radical hace tiempo que no tiene la misma opinión que los líderes partidarios y fueron corriendo los lineamientos más hacia la derecha.

Mariana Gené es investogadora del Conicet y docente. /Foto: prensa.

-T: ¿Cómo quedará Juntos por el Cambio tras esta alianza entre Macri y Milei?

-MG: No me animaría a decir que JxC se rompió, pero la afirmación de los jefes radicales sobre que Macri se fue de Juntos no deja mucho lugar a otra interpretación. Al mismo tiempo, es difícil saber cuántos votos tendrá JxC sin Macri. Probablemente pueda surgir una nueva construcción, pero eso también tiene que definirse al interior del PRO. Es complicado que Horacio Rodríguez Larreta se vaya del PRO, pero quizá puedan surgir, como en otros partidos, distintas líneas internas que hagan parecer al PRO más al peronismo o al radicalismo. Me parece que si Milei gana las elecciones es casi imposible que Juntos siga unido, porque no creo que el radicalismo quiera ser un partido cogobernante como Macri quiere serlo. Es difícil que la etiqueta de JxC siga existiendo.

Ahora, si Milei pierde no tengo claro quién daría el paso de romper esa marca que hasta ahora fue muy exitosa en términos electorales. Si bien a los políticos les importan las ideas y los programas de gobierno, también les resultan clave los cargos y sostenerse en el poder. Por ese motivo, dejar una construcción que les costó tanto trabajo es arriesgado para las distintas partes que la conforman. Más todavía contando con diez gobernadores y siendo el segundo bloque más numeroso en el Congreso. Las cosas están muy rotas entre ellos, con enemistades profundas, pero si lo hacen estallar es muy difícil ser competitivos a futuro en una elección. Además, hay que ver cómo subsiste LLA con muchos diputados y senadores con tan poca cohesión entre ellos, que fueron uniéndose de forma tan poco orgánica y dispar, producto del “alquiler” de sellos partidarios que Milei hizo en varias provincias. Es probable que esos diputados y senadores no duren tanto bajo esa identificación política.

-T: ¿Cuál será el futuro político de Macri tanto en un eventual triunfo como en una posible derrota de Milei en el balotaje?

-MG: Macri dejó la piel en esta alianza con Milei, tanto por afinidad ideológica como por su rivalidad tan personal con Sergio Massa. Yo creo que si pierde va a cargar con los costos y muchos le van a cobrar la factura de haber puesto en peligro algo que era tan importante como la unidad del conjunto de JxC y de forma inconsulta. A Macri, desde que perdió la reelección en 2019, no le había sido fácil ocupar el liderazgo indiscutido de JxC porque la pelea por la sucesión estaba abierta. Pero en la interna no se eligió a ningún nuevo líder y ahora tiene la intención de ser nuevamente el líder. Es una jugada muy arriesgada porque, si pierde Milei, va a quedar muy debilitado. Sin embargo, al no haber un nuevo liderazgo, no me imagino que vaya a ser un marginal o un derrotado que no tenga incidencia, especialmente porque cuenta con diputados que le responden muy fielmente. Es una situación compleja porque, a la vez, si gana Milei tampoco es tan claro que, a mediano plazo, la jugada haya sido exitosa. Incluso ganando el libertario se puede transformar para Macri en una victoria pírrica por varios motivos. Uno, porque no es seguro que se consolide una nueva coalición política hacia la extrema derecha. Y dos, porque me parece que Macri da por sentado que con esta estrategia va a poder gobernar en las sombras y armar el gobierno de Milei. Es una posibilidad que lo logre como que no, porque si bien Milei se muestra bastante abiertamente, no lo conocemos del todo. Por eso digo que, a mediano y largo plazo, puede significar una victoria pírrica para Macri, porque si bien JxC perdió las elecciones -en buena parte por su responsabilidad en la estrategia interna- logró ganar gobernaciones y, desde allí, aspirar a ocupar el principal rol de la oposición y de triunfar en unas futuras elecciones. El futuro de Macri en esta coalición es un signo de interrogación.

Foto prensa
Foto: prensa.

-T: ¿Evalúa que el resultado del balotaje pueda dar paso a un panorama político y social que permita comenzar a cerrar la llamada “grieta”?

-MG: Es difícil enterrar esta grieta que tiene muchos años de intensificación. El panorama es distinto según quién gane las elecciones. Milei y Macri apuntan fuerte a la grieta. Sitúan detrás de esa frontera al otro, al que identifican como el mal absoluto. Massa, en cambio, no tiene ese discurso y tampoco imagino que vaya a tenerlo en caso de ganar porque asumirá un poder muy fragmentado. Llegaría a la presidencia a fuerza de un voto anti Milei y siendo ministro de Economía de un país con una inflación anual de tres dígitos. No tiene mucho margen de manejarse con la soberbia que supone la grieta. Al mismo tiempo, el término “unidad nacional” me resulta muy elusivo. Pero, sin dudas, si llega a la presidencia va a necesitar conformar un frente amplio para negociar con todas las partes. No hay margen de apostar a la grieta. Es plausible que comience a cerrarla quien tenga éxitos económicos, logre bajar la inflación y mejore el poder adquisitivo de los salarios. Hace falta alguien que tenga un gobierno de buenos resultados; así podría mermar un poco esa grieta tan afectiva y moralizante.