Jazz y género: cuatro vocalistas dan vida a un ciclo propio

 Ludmila Fernndez vocalista del ciclo Sisters in Jazz que se presentar en el Bebop de Palermo
Ludmila Fernández, vocalista del ciclo Sisters in Jazz, que se presentará en el Bebop de Palermo.

Luciana De Rissio, Ludmila Fernández, Fernanda Lanza y Guadalupe Raventos son cuatro destacadas vocalistas argentinas de la música negra que protagonizarán el ciclo Sisters in Jazz, que se desarrollará todos los martes de enero en Bebop Club, aportando distintas miradas y voces para recorrer standards de distintas épocas en un acontecimiento colectivo que marca nuevas coordenadas.

Cada noche, en el nuevo local de Bebop de Palermo (Uriarte 1658) cada una de las cantantes hará de anfitriona presentando un repertorio propio pero en el que habrá lugar para la invitación a compartir al resto de las cancionistas, armando dúos, tríos o cuartetos vocales, según la ocasión.

Luciana de Rissio, que en 2018 presentó el valioso “Aire”, donde conjuga personalidad y frescura, será la encargada de abrir el ciclo este martes 4 a las 20.30; mientras que la reconocida Ludmila Fernández será la anfitriona de la segunda noche del ciclo el martes 11; la personalísima Fernanda Lanza (“One”, 2016) liderará la noche del martes 18; y el cierre del martes 25 correrá por cuenta de Guadalupe Raventos, nombre destacado del circuito desde hace más de 20 años.

Las cantantes estarán acompañadas por un trío de piano (Sebastián Zanetto/ Nahuel Bailo), contrabajo (Gonzalo Aldás) y batería (Ernesto Zeppa).

“En el jazz crece la cuestión de género a partir de la preeminencia que va tomando la mujer en el mundo y de las luchas tan importantes que viene librando”Ludmila Fernández

“Para nosotras haber armado este ciclo uniendo energías muy particulares, diversas y poderosas es muy especial; todas tenemos como una tradición en el jazz pero nunca nos habíamos animado a generar algo de conjunto, de modo que haber llegado a esta sumatoria con el placer de organizar y planificar juntas y hacer también cruces en el escenario es muy importante, también por cómo se dio el proyecto, que surgió de manera muy espontánea”, cuenta Ludmila Fernández en charla con Télam.

El ciclo que se presenta ahora en Bebop tuvo su origen en noviembre en el pequeño reducto Bar de Fondo, donde las cantantes fueron afianzando la propuesta y pusieron en acción la idea de hacer algunos temas juntas y de producir las fechas de manera grupal.

“Es algo gestionado en cooperación y eso está muy bueno; porque cada concierto es como de una, de la anfitriona y ahí ella presenta su repertorio, sus conceptos, su personalidad artíel desstica, su estética pero, al mismo tiempo lo producimos entre todas y se van a dar estos cruces o interacciones sobre el escenario entre todas o algunas de nosotras”, destaca Fernández.

La cantante, que en 2000 editó su álbum debut “Now’s the Time” y que en 2006 hizo el particularísimo “Oliverio Girondo: para que siga dando vueltas”, basado en textos del autor de “Veinte poemas para ser leídos en el tranvía”, remarca que lo que las une en este ciclo es “el deseo de hacer jazz juntas, interactuar, invitarnos a cantar juntas, después está la trayectoria, el lenguaje, la mirada para encarar el repertorio jazzístico de cada una, pero sin perder eso propio de cada cual podemos reunirnos en el escenario y compartir”.

Hablando sobre la carga feminista que pone de manifiesto el ciclo en un universo musical tan hegemonizado por los hombres, Ludmila señala que “la cuestión de género tiene que ver con esta capacidad de ponernos de acuerdo, disfrutar de hacer música juntas y entendernos en la coordinación, porque esto hay que producirlo también y en este proceso tuvimos la posibilidad de trabajar en equipo con un diálogo excelente”.

Para nosotras haber armado este ciclo uniendo energas muy particulares diversas y poderosas es muy especial dijo la intrprete de Jazz
“Para nosotras haber armado este ciclo uniendo energías muy particulares, diversas y poderosas es muy especial”, dijo la intérprete de Jazz.

“También en el jazz -asegura- crece la cuestión de género a partir de la preeminencia que va tomando la mujer en el mundo y de las luchas tan importantes que viene librando”.

“Creo también -agrega- que las nuevas generaciones ya tienen otra manera de pisar el escenario y de abrirse camino desde las escuelas de música en un contexto diferente al que nos tocó a nosotras. Está claro que hay mucho terreno por conquistar pero se ve una fuerza muy linda y ves muchas más instrumentistas mujeres: vientistas, contrabajistas, guitarristas”.

Un ejemplo de este pequeño torbellino feminista en el jazz es la jam con perspectiva de género que se desarrolla en Lomas de Zamora #Jazz Making Women, impulsada por jóvenes músicas de la Escuela de Música Popular de Avellaneda.

“Desde lo instrumental -remarca Ludmila- el jazz es cero abierto a la mujer, en parte quizás porque desde sus orígenes estuvo muy relacionado con comunidades más cerradas, de la noche, donde circulaba todo un submundo, pero las cosas van cambiando, en la actualidad hay departamentos de género en escuelas de jazz de Estados Unidos y hay una cantidad de mujeres rescatando músicas de mujeres de generaciones pasadas y algunas de las experiencias y prácticas que vivieron.

“En la actualidad las chicas se están animando mucho más y esto va a ir en ascenso”(A)Ludmila Fernández

Para Fernández, la política de cupos es importante “se deben cumplir, pero valen la pena, sobre todo en el jazz que es una música eminentemente práctica, donde más allá de lo que uno estudia, al ser un lenguaje musical que se desarrolla con la improvisación en tiempo real, es muy importante que estés en el escenario tocando y cuanto menos estés, menos te desarrollás y menos evolucionás, nunca vas a tener el plus de tocar en vivo”.

“En la actualidad -asegura la creadora de los registros discográficos “Blossom in Swing”, 2018; y “Diverso, 2008- las chicas se están animando mucho más y esto va a ir en ascenso. De hecho nosotras queríamos tocar con más chicas pero por cuestiones de agendas y de que no hay tantas no pudimos pero es algo que vamos a ir afinando a futuro”.

En el ciclo, cuenta Ludmila, cada una de las cantantes realiza su lectura, su repertorio pero “un poco nos une a las cuatro un tratamiento super refinado de los standards, yendo a clásicos y no tan clásicos, dentro de un estilo mainstream, proponiendo reversiones particulares, con un tratamiento muy cuidado y con mucho énfasis en la creatividad para hacer algo original de unas composiciones ya transitadas, donde la voz y las canciones conectan con el público a través de las historias, las palabras y un relato que se desarrolla”.

La propuesta de Sisters in Jazz no se agota con el ciclo de Bebop, la idea es dar forma a una suerte de plataforma donde no necesariamente interactúen las mismas cuatro cantantes, sino que se pudieran incorporar nuevas intérpretes e instrumentistas, mientras preparan una presentación para el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.