Golpe al bolsillo: otro aumento en las naftas

Desde el inicio de septiembre, las empresas petroleras decidieron retomar la senda de los aumentos graduales de precios que desde el año pasado vienen aplicando en los combustibles líquidos. Los ajustes en los valores del gasoil y las naftas que se registraron la Capital Federal y el Gran Buenos Aires oscilan entre el 1,7% y 2,5%. Para el resto del país, se esperan subas similares, con lo cual seguirá vigente la marcada asimetría que existe con respecto a los precios de la región metropolitana que son hasta un 20% más bajos.

Así lo señaló una información publicada en el diario Clarín, la cual indicó que la remarcación arrancó en los surtidores de YPF y antes del fin de semana se extendería a las estaciones que llevan las banderas de Petrobras, Esso y Shell.Con los nuevos valores, el gasoil en las bocas de expendio porteñas de YPF saltó de $ 2,160 el litro a 2,260 pesos. En el caso de la nafta súper, el precio superó la barrera de los $ 3: pasó de $ 2.958 que regía desde fines de junio a 3,009 pesos. En tanto, en el conurbano el nuevo precio de la nafta súper de YPF trepó a $ 3,069 el litro.

Según se prevé, el resto de las petroleras se apresta a seguir el camino de YPF en las próximas horas. Los aumentos en juego se ubicarían en el mismo rango, con lo cual se mantendrá la brecha de entre 2y 4% de diferencia que existe entre las principales marcas. Con esta tanda de aumentos, el gasoil ya lleva acumulado en lo que va del año una suba promedio del 16%. En el caso de la nafta súper el alza acumulada desde el 1 de enero llega, en promedio, al 14%. Tanto en los anteriores aumentos, como en el último que se aplicó a las pocas horas de la derrota del oficialismo en las elecciones del 28 de junio, las petroleras justificaron las modificaciones en los incrementos que había registrado el petróleo crudo y en la progresiva devaluación del peso. Ahora, los directivos de YPF agregaron otro motivo: la necesidad de acotar la distancia con las otras petroleras y frenar el traspaso de los consumidores que ya no pueden ser atendidos con la actual capacidad de refinación.