Argentina: un país pobre

Advierto que hay una toma de conciencia de la sociedad en que nuestro país no puede seguir retrocediendo. Un claro ejemplo del retroceso es que en el año 1970 éramos 20 millones de habitantes y había un millón de pobres es decir el 0,5 % de la población. Casi cuarenta años después somos 40.000.000 de habitantes y tenemos el 30% de pobreza. Nadie puede comprender en el mundo qué le pasa a este país. Yo no quiero hacer un pronóstico ni un diagnóstico, simplemente quiero convencerme de que no somos un país rico, somos un país pobre, un país con el 30% de pobreza no es un país rico.

Argentina en los últimos 100 años no construyó riqueza para ser distribuida entre sus habitantes. Ningún país en el mundo se ha desarrollado sólo impulsando su actividad primaria, es más hay países que sin recursos “recursos no riquezas” naturales, mineros, petroleros ni alimentos han logrado desarrollarse y uno de ellos ser la segunda potencia mundial como Japón por ejemplo porque ellos industrializan todos los recursos. El capital de la Nación es el trabajo humano, el capital acumulado, la tecnología acumulada; si nosotros  a los recursos no los convertimos en riqueza jamás seremos un país que se pueda desarrollar y para aumentar la tasa de inversión que es lo que permite que un país primario logre ser un país industrializado hacen falta acuerdos y programas de gobierno no dictados por la política sino concordados por ella y deben surgir del seno de la sociedad. Son los dos grandes sectores el del trabajo y el de la producción los que deben construir el rumbo del país. Un país que se quiere desarrollar tiene que pensar que no se puede tener bajos salarios pero tampoco ver menguadas las ganancias de las empresas, éstos son los dos elementos. No hay economía sin mercado, tampoco hay mercado de competencia perfecta en ningún país del mundo; este es un invento de los países desarrollados para impedir que los subdesarrollados se desarrollen. Tampoco hay mercados sin Estado. El Estado es quien pone las reglas para que el mercado funcione sin monopolios. ¿Cómo hacer para compatibilizar salario con ganancia? Sin salario no hay mercado interno, sin mercado interno no hay dónde vender la mercadería que se produce. Sin ganancias no hay inversión ni reinversión  y esto es lo que alimenta el mercado productivo para que cada vez sea más grande. El Estado tiene que brindar las herramientas para favorecer a los dos elementos para funcionar.

El salario, el tipo de cambio, la política crediticia, los impuestos y el presupuesto. El Presupuesto de un país no puede estar en manos del Jefe de Gabinete. El presupuesto es la hoja de ruta de un país,  diciendo qué va a hacer con los recursos públicos, con el dinero de los impuestos que paga el pueblo y cómo se va a desarrollar la economía. Cuando un inversor extranjero llega a invertir a  un país lo primero que pide son dos cosas: el presupuesto y la Constitución, este país no tiene presupuesto y no cumple la Constitución, en consecuencia no hay inversiones.

Sin crecimiento de la tasa de inversión no hay desarrollo posible.Si queremos que el sector primario aproveche las bondades de nuestra naturaleza, tenemos que generarle políticas para que esto ocurra y fijar un tipo de cambio que favorezca la transacción. Pero si además queremos que el producto se industrialice, tenemos que acordar con el sector industrial que va a industrializar el producto y si queremos exportar el estado tiene que estar detrás de las empresas que exportan. Hoy competir en el mundo que tenemos es un arte del gobierno y de las empresas. Ya nadie solo puede conquistar este mercado, es un arte de la política conquistar el mercado y también es un suicidio perder mercado. Todos quieren conquistar mercados. Argentina el año pasado perdió gran parte de sus mercados. Acá hay muchos productores agropecuarios, sino nos ponemos de acuerdo para generar expectativas distintas difícilmente salgamos de la situación en la que nos encontramos. Este es un desafío de todos.

* Diputado Nacional. Presidente del Bloque de diputados nacionales de la Unión Cívica Radical.