Secuestraron a un piloto de TC Pista: “Pensé lo peor”, dijo

Esta vez, le tocó a un piloto de automovilismo. Se trata de Sebastián Abella, también dirigente político, quien fue asaltado y privado de la libertad durante más de cinco horas. El joven piloto aseguró esta mañana que los delincuentes que lo tuvieron cautivo le revelaron que hacía 15 días que lo vigilaban, y reconoció que en un momento pensó “lo peor”.

“Uno de ellos me dijo: ´hace 15 días que te estoy investigando´. Sabían que tenía hermanas y un montón de datos más”, relató el piloto de 33 años, que corre con Dodge en la categoría TC Pista.

El secuestro se produjo ayer y Sebastián la sacó “barata”: terminó con un corte en la cabeza producto de los golpes que le dieron, según contó él mismo.

Abella, quien se desempeña además como dirigente político del PRO en la localidad de Campana, reveló que temió por su vida porque los delincuentes le gatillaron con un arma en varias oportunidades. El piloto consideró que el hecho tiene que ver con un episodio de inseguridad más y no con su actividad política.

La pesadilla comenzó a las 0.30 de ayer, cuando salía de su casa, en Campana, acompañado de una mujer, para ir a cenar a un local de comidas rápidas. En esa oportunidad, la Renault Kangoo en la que se movilizaba la pareja fue abordada por cinco delincuentes armados que se desplazaban en dos autos.

A punta de arma de fuego, los desconocidos obligaron a Abella y a su acompañante a pasar a uno de los autos, para apoderarse de la camioneta. Luego, los llevaron al departamento del piloto, pero no encontraron dinero, por lo que Abella fue amenazado, maltratado y golpeado.

“Yo les decía que no tenía la plata en la casa, que estaba todo en mi negocio. Pero ellos comenzaron a discutir porque uno de ellos no quería ir, ya que es una zona muy vigilada”, relató. Abella logró convencer a los delincuentes que fueran al local, porque allí iban a encontrar dinero.

Según el relato del piloto, uno de los delincuentes, en el momento en el que el otro encontró unos seis mil pesos en el cajón, bajó el tono de las amenazas y le dijo: “Te salvaste `guachito`”.