Otro policía asesinado: lo mataron a balazos delante de su hija de cinco años

Luego de recibir los balazos, quedó de rodillas, tomando la mano de su hija. Y la nena, de cinco años, lloraba desconsoladamente. Ese fue el cuadro con que se encontraron los vecinos de la localidad de Sáenz Peña, en el partido de Tres de Febrero, luego de que una banda de delincuentes baleara salvajemente a un oficial de la Policía cuando intentó robarle su camioneta.

El efectivo murió poco después en un hospital de la zona. Y se se convirtió en el tercer efectivo fallecido en circunstancias violentas en las últimas 72 horas.

El nuevo hecho se registró a última hora de anoche en las calles Alvarez Tomas y Loreto, en la zona noroeste del Gran Buenos Aires. Según fuentes policiales, la víctima fue identificada como el subteniente Néstor Valles, un oficial de la Bonaerense.

En ese momento, Valles se encontraba vestido con ropas de civil y estaba de franco de servicio. Circulaba en su camioneta, con su hija en el asiento trasero, cuando fue sorprendido por delincuentes que intentaron robarle el vehículo.

El policía estaba a punto de guardar su camioneta en un garaje ubicado a sólo unas cuadras de su casa. Intentó resistirse al asalto y recibió tres disparos, por lo que resultó herido de muerte.

Finalmente, falleció en el Hospital Ramón Carrillo, de Ciudadela, a pesar de lo esfuerzos de los médicos de guardia por intentar salvarle la vida. Mientras su padre era trasladado al hospital, una vecina tomó de la meno a la pequeña y se la llevó a su casa, para tratar de consolarla.

El asesinato de Valles es el tercero que tiene como víctima a un policía en el ámbito metropolitano en las últimas horas.

El domingo último a la madrugada, Federico Sánchez, un oficial de la comisaría de Rafael Castillo, fue asesinado a balazos por delincuentes que intentaron robarle la camioneta en Ingeniero Budge, cuando volvía a su domicilio, luego de hacer compras en la feria de La Salada.

En tanto, en la madrugada anterior, el agente de la Policía Federal Sergio Villanueva fue asesinado por delincuentes que asaltaron el restaurante “Rincón Hispano”, en el barrio porteño de La Paternal. El uniformado, que prestaba servicios de calle en la zona, logró abatir a uno de los asaltantes cuando ya había sido herido de muerte.