Massa promete “bajar la inflación” en 2024: La última vez que lo prometió, los precios cuadruplicaron el aumento previsto

El ministro del Gobierno kirchnerista prometió bajar la inflación a la mitad a partir de 2024 en caso de ser electo Presidente. Pero bajo su gestión prometió una inflación mensual del 3,3% a partir del mes de junio, cuando la tasa real fue casi 4 veces superior. El Presupuesto 2023 estimó una inflación del 60% contra el 180% que se espera para fin de año.

El candidato Sergio Massa prometió resultados relativamente rápidos en materia de inflación, aunque en su gestión este fue uno de los principales puntos de fracaso sobre el cual no pudo mostrar ningún resultado concreto a la sociedad. Pese a llevar en el cargo 16 meses de gestión al frente del Ministerio de Economía, todas las promesas del candidato fueron abiertamente incumplidas.

Massa prometió “estabilizar la economía” como uno de los ejes principales en su discurso de asunción en agosto del año pasado. A partir del mes de noviembre de 2022 se lanzó oficialmente el programa Precios Justos, diseñado para generalizar los controles de precios (disfrazados en acuerdos) sobre las góndolas de los supermercados. Este programa absorbió a otros que ya existían como por ejemplo Precios Cuidados.

La pauta oficial del programa pretendía generar una suerte de “anclaje” sobre las expectativas de inflación, con el fin de converger a una tasa de inflación mensual del 3,3% fijada como objetivo para junio de 2023, y partiendo de un 4,9% mensual al inicio del lanzamiento del programa. Como es ampliamente sabido, esto jamás ocurrió.

La tasa de inflación salió del sendero de convergencia ya desde el primer mes de aplicación de los controles. La inflación mensual escaló al 6% en enero de 2023, 6,6% en febrero, 7,7% en marzo y hasta un 8,4% al cierre de abril. Y pese a una leve baja hasta el 6% en junio, la meta prácticamente fue duplicada por la inflación real.

La inflación volvió a repuntar al 6,3% en julio, y tras el shock devaluatorio de agosto se disparó al 12,4%, y un 12,7% adicional en septiembre. Incluso con la rebaja al 8,3% estimada por el INDEC (no sin fuertes críticas por parte de mediciones privadas), la inflación real fue entre 3 y 4 veces superior al objetivo que Massa le habría prometido a la sociedad, con la misma templanza y la ausencia de escrúpulos que utiliza hoy para seguir haciendo propuestas.

Otra muestra de la falta de rumbo es el propio Presupuesto de 2023, confeccionado y enviado por el ministro Massa a fines del año pasado. Se proyectó una inflación de hasta el 60% para este período fiscal, pero resulta evidente que la meta fracasó estrepitosamente.

Los precios acumularon un aumento del 120% solo en los primeros 10 meses del año (ya duplicando la meta de 12 meses), y para fin de año podrían totalizar un aumento general del 180% según las mediciones de las consultoras privadas y los bancos internacionales.

Los sucesivos programas de incremento exportador (los llamados PIEs) fracasaron en su intento por robustecer las reservas del Banco Central, al mismo tiempo en que Argentina incumplió todas y cada una de las metas trimestrales con el Fondo Monetario Internacional en lo que va del año.

Con semejante prontuario de incumplimientos, la credibilidad de Massa es nula, y las chances que tiene para lanzar un plan de estabilización exitoso son escasas.