El costo del populismo es infinito

Esta última semana la Argentina recibió otra mala noticia en los tribunales internacionales. En esta oportunidad el turno en los juzgados neoyorkinos en virtud de la mala praxis cometida por el Gobierno argentino al momento de estatizar la petrolera YPF en el año 2012.

Durante aquellos años kirchneristas el populismo estaba en pleno auge aunque empezando a demostrar algunos signos de agotamiento. El atraso sistemático en las tarifas de servicios, el ingreso al sistema jubilatorio de tres millones de personas sin aportes, la maquinita de hacer billetes abocada a multiplicar los planes sociales y un esquema de gasto público descontrolado que incorporó a la plantilla pública cerca de 1.500.000 empleados ya estaba impactando en la inflación a puntos donde el cepo y el atraso cambiario fueron el comienzo del fin de los primeros 12 años de supremacía K.

En este escenario Cristina Fernández de Kirchner envía al Congreso de la Nación su ley para estatizar YPF, la que se denominó “Ley de la soberanía hidrocarburífera de la República Argentina”. La misma fue aprobada con el voto no solo del oficialismo sino de buena parte de la oposición que se sintió seducida por un populismo que creyeron inofensivo. En aquella sesión el propio Axel Kicillof explicó cómo todo sería un gran negocio para el país.

LEÉ: No parece necesario dolarizar

En aquel tiempo se pagó por el 51% de la compañía unos 4.000 millones de dólares a través de bonos públicos (los que incluían además otros 4.000 millones de dólares en concepto de intereses). De igual forma se dispararon juicios en el exterior por la mala praxis que ocasionó que muchos de los accionistas se sientan discriminados en virtud de lo que marcaba el estatuto y las disposiciones de la propia empresa.

Este largo juicio está llegando a su fin. Si bien aún nos adentramos en la etapa de apelación y negociación por el pago, todo indica que el país deberá hacer frente a un pago de 16.000 millones de dólares adicionales. Esto equivale a casi toda la pérdida que sufrió el país por la última sequía y a un 50% más de lo que hoy vale toda la compañía petrolera.

El populismo nunca es gratis: tampoco es barato. Esta semana los argentinos hemos perdido algo así como 350 dólares cada uno debido a la mala praxis de una dirigencia política que ha hecho todo lo posible por hundirnos en la más absoluta pobreza.