El 18 de noviembre se renuevan los consejeros y la hegemonía de tribunales quedaría debilitada; los libertarios suman representantes y el peronismo resiste, pero fragmentado

El Consejo de la Magistratura se prepara para un cambio de época. El 18 de noviembre vencen los mandatos de casi todos sus integrantes y la gestión saliente quiere terminar lo que empezó: se prepara para convocar a un plenario esta semana, o la próxima, para intentar aprobar 71 ternas para cubrir otras tantas vacantes.
Será otro aporte para que el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, siga colocando jueces y sumando poder en los tribunales: ya impulsó 231 nuevos magistrados y ahora podrá llegar a 302. El fin de semana envió al Senado otra lista de 17 candidatos.
En ese plenario se debatirán además posibles sanciones a jueces y algunas desestimaciones de denuncias. Será la última chance antes de que termine este período, donde el estamento de los jueces tiene hegemonía.
Lo que viene después es un organismo distinto. Los jueces, que fueron eje de las mayorías durante el último período, perderían peso; el kirchnerismo llegará con menos fuerza y más dividido si el peronismo dialoguista le arrebata alguna silla; el oficialismo de La Libertad Avanza (LLA) sumará consejeros propios, y ningún bloque tendrá los votos para imponer su agenda.
Los jueces, no obstante, conservarán poder de fuego con la presidencia del cuerpo a cargo de Horacio Rosatti, titular de la Corte Suprema de Justicia.
‘Va a ser un Consejo más fracturado, más atomizado, que va a negociar caso por caso’, anticipó a LA NACION un integrante del cuerpo.
De los 20 consejeros, seguirán seguro dos: Rosatti y el viceministro de Justicia, Santiago Viola, representante del Poder Ejecutivo.
