Mathieu Flamini construyó una segunda carrera mientras todavía competía en la élite del fútbol europeo. Entre entrenamientos, concentraciones y partidos con sus clubes, el mediocampista francés comenzó a desarrollar un proyecto alejado de los estadios. En paralelo, estaba formando un imperio empresarial que Forbes valúa en más de US$ 12.000 millones.
Hoy, a los 42 años y después de haberse retirado en 2019, el ex jugador es cofundador y CEO de GFBiochemicals, una compañía que desarrolla ingredientes de origen vegetal para sustituir componentes derivados del petróleo.
«Después de la siesta, algunos jugadores prefieren jugar a la PlayStation, ir de compras o dar un paseo. En mi caso, es cierto que decidí tomar un camino ligeramente diferente: aprender y desarrollarme», reconoció Flamini en el pódcast de L’Express.
Flamini mantuvo el proyecto fuera de los focos durante sus primeros años. Prefería aprender y dominar el tema antes de hablar públicamente de su actividad empresarial. Mientras su carrera deportiva avanzaba, aprovechaba parte del tiempo libre para formarse y conocer una industria que luego se convertiría en su ocupación principal.
Flamini comenzó a desarrollar su proyecto empresarial mientras todavía jugaba en el fútbol europeo. (Icon Sport)
La empresa que fundó mientras todavía jugaba al fútbolGFBiochemicals fue fundada en 2013 por Flamini y el empresario Pasquale Granata. La iniciativa buscaba desarrollar tecnologías que permitieran reemplazar ingredientes petroquímicos por alternativas de origen vegetal.
El interés del francés por el ambiente tenía raíces personales. Criado en Marsella, cerca del Mediterráneo, recordó en una entrevista con Lombard Odier que de chico recogía plásticos de las playas junto a su padre, que era buzo. Esa experiencia lo acercó a una preocupación que años después convirtió en el centro de su actividad empresarial.
Mientras todavía competía profesionalmente, comenzó a reunir un equipo de científicos y a financiar el desarrollo de soluciones para la industria. Cuando dejó de jugar, ya tenía un proyecto en marcha y años de investigación acumulados.
Flamini junto a Pasquale Granata, uno de sus socios en las instalaciones de GFBiochemicals. (GFBiochemicals)
Qué produce GFBiochemicalsEl corazón tecnológico de GFBiochemicals es el ácido levulínico y sus derivados, obtenidos a partir de biomasa agrícola. Estos compuestos permiten desarrollar alternativas a ingredientes derivados del petróleo, con aplicaciones en detergentes, pinturas, cosméticos, fragancias y agroquímicos. La compañía busca que los fabricantes incorporen esas soluciones a sus productos sin resignar rendimiento ni competitividad.
Las cifras publicadas alrededor del negocio son dispares. Según cifras citadas por Il Messaggero, la compañía estaría valorada en US$ 31.100 millones. A su vez, medios británicos como The Sun y Daily Mail sitúan el patrimonio personal de Flamini alrededor de los US$ 10.000 millones, mientras que Forbes lo eleva a más de US$ 12.500 millones.
La actividad empresarial de Flamini también lo volvió a reunir con el ex jugador alemán Mesut Ozil, con quien compartió vestuario en Arsenal. Ambos impulsaron UNITY, un proyecto vinculado al bienestar desarrollado junto a científicos de la Universidad de Westminster.
También integra la Alianza para la Bioeconomía Circular, desde donde impulsa modelos económicos más sostenibles. «El fútbol puede ser un puente para unir a personas de todo el mundo y llevar la agenda climática a la conversación pública», le comentó a The Guardian.
Su recorrido se inscribe en una tendencia que atraviesa al deporte profesional: deportistas que invierten en empresas y clubes para construir una actividad más allá de sus carreras. En su caso, la elección fue un sector que demanda conocimientos técnicos y paciencia para llegar al mercado.
Las materias que no le gustaban y hoy marcan su vidaSu nueva profesión encierra una paradoja que el propio Flamini contó en el pódcast de L’Express. «En la escuela no me gustaban dos asignaturas: inglés y química. Y hoy hablo un 90% de inglés y estoy al frente de un grupo de química verde», recordó. Aquellas materias que menos lo atraían terminaron ocupando un lugar central en su segunda carrera.
Flamini encuentra puntos en común entre el deporte de élite y la conducción de una empresa: la presión por rendir, la disciplina diaria y el trabajo colectivo. «Nunca he visto una empresa triunfar con una sola persona», sostuvo, al destacar la importancia de compartir una misión y una visión. En una entrevista con Les Echos, resumió esa exigencia con otra frase: «O te comprometés al 200% o desaparecés».
El ex jugador francés también relaciona su compromiso ambiental con el futuro del deporte. En declaraciones a The Times, advirtió que la contaminación puede limitar la práctica de actividades al aire libre y afectar la formación de nuevos futbolistas. Su razonamiento conecta la salud con el negocio: si menos chicos pueden entrenarse, también se reduce la base de participantes y futuros seguidores que sostiene a las competencias.
Desde esa perspectiva, considera que las organizaciones deportivas deben involucrarse en el problema para proteger su actividad a largo plazo. La calidad del ambiente también influye en las condiciones necesarias para que el fútbol siga creciendo.
Flamini durante su etapa en Getafe, el último club de su carrera antes de retirarse en 2019. (AFP)
Su carrera como deportistaAntes de dedicarse por completo a los negocios, Flamini desarrolló una extensa trayectoria en el fútbol europeo. Se formó en Olympique de Marsella y llegó al Arsenal en 2004, donde trabajó bajo las órdenes de Arsene Wenger y se destacó por su despliegue, su trabajo defensivo y su capacidad para ocupar distintas posiciones.
Con el equipo londinense participó de la final de la Champions League de 2006, que terminó con una derrota ante Barcelona en París. En 2008 pasó al Milan, donde permaneció cinco temporadas y conquistó la Serie A 2010/11.
Más adelante regresó al Arsenal y completó su recorrido con etapas en Crystal Palace y Getafe. Ganó tres FA Cup, en 2005, 2014 y 2015, y disputó tres partidos con la Selección mayor de Francia. En 2019 cerró su carrera profesional en España, después de superar los 400 encuentros en primera división.
Flamini considera que pudo convertir sus dos grandes intereses en una profesión. Primero fue el fútbol; ahora, el desarrollo de alternativas para una industria más sostenible. «Ahora vivo mi segunda pasión y tengo una razón para vivir», expresó.
Flamini marcando a Messi en el partido entre Arsenal y Barcelona por la Champions League de 2016. (Reuters)
