La desinflación también se estancó: los precios cierran octubre con alzas de entre 1,8% y 2%

La desinflación también se estancó: los precios cierran octubre con alzas de entre 1,8% y 2%


A pocos días de cerrar octubre, las consultoras concuerdan en un dato: la baja de la inflación se estancó y es otro ítem donde el deseo oficial chocó con la realidad. Sepultar los precios, como arenga Javier Milei, parece mucho más difícil de lograrlo. Con los datos de la tercera semana de octubre sobre la mesa, la inflación del mes cerraría en torno al 2%, similar a septiembre y con una tendencia indefinida.

Septiembre había dejó una inflación de 1,9%, una aceleración respecto del 1,7% de agosto, el nivel más bajo en 14 meses. En lo que va del año, el IPC acumuló 23,6% y la variación interanual llegó a 33,4%. Está, en términos mensuales, en los mismos niveles desde julio, cuando el índice fue de 2,1%.

Las consultoras que miden precios de alimentos en la tercera semana coinciden en la película. Analytica registró una suba de 0,8% semanal en alimentos y bebidas y hasta se animó a poner número al cierre: «Proyectamos una suba mensual del 2% durante octubre» para el nivel general. Su promedio de cuatro semanas en alimentos fue de 2,6%.



 

LCG midió 0,5% en la semana y subrayó un dato incómodo: «Séptima semana consecutiva con aumentos». Su promedio móvil de cuatro semanas llegó a 3,8%, un salto de 0,6 puntos respecto de la semana previa.

Y Eco Go, por su parte, proyectó 1,8% para octubre y remarcó que el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas aportó más que todo el nivel general. ¿Por qué no se notó más? Porque el dato se contuvo por la baja de prendas (−1,75%). Si la ropa no se hubiera abaratado, el número sería más alto.



El rubro estrella de la presión alcista sigue siendo el de las verduras. Analytica detectó que un alza del 10,6% en el promedio de cuatro semanas, y frutas con 3,9%. El oficialismo apelará, con razón, a la estacionalidad. Ya lo hicieron en septiembre. Pero el problema no se agota ahí. Los analistas de LCG advierten que el porcentaje de productos con baja de precio «sigue en niveles mínimos». Cuando casi nada baja, el aumento deja de ser un tema de góndola y pasa a ser de tendencia.

El Gobierno tiene un argumento para sostener el relato. La inflación núcleo pasó de 1,8% en agosto a 1,7% en septiembre. Es una señal buena, pero es un alivio de décimas en un contexto en el que la meta que se discute es mucho más ambiciosa. Se habla de quebrar el piso de entre 1% y 1,5% mensual durante los próximos meses o en 2027.

 



Las proyecciones del mercado refuerzan la idea. El REM ve una inflación acumulada de entre 30% y 30,3% para 2026, apenas por debajo del 31,5% de 2025, y proyecciones de 1,6% mensual para enero y febrero de 2027. Es decir, el año cerraría casi en el mismo lugar donde empezó.

Con los datos que hay hasta ahora, octubre cerraría entre 1,8% y 2,1%, con el centro de gravedad cerca del 2%. No es una aceleración dramática, pero tampoco la continuidad de la desaceleración que el Gobierno prometía. Nunca «empezó con cero», como vendió el Presidente.

Si los alimentos siguen por encima de lo esperado y las tarifas mantienen su ritmo, el índice podría ubicarse en el borde superior del rango. O sea, en torno al 2$%. El INDEC publicará el dato oficial a mediados de noviembre.



La incomodidad en la Casa Rosada es notoria. No repunta la economía ni logran sepultar la inflación. Los precios se quedan, firmes, en un escalón que no se mueve. La desinflación como tendencia inapelable no aparece y la velocidad de esa reducción es cada vez menos notoria para la sociedad.