La ingeniería rompe récords. Tanto el número de inscriptos como de egresados viene creciendo con fuerza, a contramano del estancamiento en el total de las carreras universitarias de pregrado y grado del país. Sin embargo, aún en medio de esa tendencia al alza, la brecha entre la oferta y demanda de profesionales continúa siendo difícil de cubrir. La cantidad de egresados en petróleo y gas, minería y energía, las especializadas más demandadas por las empresas en los últimos dos años, es todavía insuficiente.
«La relación entre oferta de Ingenieros versus demanda actual está al límite, ya hay varias especialidades en la que cuesta mucho conseguir, como ingenieros eléctricos, en petróleo, en minas, electromecánicos y mecánicos», dijo a El Economista Eduardo Pelazza, director del Monitor de la Ingeniería Argentina (MIA). «Creo que por la evolución de los nuevos inscriptos, en las especialidades de ingenieros en petróleo y en minas vamos a tener un crecimiento importante de egresados, pero será a partir de 2030-3032», agregó.
Esas tendencias fueron reflejadas en el Primer Monitor de la Ingeniería Argentina (MIA-2026), un informe elaborado por el Centro Argentino de Ingenieros que procesó estadísticas oficiales del sistema universitario, además de encuestar a 1.371 personas de 16 a 85 años de todo el país, 372 graduados y 117 empresas que emplean a 34.932 ingenieros, cerca del 15% del total del país. Ese reporte indicó que en 2024 egresaron de universidades públicas y privadas 8.759 ingenieros, 8,4% más que en el año anterior. Si se excluyen las carreras agropecuarias, los 7.594 graduados de ese año constituyen el máximo de toda la serie iniciada en 2007.
Todo indica que esa tendencia al alza de egresados acelerará el ritmo en los próximos años ante el fuerte crecimiento que viene registrando el número de inscriptos. En 2024 se anotaron 64.307 nuevos estudiantes de ingeniería, 71,7% más que en 2007. Ese incremento ha ido tomando más velocidad en los últimos tres años. En 2023 la inscripción en ingeniería creció un 10,2%, mientras que en 2024, 7,1%. Ese salto toma aún más relevancia si se tiene en cuenta que los inscriptos en el total de las carreras universitarias de pregrado y grado del país cayeron un 0,9% en 2023 y un 1,1% al año siguiente.
«De la encuesta al público general que realizamos surge, por un lado, que tener una carrera universitaria es la primera opción elegida para obtener un mejor estándar de vida en Argentina, por sobre los oficios, ser emprendedor, ser deportista, o influencer», señaló Pelazza. «Por el otro, al comparar la imagen de las carreras universitarias, si bien ingeniería es considerada la más difícil, también es claramente considerada la de más alta demanda laboral, la de más alta remuneración, la de mayores oportunidades de progreso social, la de mayor demanda futura y la menos amenazada por las nuevas tecnologías e Inteligencia Artificial (IA)», añadió.
El vertiginoso crecimiento que viene registrando el número de estudiantes de ingeniería es impulsado principalmente por las mujeres. Entre 2014 y 2024, mientras el número de varones inscriptos creció un 42,9%, las nuevas inscriptas en ingeniería casi se duplicaron (+99,6%). En el mismo período, las egresadas aumentaron un 28,2%; en tanto, los egresados varones cayeron un 4,9%.
Con eso, las mujeres ya representan el 31,2% de quienes comienzan la carrera, un fuerte salto frente al 24,5% de hace una década. Además, ya son el 28% de quienes se reciben en ingeniería, muy por arriba del 22,4% registrado en 2014. De acuerdo al informe, si la tendencia se mantiene, las mujeres representarán el 34% de los nuevos ingenieros en 2030.
Más, pero todavía insuficientesEl informe del Centro Argentino de Ingenieros proyecta que en 2027 se superarán los 10.000 egresados anuales y que en 2030 se llegará a unos 12.000. De confirmarse, será una expansión acelerada, de casi el 40% en apenas seis años. No obstante, ese número continuará siendo insuficiente para cubrir las áreas más demandadas, más aún si se consolida el modelo económico que prioriza el aprovechamiento de los recursos naturales.
Las carreras de ingenierías con más egresados en 2024 fueron Industrial (1.898) e Informática/Sistemas (1.439). En cambio, las especialidades que las empresas señalan como más difíciles de cubrir siguen entregando pocos profesionales por año. Mecánica, por ejemplo, tuvo en 2024 482 egresados, mientras que Electromecánica, 314, y Eléctrica, 170.
Peor aún es el panorama para los perfiles de ingenieros más demandados en los últimos dos años. En 2024, solo egresaron 63 ingenieros en Petróleo, mientras que en Minas, apenas 19. «Cuando miramos los nuevos inscriptos en 2024 en esas carreras, se demuestra que hay un crecimiento muy fuerte en el interés», dijo Pelazza. «Ingeniería en petróleo pasó de 192 nuevos inscriptos en 2007 a 881 en 2024 -un aumento de 359%- e Ingeniería en Minas pasó de 105 nuevos inscriptos en 2007 a 631 en 2024 -crecimiento de 501%-: es de esperar que empecemos a tener cada vez más ingenieros egresados en esas especialidades», agregó.
Esa brecha, en todo caso, no se terminará de cerrar en los próximos años. De acuerdo al Primer Monitor de la Ingeniería Argentina, el 87% de las 117 empresas consultadas cree que, dentro de tres a cinco años, la oferta de ingenieros será insuficiente. En tanto, el 61% espera que la demanda aumente. Hoy, casi la mitad (47%) ya dice que le resulta difícil o muy difícil contratar.
«Para cubrir las necesidades en el período 2026-2030 en áreas de Oil & Gas y minería, la mejor alternativa probablemente sería hacer cursos cortos de especialización a jóvenes ingenieros de otras especialidades, pero no es solo importante la cantidad, sino que también es clave dónde pueden y quieren trabajar los ingenieros ya que gran parte de la nueva demanda se localizará en Neuquén, la cordillera minera, el NOA (Noroeste) y la Patagonia», afirmó Pelazza. «Hoy vemos como causas por las que a las empresas les resulta difícil sumar ingenieros las condiciones laborales poco atractivas y la ubicación geográfica del lugar de trabajo», añadió.
En paralelo a los severos déficits logísticos, la insuficiencia de recursos humanos es otro de los obstáculos que quedan por remover en los sectores que proyectan crecer con fuerza en los próximos años. Ante esa brecha evidente, surgen interrogantes en torno a si haría falta un rol más proactivo tanto del gobierno como de las universidades y las empresas para impulsar las inscripciones en los perfiles que hoy el país más necesita.
«Hay varias cosas que se pueden articular: primero, tener información que anticipe la demanda por especialidad, región e industria; segundo, orientar becas, tutorías y estímulos hacia las capacidades críticas; tercero, mejorar la graduación y reducir los tiempos reales de estudio sin perder calidad; cuarto, articular prácticas, proyectos y formación continua entre universidades y empresas; y, por último, crear condiciones territoriales para que el talento pueda radicarse donde se desarrollan las nuevas inversiones», señaló Pelazza.
