Tim Payne sigue transformando su inesperada fama en oportunidades de negocio. El defensor de Nueva Zelanda, que se convirtió en un fenómeno viral en la previa del Mundial 2026 gracias a una iniciativa de un creador de contenido argentino, ahora tiene su propia hamburguesa en McDonald’s Paraguay. La cadena lanzó la Grand Chiminesa by Tim Payne, una edición limitada que lleva el nombre del actual futbolista de Olimpia y lo tiene como protagonista de su campaña publicitaria.
La hamburguesa combina doble carne, doble queso cheddar, panceta, tomate y lechuga en un pan con semillas de sésamo. Su ingrediente distintivo es la salsa Chiminesa, que le da nombre al producto.
La participación del neozelandés también incluyó acciones para las redes sociales de la compañía. En una de las publicaciones, McDonald’s Paraguay mostró al futbolista durante la presentación y contó que había dejado cajas de hamburguesas firmadas, una forma de trasladar el vínculo con sus seguidores a la promoción del nuevo producto.
Con esta campaña, Payne se suma a una estrategia que McDonald’s también desarrolló con figuras de la Selección Argentina. En la previa de la Copa del Mundo, la cadena presentó las hamburguesas de Alexis Mac Allister, Julián Álvarez y Enzo Fernández, acompañadas por publicidades protagonizadas por los tres jugadores. Las propuestas fueron bautizadas McAllister, McÁlvarez y McFernández, con ingredientes y una identidad propia para cada una.
El acuerdo suma un nuevo capítulo a una historia que comenzó con menos de 5.000 seguidores en Instagram. A fines de mayo, el argentino Valentín Scarsini, conocido como El Scarso, propuso a su comunidad convertir en una celebridad al futbolista del Mundial con menor presencia en redes. El elegido fue Payne, por entonces jugador del Wellington Phoenix, cuyo perfil empezó a recibir miles de seguidores, comentarios y memes.
La iniciativa creció hasta convertirse en la «Tim manía», el fenómeno que cambió la vida del defensor neozelandés. Para mediados de junio, su cuenta ya rozaba los seis millones de seguidores. Payne acompañó el entusiasmo con videos en castellano y mensajes de agradecimiento, que reforzaron su conexión con el público latinoamericano.
Las marcas también se sumaron al fenómeno. Domino’s Pizza España prometió rebautizar su pizza Tony Pepperoni como «Tim Payne» si una publicación alcanzaba los cuatro millones de «me gusta», mientras que Tim Hortons México aprovechó la coincidencia con su nombre para participar de la conversación. Duolingo, KFC Ecuador y Canva Latinoamérica, entre otras cuentas, también publicaron mensajes y guiños vinculados al defensor.
Puma, que viste a la Selección de Nueva Zelanda, ganó una vidriera inesperada con la popularidad de Payne. Asics, por su parte, ya lo tenía como embajador antes de su explosión en redes, cuando apenas contaba con unos pocos miles de seguidores.
La repercusión también tuvo consecuencias en su carrera. Olimpia anunció su contratación durante el Mundial, con un vínculo hasta diciembre de 2027, y el defensor se incorporó al equipo paraguayo después de su participación en el torneo. Su llegada combinó la apuesta por un futbolista con experiencia internacional con la posibilidad de acercar al club a una audiencia que lo seguía desde distintos países.
El atractivo comercial de Payne se construyó por un recorrido poco habitual para un futbolista. Su popularidad explotó a partir de una comunidad que decidió adoptarlo y encontró en sus respuestas un motivo para sostener el entusiasmo. La hamburguesa que ahora lleva su nombre muestra cómo aquella iniciativa nacida en redes sigue encontrando nuevas formas de convertirse en negocio, incluso después del Mundial.
