De venderle cloro a AySA a ser accionista: quién es el empresario

De venderle cloro a AySA a ser accionista: quién es el empresario


La privatización de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) está a punto de consolidar un fenómeno poco habitual en el mapa empresarial argentino: un mismo empresario tendrá participación en compañías vinculadas con la distribución de electricidad, gas natural, agua potable y combustibles. El protagonista es Mauricio Filiberti, conocido como el «Rey del Cloro», quien amplía su presencia en sectores estratégicos de la economía.

A sus 77 años, Filiberti se posiciona como uno de los principales beneficiarios de las oportunidades de negocios abiertas por las privatizaciones y la reorganización de empresas públicas impulsadas durante el gobierno de Javier Milei. Su participación en AySA se suma a sus inversiones en Edenor, su empresa química Transclor y las operaciones que su grupo empresario desarrolla junto con José Luis Manzano y Daniel Vila.

El último movimiento llegó este jueves, cuando el consorcio Rowing presentó la oferta más alta para adquirir el 90% de las acciones de AySA, actualmente en manos del Estado nacional. La propuesta alcanzó los US$ 340,2 millones y superó a la otra oferta presentada en el proceso.



Aunque todavía restan instancias formales para completar la adjudicación, la operación permitiría a Filiberti incorporarse al grupo que controlará la empresa responsable de potabilizar el agua y prestar servicios de saneamiento en la Ciudad de Buenos Aires y buena parte del conurbano bonaerense.

Quién es Mauricio Filiberti y cómo llegó a AySAFiliberti construyó buena parte de su trayectoria empresarial alrededor de Transclor, una compañía especializada en la producción y comercialización de cloro, insumo fundamental para la potabilización del agua. Su peso en ese mercado le valió el apodo de «Rey del Cloro».

La relación con AySA no comenzó con la privatización. Transclor ya figura entre sus principales proveedores, debido a que la compañía de agua y saneamiento necesita grandes cantidades de cloro para garantizar la calidad del servicio.



Además, AySA es uno de los mayores consumidores industriales de electricidad del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), por lo que también mantiene una relación comercial relevante con Edenor, distribuidora en la que Filiberti participa como accionista.

Con la adjudicación, el empresario pasaría a ocupar una posición particular: sería accionista de AySA y, al mismo tiempo, tendría intereses en empresas que le suministran insumos y energía, una situación que plantea interrogantes sobre los vínculos comerciales entre compañías relacionadas.

Su participación en la operación será del 10% del consorcio Rowing, que también integran la constructora Rowing, de Walter Román, con el 20%; la brasileña Arcos Saneamento e Participações, vinculada al Grupo Equipav, con el 15%; y PHX Aqua, relacionada con el fondo Phoenix Global Investment Fund, con el 55%.



El grupo brasileño estará a cargo de la operación técnica, mientras que el socio mayoritario aportará capital y participará en la estructuración del financiamiento necesario para las inversiones futuras.

De Transclor a Edenor: la alianza con Manzano y VilaLa expansión de Filiberti hacia los servicios públicos dio un salto importante en 2021, cuando ingresó al negocio de distribución eléctrica junto con José Luis Manzano y Daniel Vila.

Los tres empresarios adquirieron Edenor a Pampa Energía, la compañía de Marcelo Mindlin y sus socios, por aproximadamente US$ 100 millones. La operación se concretó durante la pandemia, en un escenario de tarifas atrasadas y perspectivas económicas complejas.



Edenor distribuye electricidad a unos 3,4 millones de clientes del norte y oeste del AMBA, una posición que la convirtió en uno de los activos centrales del grupo empresario.

La apuesta estaba vinculada con la posibilidad de una recomposición tarifaria y una renegociación de las deudas que la distribuidora mantenía con la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa). Ambas cuestiones avanzaron posteriormente, mejorando las perspectivas del negocio.

En 2024, ya durante la administración de Milei, los accionistas modificaron el estatuto social de Edenor para ampliar su actividad hacia otros segmentos energéticos. La estrategia buscó aprovechar las oportunidades generadas por la salida de empresas internacionales y la venta de activos estatales.



Actualmente, la compañía registra una valuación bursátil superior a US$ 450 millones y se convirtió en una plataforma para nuevas inversiones en el sector energético.

Metrogas y Shell: la expansión hacia el gas y los combustiblesUno de los movimientos más importantes del grupo fue la adquisición del 70% de Metrogas a YPF por US$ 780 millones, una operación que permitirá ampliar su presencia en la distribución de servicios esenciales.

Metrogas abastece de gas natural por redes a aproximadamente 2,4 millones de usuarios de la Ciudad de Buenos Aires y el sur del Gran Buenos Aires, por lo que su incorporación representa un cambio significativo en la escala de los negocios vinculados con Edenor.



La operación se produjo en paralelo con avances regulatorios y legislativos que favorecieron las perspectivas de las compañías. Entre ellos, el primer paso para extender la concesión de Metrogas por otros 20 años, hasta diciembre de 2047.

Además, el Congreso aprobó un esquema para resolver deudas cruzadas entre Edenor y el Estado nacional, que permitiría regularizar pasivos por aproximadamente US$ 450 millones a cambio de desistir de determinados reclamos judiciales.

La expansión también alcanzó al mercado de combustibles. La comercializadora suiza Mercuria acordó la compra de la refinería y la red de casi 900 estaciones de servicio Shell en Argentina, hasta entonces operadas por la brasileña Raízen, por unos US$ 1.420 millones.



En esa operación, impulsada con participación de los vínculos empresariales de Manzano, está previsto que Edenor ingrese con una participación de entre el 30% y el 40% del paquete accionario, aunque su incorporación formal todavía no se concretó.

La concentración de servicios públicos y los interrogantes regulatoriosSi se completa la privatización de AySA, Filiberti sumará una nueva participación en una empresa estratégica y ampliará su presencia en el entramado de servicios públicos del AMBA.

El resultado será una estructura de negocios que conectará la distribución de electricidad mediante Edenor, el suministro de gas a través de Metrogas, la provisión de cloro mediante Transclor, el agua potable y saneamiento con AySA y una participación proyectada en el negocio de combustibles de Shell.



La magnitud de esta expansión vuelve a poner en discusión los límites regulatorios para la concentración empresarial en sectores esenciales. Si bien las normas del mercado eléctrico y gasífero establecen restricciones a la integración vertical, distintos grupos económicos participan en varias etapas de las cadenas energéticas mediante estructuras societarias y participaciones accionarias.

En el caso de Filiberti, el punto más relevante será la relación entre AySA y sus proveedores, especialmente porque Transclor abastece de cloro a la compañía y Edenor suministra electricidad para sus operaciones.

La eventual adjudicación de AySA no convertirá a Filiberti en propietario exclusivo de todos esos servicios, pero sí consolidará su participación en un conjunto de empresas que abastecen diariamente a millones de usuarios. Un avance que lo posiciona como uno de los empresarios con mayor presencia transversal en los servicios públicos y la energía de Argentina.