
Buenos Aires, 8 octubre (PV) — El economista Alberto Ades elogió el rumbo fiscal del gobierno de Javier Milei, pero advirtió sobre un fuerte atraso cambiario y planteó tres dilemas estructurales para la economía. Su análisis en la red social X y su presentación ante el Gabinete presidencial detallaron las encrucijadas sobre competitividad, crédito privado y flexibilidad regulatoria.
Según precisó, la economía atraviesa un proceso “indispensable” de apertura comercial y de expansión en sectores históricamente castigados como la energía, la minería y el agro.
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“Es perfectamente posible, y hasta esperable, que algunas actividades se contraigan o desaparezcan. Pero eso no significa necesariamente que la economía esté destruyendo riqueza”, resaltó el también abogado al plantear que se trata de una reasignación de recursos hacia áreas con “ventajas comparativas y una mayor productividad social”.
Sin embargo, señaló que “hay capital específico, trabajadores que necesitan reconvertirse, restricciones financieras y dificultades de adaptación (…). Y detrás de cada empresa que cierra hay trabajadores, familias e historias que merecen nuestra atención”.
Reconocimiento al equipo económico
“Es importante reconocer que esta transformación no es solamente deseable, sino indispensable para que la Argentina pueda crecer sostenidamente. El Gobierno de Milei, con Caputo, Bausili y su equipo económico, ha encarado una tarea verdaderamente titánica, con logros que me parecen ya notables, particularmente en materia de ordenamiento fiscal, desinflación y reducción de la pobreza. No es poca cosa, y creo que merece ser reconocido”, sostuvo.
“Al mismo tiempo, ninguna transformación estructural está exenta de costos. La reasignación de recursos no es instantánea. Hay capital específico, trabajadores que necesitan reconvertirse, restricciones financieras y dificultades de adaptación. Algunas empresas que podrían ser competitivas en el nuevo equilibrio quizás no sobrevivan hasta alcanzarlo. Y detrás de cada empresa que cierra hay trabajadores, familias e historias que merecen nuestra atención”, agregó.
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“No tengo dudas de que el Gobierno está trabajando en varias de estas cuestiones y explorando otras alternativas. Y soy consciente de las enormes dificultades que enfrenta: una restricción fiscal muy severa, una economía que todavía arrastra desequilibrios importantes, una grieta política que dificulta los consensos y un año electoral que se aproxima”, señaló.
Tres interrogantes clave
Para cerrar, Ades delineó lo que considera tres grandes dilemas macroeconómicos que hoy marcan los debates en el mercado financiero y que requieren “una discusión abierta, rigurosa y constructiva”: ¿Una política monetaria demasiado estricta? El economista se preguntó si existe margen para aliviar las condiciones financieras sin abandonar los objetivos de inflación.
Por su parte, puso el foco en el ahorro privado fuera del sistema, estimado en unos US$300.000 millones. Además de los blanqueos de capitales, indagó sobre qué condiciones estructurales harían falta para que esa masa de dinero se canalice masivamente hacia los bancos o el mercado de capitales. “Cuesta imaginar una transformación productiva profunda sin una expansión significativa del crédito privado”, sentenció.
Por último, el doctor en Economía de Harvard planteó si ayudaría un tipo de cambio real más alto. Por un lado, dijo que aliviaría a los sectores expuestos a la competencia externa y favorecería al turismo o la construcción y que “podría reducir los salarios reales, encarecer insumos importados y deprimir el consumo”.
Agencia NA
