El plan financiero del Gobierno para 2027 empieza a buscar caminos alternativos. Después de haber utilizado durante buena parte del año las emisiones de Bonares como una herramienta para captar dólares dentro del país, el equipo de Luis Caputo les confirmó a inversores extranjeros que esas colocaciones quedaron, por ahora, en pausa.
El mensaje fue transmitido durante reuniones realizadas entre lunes y martes en Buenos Aires con fondos del exterior invitados por sociedades de bolsa locales y Barclays. «Ellos dijeron que no van a volver a los mercados internacionales y que los Bonares están cerrados temporalmente, pero que buscan otras alternativas», aseguró una fuente al tanto de las conversaciones.
El Gobierno busca alternativas para financiar 2027Según reconstruyó Clarín, los funcionarios económicos aseguraron durante esos encuentros que los vencimientos de 2026 «ya están cerrados» y explicaron que analizan otras herramientas para afrontar 2027 en caso de que no puedan ampliar las emisiones de Bonares.
Entre las opciones que aparecieron en las últimas semanas están nuevos préstamos REPO y la posibilidad de utilizar el swap con Estados Unidos. La necesidad de diversificar las fuentes de dólares cobra relevancia porque el programa financiero oficial contempla vencimientos por unos US$ 25.000 millones durante 2027.
El esquema presentado en julio incluía emisiones de Bonares por US$ 5.000 millones y compras de reservas por US$ 4.900 millones. Sin embargo, ambas fuentes comenzaron a enfrentar mayores dificultades durante los últimos meses.
Por qué Caputo frenó las emisiones de BonaresCaputo había estrenado este mecanismo en diciembre de 2025 con una colocación por US$ 1.000 millones del Bonar 2029, a una tasa anual del 9,25%. En febrero emitió deuda con vencimiento en 2027 al 5,89% y en abril volvió al mercado con un título a 2028, con un costo del 8,86%. En julio retomó el Bonar 2029 al 8,29%, pero desde mediados de agosto las colocaciones quedaron interrumpidas.
El principal problema es el aumento del costo financiero. El bono que había sido una de las principales herramientas del Gobierno pasó a rendir alrededor del 13,4%, casi cinco puntos porcentuales más que en la última subasta de agosto. El deterioro coincidió con un riesgo país superior a los 650 puntos básicos y con el aumento de las tasas en Estados Unidos.
El escenario complica la estrategia de «vivir con lo nuestro» que Caputo comenzó a impulsar a fines de 2025 con el objetivo de reducir la dependencia de Wall Street. En febrero, además, Javier Milei decidió abortar el regreso de Argentina a los mercados voluntarios internacionales de deuda que había sido acordado previamente con bancos internacionales.
Las reservas, otra pieza clave del planEl secretario de Finanzas, Federico Furiase, había señalado que todavía restaba colocar alrededor de US$ 1.000 millones en Bonares durante este año. Al mismo tiempo, el Gobierno necesita seguir acumulando reservas para fortalecer su capacidad de afrontar los próximos vencimientos.
El Banco Central retomó las compras en las primeras ruedas de octubre, con operaciones por US$ 70 millones y US$ 160 millones, después de un septiembre más débil. Durante ese mes acumuló apenas US$ 473 millones, el menor volumen mensual de compras del año, según LCG.
En ese contexto, el discurso oficial comenzó a poner mayor énfasis en el «blindaje» financiero. Milei aseguró la semana pasada desde París que el Gobierno cuenta con una «bazooka de reservas» que permitiría afrontar eventuales tensiones cambiarias y cumplir con los compromisos de deuda.
El cálculo privado sobre los dólares que faltanLos analistas, sin embargo, advierten sobre las necesidades financieras que todavía deberá cubrir el Gobierno. Marina Dal Poggetto, directora de EcoGo, estimó en un informe del IAE Business School que el faltante podría alcanzar los US$ 23.300 millones bajo determinados supuestos.
«Parados hoy, asumiendo que el año arranca sin los US$ 3.700 millones de caja estimados entonces, pensando en la dificultad para colocar bonos en el mercado doméstico si las tasas no descomprimen e incorporando las diferencias entre el programa financiero incluido en el mensaje del Presupuesto y el presentado en junio en lo que hace a organismos y otros financiamientos bilaterales, el bache de dólares asciende a US$ 23.300 millones», afirmó.
La economista aclaró que ese cálculo no contempla los vencimientos de enero de 2028 y supone que el horizonte financiero se extiende y que el REPO no se desarma. Así, con los Bonares temporalmente fuera del menú, el desafío del equipo económico pasa ahora por encontrar nuevas fuentes de dólares para completar el esquema financiero de 2027.
