Riesgo país arriba de 600: qué vio Wall Street en Argentina

Riesgo país arriba de 600: qué vio Wall Street en Argentina


El riesgo país de la Argentina, que hasta julio estaba en torno a los 430 puntos básicos, igualando en la pole position con Ecuador y Bolivia, se disparó por encima de los 600 puntos. Borró completamente el «efecto calificadoras», o sea, la confirmación de una mejor nota por parte de las tres agencias (Moody’s, Fitch y Standard & Poor’s).

En el medio, las tasas de los bonos del Tesoro de EEUU subieron fuertemente y la imagen de Javier Milei empeoró de la mano de indicadores cada vez menos auspiciosos de la economía argentina, golpeando el trade electoral 2027. «El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo, así está visto realmente, y yo entiendo que la gente lo ve así, porque efectivamente lo es», afirmó Luis Caputo durante un evento organizado por El Cronista.

¿Qué pesó más? Un informe de Dhalmore Capital, una AlyC local donde está como socio Daniel Chodos (ex Credit Suisse en Nueva York), asegura que el 60% de la suba de los spreads soberanos desde agosto responde a factores argentinos. Y explican:



Desde principios de agosto, el spread soberano argentino aumentó 209 puntos básicos, medido por el Bloomberg EM USD Sovereign Index, comparable con el EMBI.El contexto internacional fue adverso. La tasa del Treasury a 10 años subió 62 puntos básicos, hasta 5,24%, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el alza del petróleo, las presiones inflacionarias y fiscales y la suba de tasas de la Fed.Mediante un modelo de regresión de factores, descompusieron el movimiento del spread argentino. De los 209 puntos básicos de aumento, alrededor de 81 puntos (el 39%) se explican por variables globales.Las tasas de Estados Unidos aportaron aproximadamente 59 puntos básicos y el riesgo emergente, otros 31 puntos. Los países comparables con calificación B- restaron 9 puntos, ya que varios exportadores de petróleo, como Nigeria, Angola e Irak, se beneficiaron de la suba del crudo.Los 128 puntos básicos restantes, equivalentes al 61% del movimiento, responden a factores específicos de Argentina. 

«La alta sensibilidad argentina (beta) se explica, en primer lugar, por su nivel de spread, que se ubica cerca de tres veces por encima del índice emergente. En general, los spreads tienden a moverse en proporción a su nivel. A esto se suman tres preocupaciones mencionadas por los inversores con los que nos reunimos recientemente en Nueva York: la creciente incertidumbre política y electoral hacia 2027, la falta de recuperación de la actividad y las menores compras de dólares del BCRA», explica Dhalmore Capital.

Grit Capital Group, otra AlyC local fundada por varios ex PPI y Balanz, describe un escenario complicado para la deuda soberana argentina: caídas fuertes, cautela de los grandes fondos y una pregunta abierta sobre quién será el próximo comprador.



La consultora recordó que la semana anterior circularon versiones de que jugadores locales cerraban posiciones con pérdidas, después de un desarme de riesgo más virulento por parte de hedge funds globales y fondos de «real money».

Grit señala un efecto colateral de la liquidez de la curva argentina, una de las más líquidas entre los soberanos emergentes en dólares: facilita la entrada, pero también convierte a los bonos en «un cajero automático» y en una fuente de coberturas cortas cuando hay turbulencia.

Tras tres días de reuniones en Nueva York con fondos, Grit percibe que los portfolio managers mantienen la cautela con los activos argentinos y «pierden la fe» en el esquema monetario oficial, que persigue la desinflación «a un costo extremo para el bienestar de los hogares». Critica el rollover de 144,5% de fines de julio, una acción que, según el informe, terminó «lastimando a las pymes» y «aplastando la actividad». Aunque apoya el plan, afirma que su segunda etapa «funciona con lo justo».



El Índice de Confianza en el Gobierno de la Di Tella, que cayó 5,9% en septiembre, fue interpretado como «una consolidación en un nivel más bajo» y no como un nuevo colapso. El indicador es seguido especialmente por los bancos y fondos de Wall Street.

Grit apuesta a que el avance de la desinflación y el «instinto de supervivencia» lleven a Milei y a Caputo a «apretar el botón verde» de la remonetización, con diciembre, mes de mayor demanda de dinero, como ventana. Para la consultora, el alza del riesgo país es «sintomática» de un «nefasto círculo de retroalimentación»: política monetaria demasiado ajustada, actividad débil y creciente ansiedad por la reelección.